lunes, 9 de julio de 2012

El papel de la actitud y la aptitud en el éxito

Todas las personas en el mundo tienen sus propias metas y sueños. Joven o viejo, hombre o mujer, blanco o negro, rico o pobre, todos tienen el deseo de vivir la vida de la mejor manera que sea posible. Tratar de tener éxito es un comportamiento humano intrínseco que no presta atención a factores superficiales y emocionales. Estamos hechos para querer algo más, para mejorarnos a nosotros mismos y para ser mejores personas de que lo que fuimos ayer.

¿Cómo se puede triunfar en la vida? Esta es una pregunta común que uno se hace muchas veces. La respuesta depende de cómo te ves a ti mismo. Tú te conoces a ti mismo más que a nadie. Esto significa que puedes tener la mejor respuesta dentro de ti y nadie más puede acercarse a la respuesta correcta de lo que tú puedes. Sin embargo, siempre hay algo que puedes hacer para asegurarte de que encontraras la respuesta.

La actitud se puede comparar con un motor con el cual puedes reducir la velocidad o aumentarla para seguir hacia adelante.

¡Tan simple como esto!, es el único método seguro que tienes para tener éxito en la vida y al final todo se reduce a qué tan bien te las arreglas. Siempre debes tener en cuenta que en el camino hacia el éxito tu actitud determina qué y cuántas cosas puedes hacer.
Este es el responsable de guiar tus aptitudes; pero cuando la actitud se infecta por el orgullo, puede llegar a ser tan inútil como un auto abandonado el cual ha quedado a merced de la corrosión a través del tiempo. Ya sea que lo hagas o no depende principalmente de qué actitudes poseas. Aquí tienes ejemplos de actitudes:

Determinación, la cual aprendiste cuando siendo un niño pequeño te levantabas después de cada tropiezo.

Fortaleza, la cual descubriste cuando aprendiste a limpiar tus lágrimas y a continuar después del dolor de la caída.

Coraje, que has adquirido a medida que aprendiste a hacer frente a los peligros de tu entorno y sociabilidad, que comenzaste a adquirir tan pronto como supiste hablar y a comunicarte con los demás.

Tales actitudes aseguraran que tus esfuerzos harán tus sueños realidad y presionaran para que tus metas cada vez estén más cerca. La semilla del éxito está dentro de ti y lo que llamamos madurez es la capacidad cada vez mayor para observar nuestro interior y encontrar las respuestas dentro de nosotros mismos. El autoconocimiento es el combustible que alimenta las actitudes positivas.

La aptitud viene de la mano con tu actitud. Todos nacemos con una cesta llena de aptitudes que normalmente llamamos talento.

Las aptitudes son nuestro potencial para aprender las habilidades que se desarrollan y perfeccionan a través del tiempo. Nosotros llamamos a esto crecimiento. Cuando comienzas a aprender y comenzar a utilizar tus talentos para tomar el control de tu entorno, comienzas a enlazar un conjunto particular de aptitudes. Lo que funciona, tú lo continúas usando. Cuando no es así, te esfuerzas por cambiarlo. Sin embargo, las aptitudes por sí solas no pueden llevarte a través de todo el camino hacia el éxito. Es totalmente dependiente de la propia naturaleza de las actitudes que poseas. Por lo tanto tu actitud y no tu aptitud determinaran tu éxito.

Usa tu actitud con humildad y podrás alcanzar tus más altas metas y sueños, usa tu orgullo y no tendrás esperanza de ver siquiera un atisbo de ellas.

Es muy fácil tejer una red de actitudes que te conduzcan al fracaso. Esto es así porque para cada actitud positiva, existe una actitud negativa.

La Fortaleza llevada en exceso conduce a la convicción de que solo existimos para sufrir.

El valor puede dar lugar a la temeridad y el conocimiento de sí mismo puede ser infectado por la arrogancia y la rigidez lo cual mata la creatividad. Además, aunque la búsqueda de la riqueza es un hecho en nuestro mundo ya que es una necesidad y un complemento para la supervivencia, no es el objetivo final.

La vida debe ser más que eso. Si se tiene la tendencia a olvidar todo lo demás en aras de recoger la riqueza, el fracaso vendrá fácilmente. Para evitar estos cambios desfavorables es imprescindible que mantengas tus actitudes en constante chequeo y no dejes llevarte hasta el punto de que no te des cuenta de que tu actitud está cambiando para peor.

Alcanzar el éxito nunca es una tarea fácil; en cambio exige un trabajo duro.

Tú tienes una ventaja si sabes que tu éxito o fracaso depende de las actitudes que tengas. Comienza tomando una mirada más cercana dentro de ti y ve si has estado demasiado centrado en lo que quieres lograr que ni siquiera te haya pasado por la mente ver si sigues siendo realmente tú. Si es así, determina que fue lo que te llevó por un mal camino y trabaja duro para encontrar un conjunto correcto de aptitudes y actitudes, y si por el contrario no es así, entonces no debes perder la pista y continuar manteniendo una estrecha vigilancia sobre ti mismo. Sólo tú puedes hacer tu propio camino hacia el éxito. ¿Has reflexionado sobre tus actitudes y aptitudes de hoy?

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