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martes, 6 de septiembre de 2011

La gestión del estrés en el proceso de cambio

La gestión del estrés en el proceso de cambio, hombre enfadado
Una dimensión importante y típicamente descuidada en los procesos de cambio en la empresa es la de la gestión del estrés personal que dichas situaciones generan.


Abordar en serio el tema del estrés en los procesos de cambio es importante por diversas razones:



  1. El estrés excesivo se asocia a inhabilitación de la acción, con la consiguiente falta de compromiso y resistencia al cambio. La resistencia al estrés disminuye la resistencia al cambio.
  2. Para que pueda producirse el rendimento profesional de alta calidad que se requiere en los procesos de cambio complejos e inciertos y que implica altos niveles de compromiso, flexibilidad, tolerancia de ambigüedad y creatividad, el individuo ha de estar moderadamente estresado: ni mucho ni poco. 

Como ya hemos mencionado al hablar de la relación entre valores y estrés, existen básicamente dos tipos de estrés o esfuerzos de adaptación: el estrés adaptativo y el estrés crónico excesivo. El estrés adaptativo se asocia a activación y estado de humor positivo, con ganas de esforzarse, sensación de logro, compromiso y creatividad. Por otra parte, el crónico excesivo se asocia a fatiga e irritabilidad, con falta de implicación, cinismo, rigidez e inhibición.

Las situaciones de transición de los cambios organizativos de envergadura acostumbran a generar dos consecuencias psicológicas amenazantes e intranquilizadoras: incertidumbre y desorganización personal. Las características emocionales de los estados de transición son las siguientes:

  • Inestabilidad y sensación de conflicto.
  • Liberación de mucha energía, con frecuencia no bien dirigida.
  • La preocupación por si las cosas están o no bajo control es un tema más importante que en los estados percibidos como tales.
  • Incertidumbre debida a la falta de información, a la falta de orientaciones sobre la conducta a seguir y a la carencia de visión de futuro personal y de la empresa claramente definida y atractiva.
Algunos consejos para disminuir el estrés del cambio en los miembros de la empresa en situación de cambio son los siguientes:

  • Proporcionar oportunidades de formación sobre gestión de estrés orientadas a aumentar los recursos de adaptación al cambio.
  • Dar suficiente tiempo y oportunidades para ventilar sentimientos y elaborar el duelo por las pérdidas existentes tras el cambio.
  • Promover la implicación y el sentido de autoeficacia favoreciendo las oportunidades de ejercer juicios y emitir criterios.
  • Crear vías formales e informales para facilitar la gestión de conflictos grupales y organizacionales.
  • Legitimar el cuidado de otras áreas extraprofesionales (familia, deportes, nutrición adecuada etc.) precisamente durante los momentos de mayor sobrecarga e inestabilidad.
  • Monitorizar sistemáticamente y a todos los niveles: el realismo y la claridad de los objetivos, la eficacia de los procesos de delegación y las cargas y prioridades de trabajo.

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