martes, 14 de junio de 2011

Orillas del negocio

36_cast_Orillas-del-negocio.jpg (661×426)

Uno de los principales retos para las organizaciones en los próximos años consistirá en entender que preguntarse “qué hacemos bien” es absolutamente irrelevante. No importa qué estés haciendo ahora, ni en qué producto o servicio seas excelente, porque tu dominio de excelencia puede ser puesto en cuestión por sorpresa desde cualquier lugar del mundo, en prácticamente cualquier momento. Hoy puedes ser el mejor fabricando lámparas, pero mañana mismo, en algún lugar de China o Corea, puede aparecer alguien que lo haga mejor.

Por Alfons Cornella

Así, pues, la pregunta que emerge como realmente relevante es: “¿qué sabemos hacer bien?” Porque no importa lo que hoy hagamos, sino lo que sabremos hacer en el próximo futuro. Se trata de una pregunta que requiere de un análisis de mayor nivel y que no es nada fácil responder.

Un par de ejemplos pueden ayudar a entender la cuestión. Dainese es un fabricante italiano de ropa y complementos para motoristas. Hacen monos de tela o de cuero para personas que están muchas horas sobre una motocicleta.

Pero ahora han descubierto que algunos de sus conocimientos, en la línea de cómo fabricar vestidos resistentes, cascos, o tortugas para proteger la espalda, tienen aplicación en otros campos como, por ejemplo, el esquí. Si esta empresa se anclase en el “fabricamos ropa para motoristas” perderían la oportunidad que resulta de entender que “sabemos fabricar productos de seguridad para deportes arriesgados”, un negocio totalmente distinto.

Otro interesante ejemplo nos lo brinda la empresa Santa & Cole. Conocida por su edición de lámparas para interior, es también una empresa de éxito en su línea de mobiliario urbano (bancos, farolas, etc.). Recientemente ha lanzado una nueva división que, en principio, podría sorprender: la División Forestal. Ahora en su catálogo podemos encontrar árboles presentados no como un producto de jardinería sino como un elemento más del diseño urbano.

El know-how de cómo humanizar una ciudad desde elementos de diseño, les ha permitido hacer ahora una propuesta a los responsables de compras de los ayuntamientos en la línea de que un árbol es, en realidad, un elemento más, aunque vivo, del mobiliario urbano. Su gusto en las propuestas de cómo hacer de una ciudad un espacio habitable, agradable, satisfactorio, les da autoridad como excelentes proponedores de un sistema integral de urbanización del espacio (mobiliario + árboles).

Un último ejemplo: la empresa sueca Stokke, autora de un clásico instantáneo, la silla para niños TrippTrapp, cuya genialidad es que “crece con el niño”, ha aplicado ese mismo concepto a un carrito de niños (un negocio lejanos al de los muebles), el Xplory.

Explorar las orillas del negocio, es decir, aquellos espacios que, sin ser exactamente lo que haces hoy, entran dentro de lo que puedes hacer mañana de acuerdo con tus conocimientos diferenciales, puede convertirse en los próximos años en un interesante mecanismo de aprovechamiento de las oportunidades de negocio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada