jueves, 19 de julio de 2012

El poder de la actitud positiva

Tu actitud tiene una gran influencia en cómo miras la vida, no importa si te consideras como alguien que puede dominar todos los retos que se cruzan en tu camino o si eres alguien que tiene miedo a los desafíos que van apareciendo en tu vida. Por otro lado, tu actitud puede hacer la pequeña pero significativa diferencia entre el fracaso y la victoria. En general yo diría que tu actitud no sólo influye en la manera como piensas y en la forma en que percibes las cosas, sino también en la manera cómo lidias con los problemas, desafíos, reveses y golpes de suerte, en pocas palabras: esta decide la forma en que estimas tu vida.

Una actitud positiva básica

¡Vamos a realizar un pequeño juego! Voy a describir a una persona y es muy importante que te la imagines por unos segundos. ¡Se espontáneo! ¡Se creativo! Piensa qué tipo de actitud pudiera tener esa persona, qué estilo de vida tendría, etc. ¿Estás listo? Bueno, entonces empecemos:

Un buen amigo tuyo te está hablando acerca de un hombre muy exitoso que ha fundado hace varios años su propia compañía. (Trata de imaginar al fundador de esta empresa ¿Cómo crees que vive? ¿Cómo es su comportamiento social? ¿Crees que trata bien a sus empleados?)

Espero que te hayas imaginado a esa persona, a su negocio y tal vez a algunos de los empleados. En estos pocos segundos de imaginación seguramente también has creado algunas impresiones acerca de esta persona. Usa estas impresiones para contestar las siguientes preguntas:

¿Era un hombre triste y con mal humor?
¿Tenía una aptitud negativa?
¿Crees que le faltaba motivación?
Por último: ¿Era un hombre insatisfecho?
Es probable que hayas respondido a todas mis preguntas con una claro y absoluta “¡NO!” Y esto fue exactamente mi intención al permitirte imaginar este escenario. Cuando se trata de pensar en personas con éxito, ninguno de nosotros consideramos pensar en personas que carecen de motivación, que tengan actitudes negativas y que se quejen de trivialidades.

En su lugar nos imaginamos a individuos poderosos y altamente motivados que disfrutan de su propia vida, que son felices y que ni siquiera se molestan en ser pesimistas. Nuestro simple ejemplo anterior nos muestra exactamente qué tipo de actitud estamos asignando inconscientemente a una persona de éxito: ¡Una actitud muy positiva en general! A diferencia de esto, nosotros nunca asignamos una actitud negativa o desmotivada a una persona próspera. ¡Nunca!

Hablando de actitudes, podemos simplificar todas las diferentes variedades de actitudes de cada individuo en tres tipos comúnmente conocidos:

1. Los pesimistas
2. Los Realistas
3. Los optimistas

I. Los pesimistas

Vamos a empezar con el número uno: El pesimista. Es en gran medida la peor actitud. Por desgracia el pesimismo es también un gran obstáculo cuando se trata de tener éxito.

Un muy buen ejemplo del pesimismo es la típica pregunta que conoce todo el mundo sobre el nivel de agua que contiene un vaso. Los pesimistas afirmaran que el vaso esta medio vacío. En general las personas pesimistas esperaran para sus vidas así como para su futuro que todo vaya de mal en peor. El pesimismo es una percepción negativa de la vida. En la imaginación de un pesimista todo siempre llega a un final negativo, no importa si se le pregunta sobre un examen próximo o sobre el destino del mundo.

El pesimismo es un círculo vicioso, porque estos individuos reafirman su punto de vista día a día, ya que ellos encuentran aún más evidencias y nuevos aspectos negativos que explican por qué sus vidas son tan malas. Esto podría verse en forma de problemas financieros o como cuestiones personales que se hayan producido. Y cada nuevo problema que se produce es una prueba de la validez de estar insatisfechos con su situación actual.

Partiendo de este punto de vista, realmente quiero aclarar que las personas de mentalidad negativa por supuesto sienten felicidad y alegría como todos los demás. Pero esos momentos duran poco tiempo porque los pensamientos negativos están firmemente arraigados en su forma de pensar y llegan hasta las profundidades de su mente.

Una de las principales razones para ser pesimista es el miedo a la decepción. Para una persona de mente negativa es mucho más fácil creer en la ocurrencia de un evento negativo que quedar dolorosamente decepcionado si lo que espera por algo no se cumple.

Como mencione anteriormente, el pesimismo puede ser un círculo peligroso, ya que evita que las personas se desarrollen a sí mismos hacia seres más positivos. Un individuo puede comenzar a partir de un cierto punto de su vida a no confiar más en sus propias habilidades y no se atreverá a buscar soluciones para las tareas difíciles y los problemas, por lo tanto ni siquiera intentara hacerles frente. Los pesimistas prefieren que nada cambie en sus vidas en lugar de tomar nuevos retos.

