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miércoles, 2 de noviembre de 2011

4 reglas para convertirte en el mejor Gerente

Regla número 1: Mostrar interés en los demás
En el año 1936 Dale Carnegie publicó su primer libro Cómo ganar amigos e influir en las personas, obra clásica sobre las relaciones humanas que lleva más de 40 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo.
Carnegie murió en Queens en el año 1955, pero la compañía que el fundó produjo una industria multimillonaria de capacitación internacional.
Peter Handal, presidente y CEO de Dale Carnegie Training, dice que su consejo favorito surge del capítulo “Muestre interés en los otros”
“Todos tendemos a hablar desde nuestro punto de vista”, comenta Handal, “pero lo que enseña Dale Carnegie en su libro es a pensar y hablar en  términos de los intereses del otro, poniéndose en su lugar. Cuando la gente se siente escuchada y valorada colabora de otra manera”, concluye Handal.

Regla número 2: Siéntase seguro
Harriette Cole, quien brinda consejos sobre relaciones humanas a los lectores americanos en su columna Sense & Sensitivity (sensatez y sensibilidad), remarca la importancia de transmitir las ideas con confianza y seguridad. “Si uno está nervioso o incómodo es más difícil que el otro nos preste atención o compre nuestras ideas. En cambio, si uno habla con entusiasmo y seguridad, la gente creerá en lo que decimos”, explica Cole.

Regla número 3: Muestre respeto
Jonathan Tisch, el CEO de los hoteles Loews de New York, cuenta que siempre es aconsejable ser agradecido con todos y cada uno de los trabajadores (desde el botones hasta el ama de llaves). “La regla de oro –ser buenos con la gente- se aplica a todos, más allá del rol que cada uno desempeñe dentro de una organización”, afirma Tisch.

Regla número 4: Ofrezca soluciones
“Persuadir al otro no significa darle un sermón”, opina Laurie Puhn, autora del libro Persuasión constante: Cómo cambiar sus palabras para cambiar su vida.
Según Puhn, la elección de las palabras es clave a la hora de comunicarnos. “Estar en desacuerdo con algo o alguien es natural, el tema es cómo lo decimos”.
En las situaciones de stress o ansiedad, por ejemplo, quejarse de un problema no hace más que crear más problemas. Para Puhn, al aportar un posible solución estamos recambiando la energía. “Además, tener la capacidad de ofrecer soluciones hace que nuestra presencia se torne necesaria dentro de un equipo de trabajo”.

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