jueves, 15 de diciembre de 2011

¿Cómo vivirías con el salario de tus empleados?

Cómo vivirías con el salario de tus empleados
Cuando hablamos de salario, lo hacemos sobre una realidad compleja en la que los rendimientos económicos de la empresa, el esfuerzo del trabajador, su motivación y otras consideraciones se unen a una base legal para culminar como una percepción monetaria.

Debido a la particularidad de cada empresa, no es posible realizar juicios generales sobre el sueldo, pero sí podemos reflexionar sobre algunos aspectos relacionados con el mismo. ¿Alguna vez te has preguntado cómo vivirías con el salario de tus empleados?

¿Una pregunta peligrosa?

El peligro de realizarnos esta pregunta, es que las emociones podrían alejarnos de la realidad contable ya que no siempre podemos pagar lo que nos gustaría por culpa de nuestros resultados económicos. Para que un negocio sea sostenible, debe respetar el equilibro entre todas su cuentas, especialmente con la que suele ser más abultada: los salarios.

Por otro lado nos encontramos con la idea de que a más salario, mayor rendimiento y que para comenzar a generar más beneficios debemos aumentar el sueldo a las piezas claves del organigrama. Debemos ser muy críticos con esto, pues no solo depende del salario sino de cómo estructuramos su parte variable (si existe) y cómo se vincula con el rendimiento, además de la dimensión de la plantilla y el reparto de tareas y responsabilidades.

Las pymes tienen muchas dificultades para competir salarialmente con las grandes compañías
Por tanto, no podemos esperar una mejora del beneficio simplemente aumentando el salario, sino que hay que ir más allá. Además, una vez realizado el incremento es prácticamente imposible volver a la situación anterior y además, nada recomendable en términos de clima laboral. La empresa es una organización con entradas y salidas de capital y hay cosas que son simplemente insostenibles.

El equilibrio debe estar en todo, incluido en nuestra mentalidad, ya que debemos mantenernos objetivos por la supervivencia del negocio, aunque no tanto como para descuidar el bienestar de los equipos de trabajo.

Por tanto, la pregunta puede ser peligrosa si no podemos ser objetivos, aunque en muchos casos puede ser una reflexión positiva y que puede ayudarnos a entender cómo viven nuestros empleados y en qué manera podemos ayudarles a prosperar.

Las malas prácticas

Un líder debe tomar las mejores decisiones en pro del beneficio común de la empresa y sus trabajadores, siendo algo que puede ser realmente complejo cuando hablamos de dinero. Aún así, existen algunos casos en los que el liderazgo empresarial no es justo ni ético y eso tampoco lo podemos ignorar.

Los niveles salariales no siempre se adecuan con los rendimientos empresariales, sino a conceptos como la categoría profesional o a una política de “mínimos”. Para muchos puede resultar arriesgado tomar medidas decisivas en materia salarial, pues las “vacas gordas” no viven para siempre y una estructura de “gasto” hinchada puede convertirse en un lastre que nos podría llevar al cierre.

Cada caso debería ser estudiado de forma individual, pero hay cuestiones imposibles de omitir y salarios ofertados que no se ajustan a los beneficios aportados por los empleados a las organizaciones, aunque por suerte también tenemos muchos ejemplos de lo contrario.

El caso de Enzo Rossi

Hace unos días, el diario italiano “La Reppublica” publicó la historia de Enzo Rossi, un empresario que probó a vivir durante un mes con el salario medio de sus empleados: mil euros. Para ello marcó su salario y el de su mujer en dicha cuantía.

Tras pagar sus gastos fijos se dio cuenta de que le resultaba imposible superar los primeros 20 días del mes, por lo que fue consciente de las dificultades que pasaban sus empleados, decidiendo subirles su salario en 200 euros, en vista de que el costo de la vida había aumentado en 150 euros al mes.

Más allá de que los gastos familiares se basan en parte en las condiciones particulares (igual que los gastos empresariales) y al estilo de vida de cada sujeto, consideró que los sueldos que pagaba eran insuficientes. Es decir, no solo quiso hacerlo sino que pudo.

Esto es un síntoma de que en algunos casos puede ser bueno hacer una reflexión de este estilo y tratar de ser simplemente justos, buscando lo mejor para la empresa y sus “elementos” básicos: las personas. Aunque eso sí, plantearse la subida de salario como una acción aislada podría ser menos eficiente que realizar una acción global encaminada a vincular los salarios a la evolución real de la empresa.

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