sábado, 4 de febrero de 2017

Los 10 secretos de Obama para mejorar tu capacidad de comunicación

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Fortalece tus puntos débiles

Obama es un maestro en identificar aquellos puntos que pueden suponer un conflicto en su carrera y afrontarlo de forma directa, natural e incluso divertida, antes de que supongan un obstáculo.
Pues bien, en la empresa ocurre lo mismo. Como propone Douglas McEncroe, director de Douglas McEncroe Group, “estudia bien tus puntos débiles y fuertes y cualquier crítica. Una vez identificados los posibles errores o debilidades, dales la vuelta. Enfatiza el valor de una empresa como la tuya que es capaz de aceptar los valores que propones tú. De esta manera, no sólo anularás argumentos futuros en contra sino que demostrarás la humildad y la honestidad de ser capaz de reconocer tus errores”.

Transmite honestidad

Todo lo que Obama ha pedido a los suyos lo ha refrendado con el ejemplo. Si les ha pedido honestidad, les ha transmitido honestidad. Si les ha pedido fidelidad, les ha transmitido fidelidad. El líder debe buscar el compromiso a través de la transmisión de valores; no del miedo o la imposición.

Cumple lo que prometes

“Él les pide a los suyos lo que está dispuesto a dar. Lo que dice que va a hacer lo hace”, insiste McEncroe. Sus iniciativas avalan la integridad de quien las ejecuta. Haz tú lo mismo. Si pides a tu equipo que aúne esfuerzos, que reduzca sus extras, tú no puedes descolgarte cobrando un bonus.

Empatiza con tu audiencia

Moléstate en conocer los problemas de tu gente y háblales desde su punto de vista, con su lenguaje y sus propias preocupaciones. Recrea situaciones que puedan identificar fácilmente; de esta manera les darás a entender que eres alguien como ellos, que entiendes sus angustias, que compartes sus miedos y se sentirán más cerca de ti.

Focalízate en los sueños que puedes compartir con los otros como hace Barack Obama cuando apela a los grandes sueños americanos: “Yo sé algo sobre ese sueño. Yo no nací en un hogar rico. Fui educado por una madre soltera con la ayuda de mis abuelos, que crecieron en una pequeña ciudad de Kansas, fueron a la escuela gracias a la Ley del Soldado, y compraron su casa a través de un préstamo de la Dirección federal de la Vivienda. Mi madre tuvo que recurrir en una ocasión a los cupones canjeables por comida de la asistencia pública, pero a pesar de todo consiguió, gracias también a las becas, que dispusiera de la oportunidad de ir a las mejores escuelas. Mi madre me ayudó a entrar en algunas de las mejores universidades y me concedió préstamos que Michelle [su mujer] y yo terminamos de pagar no hace muchos años”.

Nunca descalifica

Uno de los mejores caminos para demostrar tu ética es respetar siempre a tu adversario. No entres en bajezas ni otras artimañas que desprestigian más a quien las utiliza que a quien las padece. Ante los insultos, planta cara de forma cortés, pero firme.

En cierto momento de la campaña tuvo que enfrentarse a una situación delicada en que un senador conservador, en una conferencia dentro de una iglesia, le amonestó subrepticiamente por ser negro y le dio la bienvenida a su casa, haciendo alusión a la mayoría caucásica que estaba en el auditorio. Obama, lejos de responder al insulto, arrancó el discurso ensalzando las virtudes del senador que acababa de hablar.

Sé agradecido

Procura no olvidar sus orígenes. Y agradece tanto a su familia como a los responsables de su campaña el gran esfuerzo realizado. Pero también agradece la tarea de sus opositores y de su predecesor y, por supuesto, no olvida el gran esfuerzo de los miles y miles de ciudadanos anónimos que le han ayudado con su aportación económica o voluntaria.

Reconoce los méritos ajenos

En el mismo discurso mencionado no duda en alabar los méritos de sus oponentes “Todos nos hemos beneficiado del servicio prestado por este líder valiente y abnegado”, (refiriéndose a McCain) como los del partido republicano (“un partido fundado sobre los valores de la autosuficiencia y la libertad del individuo y la unidad nacional. Valores que todos compartimos”). Con este tipo de gestos, contribuyes a ganar a tu causa a quienes en principio estaban en contra.

Escoge a los más válidos

Lo dijo durante la campaña y ha demostrado que lo lleva a la práctica: él se va a rodear de los mejores, vengan de donde vengan. Ésa es una ventaja que tienen los americanos sobre los españoles. Allí es el candidato el que elige a su equipo, no se lo impone el partido, lo que le permite apostar por la meritocracia. Eso, trasladado a la empresa, consistiría en intentar buscar dentro de tu equipo a los mejores y no tener miedo de que sean incluso más válidos que tú.

Busca un terreno en común

Como se analiza en el libro Hablar como Obama, el líder norteamericano es capaz de conectar con un auditorio compuesto por mujeres trabajadoras, agradeciendo el esfuerzo de su madre trabajadora, de su abuela trabajadora y de su mujer trabajadora. Es capaz de convencer a un público de trabajadores sociales de Florida apelando a su pasado como trabajador social en Chicago. Un buen líder tiene que hacer eso, debe molestarse en conocer a su audiencia y en encontrar los resortes que le permitan llegar a ellos. Pueden ser referencias incluso deportivas, universitarias, de tus experiencias...

Elige un lenguaje positivo y afirmativo

Recurre a citas de otras personas, conoce a su audiencia y nunca enumera. Habla a las emociones y en este sentido una enumeración restaría emoción, imprimiendo un aire formal y lejano al discurso. En lugar de eso estructura su discurso con el recurso a la reiteración de la misa fórmula, del giro, del bucle: “Que no quepa duda de las dificultades a las que nos enfrentamos (...)”; “Nos enfrentamos a la creencia de qué es correcto…”; “Nos enfrentamos a décadas de partidismo…”

Fuente: Emprendedores

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