lunes, 2 de julio de 2012

Hacer equipo en el momento de crisis.

Piensa con anticipación que tareas asignarías a cada uno de tus colaboradores.


En tiempo de turbulencias, una emergencia puede venir de un desastre natural o incluso de una forma financiera o laboral. Sea cual sea el origen de estos imprevistos, los gerentes como el personal deben ser capaces de afrontar estas situaciones.

Consejos sobre la clase de tareas que podrías asignarles. Procura descubrir a qué categoría corresponde cada miembro de su equipo. Esto lo deberás planear ya que en una crisis se te dificultara y perderías un tiempo valioso en designar a tus colaboradores en un equipo determinado.

Personas asertivas. En ciertas ocasiones, una persona puede serte útil si tiene una idea mejor que la tuya, pero en una emergencia, la rapidez con la que se toma una decisión suele ser tan importante como la naturaleza de la misma. Si piensas demasiado no harás nada y en estos casos, es preferible hacer que decir. Tener una persona asertiva (que piense con claridad y que actué de forma equilibrada) y de confianza a tu lado no sólo te servirá para que cumpla tus indicaciones sino que, de paso, servirá de ejemplo al resto del equipo.

Personas de sangre fría. Esta clase de personas capaz de mantener la calma en plena crisis. Puede que tengan buenas ideas y puede que no. Pero eso no importa. No es preciso que sepan tomar grandes decisiones, lo que necesitas es que lleven a cabo las tareas que requieran mayor serenidad y sangre fría, como, por ejemplo, aplicar primeros auxilios o calmar a proveedores. Si dispones de más de una persona de sangre fría en tu equipo (lo que sería una suerte) puedes pedirles que ayuden al que toma las decisiones.

Personas que toman decisiones. A menudo, en una emergencia, ocurren varias cosas a la vez. El fuego está en la primera planta y la gente ha sido evacuada al estacionamiento donde alguien comprueba su estado y las cuenta. En otra forma de emergencia puede tener a proveedores acechándote y al mismo tiempo problemas con la producción y con el pago de la nomina. Como no puedes estar en dos sitios a la vez, necesitas que alguien te sustituya.

Personas que sienten pánico. Es la clase de empleados que no te conviene tener cerca en estos casos. El problema es que no es fácil decírselo. Lo mejor es asignarles una tarea urgente que los saque del medio.

En una emergencia, la rapidez con la que se toma una decisión suele ser tan importante como la naturaleza de la misma crisis.

Los problemas consumen mucho más tiempo del que dispones durante una emergencia, así que no olvides delegar tareas.

Llegado él momento, cuanto más consciente sea cada empleado de su función esencial, trabajará mejor en equipo, se sentirá más valorado y tendrá la convicción de ser más eficaz.

Otra de las medidas que debes tomar para que tu equipo resuelva con éxito una crisis es asegurarte de que cuentas por lo menos con una persona cualificada para dedicarse a auxiliar a los demás. No te limites a pedir voluntarios. Elabora una lista de los empleados que suelen estar en la oficina y piensa cuáles te parecerían imprescindibles en caso de emergencia. Al acabar, tendrás una lista de personas potenciales de auxilio. Elije a la que creas que reaccionaría mejor en una crisis y pregúntale si le gustaría informarse al respecto.

Si un grupo de trabajo suele pasar mucho tiempo fuera de la oficina, por ejemplo, asistiendo a ferias, escoge a uno de sus miembros para que siga un curso de primeros auxilios. Después, pídele que haga un resumen a sus compañeros de lo que haya aprendido.

Tómate en serio su formación. Sé por experiencia que si envías a alguien a un curso de primeros auxilios y no vuelves a tocar el tema en cinco años, cuando se encuentre ante una persona sin respiración o con una hemorragia enorme, no sabrá qué hacer. Los primeros auxilios han de repasarse con frecuencia.

Prémialos por los buenos resultados ya que sin ellos, los resultados no hubieran sido exitosos.

De igual forma haz una guía donde incluirás a las personas que se incluirán en los equipos y revísalas y actualizadas en periodos determinados.

Habla con tu gente de los diversos tipos de crisis que pueden surgir, asigna responsabilidades en planta y en campo. Capacítalos para que puedan hacer frente a emergencias tanto operacionales como de otro tipo.

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