jueves, 8 de noviembre de 2012

Atraer lo que quieres a tu vida, ¿es posible?


Es cierto que el inicio de la mañana es uno de los mejores momentos del día!

Un evento cotidiano sucede en ese instante en nuestra vida y es que 18.000 millones de neuronas de nuestro sistema neurológico están dispuestas a hacer lo que le ordenemos, es decir que están esperando “instrucciones para actuar”.



Inconscientemente, vienen a nuestro cerebro los primeros pensamientos del día, que bien pueden ser de gratitud, de afirmaciones positivas, de ideas y proyectos, y de imágenes que nos impulsan a actuar.

Aunque también puede suceder que los pensamientos sean: lo difícil que será “este lunes”, lo extenso de la semana por delante, todo lo pesado de las actividades, el cómo nos las vamos a arreglar con semejante carga, que nos falta tiempo… y así, sucesivamente, comenzamos a actuar con una carga extra de negatividad, con la cual convivimos, casi sin darnos cuenta.

Por el contrario, cuando nos sentimos bien y con ánimo de hacer cosas interesantes, pareciera que, como por arte de magia, todo sale “de maravillas”, se hace “más fácil”.

La intención de esta nota es que descubramos y activemos lo bueno y potente que podemos lograr, trabajando sobre nuestras actitudes y combinándolas con técnicas de Programación Neurolingüística, (PNL).

Retomando el inicio del día, pensemos ahora en primera persona. Quiero que, por un momento, reflexiones si en oportunidades, al despertar, te has propuesto con firmeza la idea de que en ese día todo irá bien, despertaste con alegría, emprendiste el camino a tu trabajo o hacia tu desafío y todo te parece hermoso, y comenzaste a experimentar una energía distinta, empoderadora, sentimientos y emociones positivas por las cosas que puedes lograr?

Todo esto que irradiamos, bien puede ser que se genere por un acontecimiento puntual, que nos impulsa. Aunque es bueno saber que, a diario, podemos generar estas circunstancias en nuestras vidas, aprendiendo a programar nuestro sistema neuronal, valiéndonos de la PNL, que actúa básicamente sobre lo que pensamos, decimos y concluimos haciendo en consecuencia.

Resulta vital recordar que nuestro cerebro funciona analógicamente, como una computadora, que responde a una serie de programas. Éstos se fueron instalando en nuestro tejido neuronal, a través de nuestras experiencias, creando determinadas tramas y guiones. Así tenemos una visión de la vida, única y personal, respondemos o reaccionamos ante ciertos eventos y adoptamos determinadas actitudes y acciones, de acuerdo lo indica nuestro software mental.

La buena noticia es que podemos aprender a administrar nuestro cerebro, para vivir instancias de máximo rendimiento, para que nuestro día sea más pleno, aún ante las contingencias, superándolas y obteniendo buenos resultados.

Para lograr estos cambios, es necesario adiestrar nuestra actitud, de tal modo que nos permita responder en congruencia entre lo que pensamos, decimos y hacemos. (Situación que se logra entrenando en PNL).

Está comprobado que aquellas personas con mejor actitud ante la vida, alcanzan sus objetivos con menor esfuerzo y más inteligencia. En contraste están aquellos quejosos, que solo perciben el lado negativo de los hechos o situaciones, y encuentran una justificación ante cada desafío. Anteponen el no y “no es posible”, sin considerar que este mandato lingüístico, anula toda posibilidad de abrir nuevas realidades.

La secuencia comienza cuando tomamos contacto con la realidad, pues es allí donde ésta se convierte en nuestra percepción, (única y personal), a la cual damos luego interpretación y significado, de acuerdo a nuestras experiencias. Ello desata nuestro diálogo interno, es decir nuestros pensamientos.

La PNL proporciona una serie de herramientas que nos permiten re – interpretar las experiencias vividas, a fin de percibir diferente y por consiguiente, actuar diferente.

Al cambiar nuestra forma de pensar, cambian también nuestras emociones asociadas. Estos nuevos sentimientos generan neurotransmisores positivos, que corren por nuestro torrente sanguíneo, traduciéndose en estímulos e impulsos distintos, a nivel cerebral.

Responder positivamente ante un desafío, con confianza y perseverancia, antes que evocar justamente lo que no queremos que nos suceda, genera nuevos operadores, con efecto directo sobre los resultados.

