Énfasis en la acción
La acción tiene preferencia frente a la planificación. El elemento básico de la acción es el pequeño grupo, cuya principal ventaja es la flexibilidad, el tratamiento de pequeñas cantidades de información y el elevado grado de autonomía.
Proximidad al cliente
Las empresas excelentes son compañías "de servicios", obsesionadas por la calidad, fiabilidad de sus productos y escucha de los clientes, un modo éste de adaptarse y de encontrar un hueco de mercado.
Autonomía e iniciativa
Las empresas de éxito fomentan y estimulan la presencia de "campeones": individuos con gran capacidad de trabajo, apasionados por aquello que hacen y vencedores de las adversidades.
Productividad contando con las personas:
La motivación del personal es la piedra angular del sistema. Las personas aquí son consideradas como personas adultas, se establecen relaciones de confianza mutua y se procura que progresen dentro de la organización.
Valores claros y manos a la obra:
Las empresas excelentes tienen unos valores sólidos, explícitos. La alta dirección transmite estos valores a todo el personal practicando con el ejemplo.
Zapatero a tus zapatos:
La diversificación a todo trance no trae más que malos resultados, si bien cierto grado de diversificación proporciona estabilidad. La actividad que se desarrolla gira en torno a un núcleo central de actividades del que no se suelen apartar. Hacer bien aquello que se sabe hacer.
Estructuras sencillas y staff reducido
La empresas excelentes poseen estructuras estables; la división se hace por productos y se utilizan figuras temporales, como grupos operativos, centros de proyecto. El staff se reduce a la mínima expresión.
Tira y afloja simultáneo
Entre centralización y descentralización, y esto es lo que constituye la consolidación de los restantes principios.
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