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viernes, 24 de junio de 2011

La pirámide de las capacidades humanas


Gary Hamel, experto gurú en estrategia de empresa, ha diseñado esta pirámide tipo Maslow para describir la jerarquía de las capacidades humanas en el ambiente de trabajo. La pirámide de Hamel contiene hasta 6 niveles de capacidades humanas, a saber:

Por Alberto Dotras

1.    Obediencia: cumplir las órdenes (presentarse puntualmente en el lugar de trabajo y hacer lo que se exige).
      2.    Diligencia: trabajar duro y mantener el enfoque.
      
      3.     Intelecto: ser responsable con las habilidades personales y llevar las mejores prácticas al trabajo.

       4.    Iniciativa: tomar la iniciativa sobre un problema u oportunidad antes de que sea solicitado y no limitar la contribución por la definición de su puesto de trabajo.

      5.    Creatividad: encontrar una mejor manera de hacer las cosas, esto es, crear nuevos y mejores productos o servicios para la empresa (innovación).

      6.    Pasión y entusiasmo: dar lo mejor de sí mismo en su trabajo con entusiasmo, por el gusto de hacer bien las cosas, porque ‘simplemente’ le llena hacer un buen trabajo.

Hoy en día las tres primeras capas de la pirámide –obediencia, diligencia e intelecto– se están convirtiendo en capacidades básicas (commodities) que pueden ser fácilmente reemplazadas por proveedores low cost de cualquier parte del mundo (especialmente en China) y también por software cada vez más rápido.

Si todo lo que obtienes de tus empleados son estas tres capacidades básicas, entonces tu empresa tiene un serio problema para poder sobrevivir y prosperar en este mundo cada vez más incierto, competitivo y global.

En cambio, son las tres últimas capacidades humanas de la pirámide –iniciativa, creatividad y pasión– las que hoy crean mayor valor a las empresas.

En resumidas cuentas, el valor del trabajo de tus empleados (la productividad) ya no depende tanto de su obediencia, diligencia e intelecto como de su iniciativa, creatividad y pasión para generar resultados.

Esta es la razón por la que hoy es fundamental lograr el compromiso (engagement) de tus empleados.

Pero claro está, el verdadero compromiso –que es ir más allá de las obligaciones, de lo obvio– es voluntario y se fundamenta en la libertad de acción. Sólo dándole libertad al empleado se puede impulsar su iniciativa, fomentar su creatividad, estimular su pasión y alentar su compromiso; dones que no se pueden exigir con órdenes, ni siquiera se pueden comprar con dinero.


Fuente: The Cool Ruler  

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