En España, la falta de población
emprendedora dispuesta a lanzar propuestas innovadoras y competitivas al
mercado se debe en gran parte, a nuestros miedos y complejos a fracasar.
Los mitos acerca del mundo
laboral, la falta de información y un uso inadecuado de internet de todos sus
recursos favorecen este descenso tan acusado, encontrándonos entre seis países menos
emprendedores.
Cuando asesoro a personas paradas
y les planteo la posibilidad de iniciar un negocio por su cuenta, normalmente
encuentro respuestas de miedo y cautela, sólo considerando la posibilidad de
trabajar para otros o para el estado. Y cuando les respondo por los motivos,
suelen respaldarse en la crisis económica, la falta de preparación o la “convicción”
de que sus negocios serán improductivos.
Es curioso comprobar los mitos que
envuelven al mundo empresarial, se suelen calificar a los emprendedores como “jugadores”,
“solitarios” y “manipuladores”, mientras que la única forma de negocio se
encuentra en alquilar un local y exponer al público tus productos.
¿Qué errores encontramos? Pues
que no hace falta nacer emprendedor, ni tener una idea brillante, ni poseer un
local físico. Sólo es necesario las ganas, ser proactivo (es decir, empezar por
buscar tú las oportunidades en lugar de que ellas vengan a ti) y utilizar todos
los recursos a tu alcance.
Para poner un ejemplo, unos
amigos ingenieros decidieron unirse para desarrollar una máquina que mejorase
la vida de aquellos que hayan sufrido un desprendimiento de retina (que uno de ellos había pasado previamente). Tras
trabajo y muchas ganas desarrollaron el producto y hospital tras hospital,
mostraban su producto para que los médicos lo ofreciesen a sus pacientes, a la
vez que utilizan los recursos que les ofrece la red para aumentar las ventas,
sin necesidad de invertir en un local físico.
Éste es uno de los muchos
ejemplos que rompen con todas aquellas creencias en contra de los
emprendedores: se hicieron a base de mucho esfuerzo, aprendieron cómo
funcionaba el mundo empresarial paso a paso, y se mantuvieron en todo momento
activos en contacto con los posibles clientes potenciales ¿el resultado? Una fuente
de ingresos eficaz y productivo.
Debemos quitarnos las vendas del
miedo y enfrentarnos a nuevos horizontes, ya que ésa es y será la llave de gran
parte de la productividad y del crecimiento económico en estos momentos de
crisis, además de suponer un importante estímulo psíquico para enfrentarnos a
la difícil situación en la que nos encontramos. En definitiva: ¡sólo
mejoraremos si actuamos como un ejemplo, animando a otras personas a emprender!
...Y si queréis comprobar por vosotros mismos los que es un grupo emprendedor, aquí os dejo su página web: http://apvisual.es/
Mónica Martínez


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