Está estudiado y demostrado que las personas negativas, aún cuando hagan toda clase de esfuerzos, no lograrán una gran proyección, dado que hay “incongruencias internas”, en su sistema neuronal. Por ejemplo: quieres obtener algo pero no crees que puedas llegar a hacerlo, (sería lo mismo que querer arrancar el auto con el freno de mano puesto). Paradójicamente, muchas personas repiten esta situación una y otra vez, anclándose a declaraciones negativas tales como: “lo intentaré, total el no ya lo tengo ganado”, con lo cual están cerrando toda posibilidad de generar resultados diferentes.

El cerebro funciona por imágenes. Necesitamos vernos y proyectarnos, justo en el lugar que queremos estar, en la situación que queremos conseguir. A esta proyección hay que agregarle “realidad”, es decir experimentar los sentimientos que tendremos, tal como si ya lo hubiéramos logrado!

Como método práctico, te invito a que realices el siguiente ejercicio, por la mañana, al despertar:

Se consciente de tus pensamientos y elige pensar positivamente sobre los planes y objetivos a lograr durante el día, y afírmalos en tiempo presente:

• Hoy elijo llegar a tiempo a las reuniones que he programado

• Hoy elijo terminar los informes que tengo proyectados entregar

• Hoy trabajo con convicción y alegría enfocado en mis objetivos.

• Hoy me comunico con seguridad y logro los acuerdos que necesito para el día.

• Así puedes escribir acerca de tu realidad cotidiana.


Si pusiste atención, “el secreto” está en escribir en presente, nunca en futuro potencial. El “debería, me gustaría”… es un nodo que no genera involucramiento neuronal, dado que no define el “cuándo”, ni enfoca con precisión.

Para que el Sistema Neuronal funcione a nuestro servicio, es necesario hablar y sentir acerca de los objetivos a alcanzar, como que ya están sucediendo. La indicación de los especialistas, desde Bandler y Grinder* en adelante, es “actúa como si”, es decir, comienza por actuar como si ya tuvieras lo que quieres.

Evita pensar que “en un futuro ganarás tal o cual cantidad”, comienza por visualizarte como si ya lo tuvieras y repite esa imagen en el cerebro, de manera contínua.

Cuando tengas un examen a superar visualízate, ya habiendo logrado aprobarlo y permítete disfrutar de ese sentimiento. Repite la experiencia, una y otra vez en tu mente y comenzarás a crear tejidos neuronales distintos de los que antes te indicaban imágenes de miedo y fracaso. En realidad, si bien tenemos el desafío por delante, el actuar como si ya lo hubiéramos superado, define instrucciones e imágenes mentales claras para enfocar en lo que realmente queremos.

Podrás pensar “que loco parece todo esto”, pero no es así, te lo aseguro!!

En realidad, lo que estamos haciendo con esos pensamientos es poner a trabajar nuestra mente, activando la Ley de Atracción, propiciando que esas cosas sucedan, creyendo y confiando en lo que decimos.

Ahora, las cosas no suceden sólo con “creer que pasan”. Además de pensar y creer que es posible, también debemos trabajar para ello. La diferencia radica en que el enfoque hacia objetivos es ahora definido, motivante y necesario. En consecuencia, nuestro cerebro activará el mecanismo para atraer esta situación y hacerla realidad en nuestro universo físico.

El ejercicio que mencioné anteriormente, (y que los invito a practicar a diario), es un inicio importante para cambiar actitudes, imágenes, vivencias y resultados.

Para obtener estados internos potenciadores, la PNL nos presenta una gama de técnicas, tales como el Autoanclaje, la Autosugestión, las metáforas y otras conjugadas, que funcionan como estímulos muy poderosos para conseguir lo que queremos.

Quizá alguna vez has escuchado a la gente decir “Ten Cuidado con lo que Piensas porque se puede hacer Realidad”. Esta expresión es mucho más que un dicho popular. Los Pensamientos son nuestro combustible para la ACCIÓN.

Te invito a que comiences a practicar estos ejercicios. Funcionan! No repares en sentirte un poco “extraño” al inicio. Persevera y piensa que toda manifestación física que obtenemos siempre tuvo cabida primero en nuestro universo mental.

Recordemos que todo gran viaje comienza dando el primer paso, adelante!

Fuente: Degerencia

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