jueves, 16 de junio de 2011

Como cambiar las cosas, comienza contigo mismo


Como cambiar las cosas, comienza contigo mismo
Por: Juan Carlos Santos Cougil
"Cuando estaba estudiando  era joven, libre, sin responsabilidades  y mi imaginación no tenía límites, soñaba con cambiar el mundo".
"Cuando me gradué era joven, libre, sin responsabilidades y mi imaginación no tenía límites, soñaba con cambiar el mundo empresarial".
"Cuando conseguí mi primer trabajo era joven, libre,  y mi imaginación no tenía límites, soñaba con cambiar la empresa".
"Cuando conseguí mi primer ascenso era joven pero no tan libre,  y mi imaginación empezaba a tener límites, soñaba con cambiar mi departamento y a mi jefe".
"Cuando conseguí ser jefe era joven, ya no era libre,  con responsabilidades  y mi imaginación tenía límites, soñaba con cambiar mis colaboradores".
"Cuando la empresa prescindió de mis servicios ya pintaban canas,  volví a ser libre,  y con una familia  y responsabilidades, entendí de qué va esto  y me di cuenta que había perdido la imaginación".
“Cuando me volví más viejo y sabio y mi imaginación volvió a no tener límites, descubrí que el mundo no cambiaría, así que acorté mis anhelos un poco y decidí cambiar sólo mi país". 
Pero este también parecía inmutable. Cuando entré en el ocaso de mi vida, en un último y desesperado intento decidí sólo cambiar mi familia, a los que estaban más cerca de mí, pero igualmente ellos no cambiarían. Y ahora, mientras me encuentro en mi lecho de muerte, repentinamente me doy cuenta: 
Si hubiera podido cambiarme a mí mismo, entonces por el ejemplo habría cambiado mi familia. Por su inspiración y valor hubiera entonces podido cambiar el mundo empresarial,  la empresa, mi departamento, mi  jefe, mis colaboradores, mi país, y a lo mejor hubiera podido cambiar al mundo" 
(Una adaptación del artículo de Canfield/Hansen, "Comienza Contigo Mismo," Sopa de Pollo para el Alma, 72)

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