II. Los realistas

Los realistas son un grupo de personas cuyos pensamientos no son ni excesivamente negativos o positivos. Ellos contemplan simplemente las cosas de la forma más trasparentemente posible. No hay falsas, ni eufemismos, ni empeoramientos añadidos en cómo ven un hecho particular. Los realistas analizan las cosas sobriamente y forman su opinión después de un análisis. Siempre que algo no se desarrolle como debería (negocios, metas, etc.), un realista no cambiara su pensamiento y no hará eufemismo innecesario por ello.

Sin embargo, los realistas son propensos a menudo de un pesimismo oculto y desapercibido que ni siquiera son conscientes. Motivado a que en su mente aunque no tengan pensamientos negativos, ellos anclan sus expectativas. A diferencia de una persona pesimista, el cual es consciente del hecho de tener pensamientos negativos, los realistas están en clara desventaja. Los realistas no se dan cuenta del desarrollo de una mentalidad negativa en su vida, ya que contemplan las cosas en su opinión de forma imparcial.

III. Los optimistas

El optimista se despierta por la mañana con una sonrisa. Este día va a ser un día muy especial para él, como todos los otros 364 días del año en curso, ya que están viviendo cada día de sus vidas al máximo. Las personas optimistas esperan lo mejor para sí mismos y para su futuro. Los optimistas son gente muy feliz porque se han dado cuenta de que su vida es infinitamente valiosa. Los pensamientos negativos no son parte de su comportamiento y forma de pensar porque detestan el efecto de la negatividad en su pensamiento. Pero incluso un optimista puede tropezar una o dos veces. Si tal situación se produce, la persona optimista tendrá una oportunidad de aprender de sus errores y tratara de evitar fallas similares en el futuro. Por no hablar de que van a tratar de sacar lo mejor de sus errores y no perder el tiempo en quejarse o quejarse de ellos.

Ahora, tomate un tiempo y trata de incorporarte tu mismo (y tu forma de pensar) dentro de una de las tres actitudes mencionadas.

También he preparado un par de preguntas:

¿Quién de los tipos mencionados tiene el estilo de vida más admirable?
¿Quién va a estar más satisfecho de sí mismo?
¿Qué persona limita su desarrollo personal por el miedo al fracaso?
¿Quién buscara nuevos objetivos con la firme convicción de que los obstáculos podrán resolverse?
¿Qué persona se está mintiendo a sí misma?
¿Cuál de ellos es vive el momento, de forma feliz y con tranquilidad?
Te he presentado tres modelos totalmente diferentes de formas de pensar. Si te tuvieras que preguntar qué tipo de pensamientos has podido tener anteriormente, deberías haber llegado a la conclusión de que has sido una persona muy pesimista en el pasado.

Finalmente puedo decir:

Los pesimistas se quejan. Los realistas analizan. Los optimistas ven posibilidades y actúan

Después de describir los tres tipos de modos de pensar, vamos a tener una mirada más precisa sobre la forma más útil de pensar de los que hemos mencionado: el optimismo. Teniendo en cuenta la similitud de miles de diferentes personas exitosas, me viene a la mente que ellos tienen una sola cosa en común:

El poder de una actitud positiva básica

No importa en qué tipo de tareas u objetivos se centre el optimista, su modo de pensar es siempre de forma positiva. Seguramente uno podría preguntar: “¿Por qué es así?”, pero el verdadero poder de una actitud positiva sigue siendo desconocido. Los optimistas han aprendido a través de su experiencia en la vida que casi no hay barreras que no puedan vencerse. Ellos son muy conscientes del hecho de que pueden alcanzar todas las metas, si están dispuestos a asumir todos los esfuerzos necesarios. Palabras como “imposible” o “problemático” ni siquiera existen en el vocabulario de estas increíbles personas.

Los optimistas siempre dan un paso más o se arriesgan más que las personas de mentalidad negativa ya que estas habrán dejado de esforzarse mucho antes. Este comportamiento les permite obtener valiosas experiencias, tanto positivas como negativas. Por voluntad interna se demanda más a sí mismos, tienen más confianza en sí mismos y se esfuerzan mucho más, lo que les permiten lograr sus objetivos con mayor frecuencia e incluso más rápido que otros.

También hay que señalar que una persona optimista es consciente del hecho de que esta disposición interior para ir más lejos que otros podrían resultar en el fracaso de una tarea en particular. ¡Tal caída no sería un paso atrás! Para los optimistas una derrota es aún una parte no muy despreciable de su futuro éxito en tareas similares, ya que aprenden de los errores y son capaces de recoger las experiencias necesarias que les permitan evolucionar.



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