lunes, 5 de septiembre de 2011

Las 9 variables que conforman los valores en la empresa

Los valores de la empresa, manos arriba, pulgares arriba, manos
La formación de valores en la empresa es un fenómeno complejo que depende de multitud de variables:



  • Las creencias y valores del fundador. Toda empresa surge de un impulso fundacional a partir de una idea y unos principios de acción más o menos implícitos. La consecución de recursos financieros, materiales y humanos para llevar a cabo dicha idea es un paso posterior.
  • Las creencias y valores de la dirección actual. La dirección de la empresa, en un momento dado, puede pretender perpetuar, revitalizar o incluso modificar radicalmente las creencias y valores de su fundador, debiendo gestionar adecuadamente el conflicto entre lo tradicional y lo moderno. Este es uno de los problemas básicos en las situaciones de relevo generacional.
  • Las creencias y valores de los empleados. La mayor fuerza formadora de creencias y valores en los empleados está sin duda alguna, constituida por los mecanismos de recompensa existentes. De nada sirve, por ejemplo, que la dirección emita discursos sobre la importancia de la innovación si luego no se estimula y recompensa adecuadamente el esfuerzo creativo.
  • La formación y la influencia de consultores. Naturalmente, un mecanismo esencial para la modificar creencias y valores es la formación. De hecho, el verdadero aprendizaje radica en el "desaprendizaje"  de creencias y la incorporación de otras nuevas. Esta formación tanto puede provenir de la asistencia a cursos como de la lectura de publicaciones o de la interacción con consultores.
  • La normativa legal existente. La legislación laboral, medioambiental, económica, etc. de cada país también influye significativamente sobre las creencias y valores de sus empresas.
  • Las reglas de juego del mercado. Obviamente, el mercado de libre competencia impone determinadas reglas del juego que impregnan el sistema de creencias y valores de las empresas. Una de las creencias más influidas por la presión de los competidores es la de que el resultado inmediato es lo que importa, independientemente de los medios para conseguirlo o incluso de sus efectos sobre la viabilidad del negocio a largo plazo.
  • Los valores sociales de cada momento histórico. A principios del siglo XX, los valores sociales predominantes en los países desarrollados no eran los mismos que los actuales, y éstos no tienen por qué ser los mismos que los futuros.
  • La tradición cultural de cada sociedad. Existe una influencia mutua entre los valores sociales y los valores empresariales. En este sentido, buena parte del éxito económico de Japón es debido a su ímpetu para demostrar valía colectiva al mundo occidental a través de la incorporación a la sociedad industrial de valores sociales tradicionales de orientación al perfeccionamiento continuo, a la armonía, al orgullo de pertenencia, etc.
  • Los resultados de la empresa. Finalmente, es de destacar que los sistemas de creencias y valores de la empresa se retroalimentan en función de sus resultados. Una empresa que obtenga buenos resultados y que incluya explícitamente en sus sistemas de valores la honestidad en el trato con los clientes tenderá a perpetuar dicho valor como esencial para su negocio. Sin embargo, cabe dentro de lo posible que la misma empresa se replantearse su escala de valores si entrara en pérdidas. 

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