domingo, 15 de mayo de 2011

Que una rencilla no empañe un buen trabajo en equipo

Riñas-300x237.jpg (300×237)Cuando se trabaja codo con codo con otras personas es casi imposible que no surja algún que otro conflicto. Los ‘rifirrafe’ entre compañeros son situaciones habituales que el jefe debe solucionar de la manera más rápida y eficaz.


Por: Arancha Bustillo

Diferentes puntos de vista sobre un asunto determinado derivado del trabajo, distintos intereses o relaciones que se tensan por alguna circunstancia ajena al escenario laboral pueden provocar que se enrarezca el ambiente de trabajo y se ponga en jaque la productividad. Por ello, lo primero es atajar el problema cuanto antes.

Carlos Viladrich, director de recursos humanos de Adecco, considera que la normalidad en un equipo de trabajo debería radicar en la diversidad de opiniones. El problema surge cuando alguno de sus miembros pretende hacer prevalecer su opinión sobre el resto. Cuando esto sucede, “el responsable debe lidiar y mediar desde un punto de vista de extrema objetividad, apartando todo lo que pueda la subjetividad, e incluso, simular situaciones parecidas para hacer entender a los implicados la situación”. “Diferenciar las distintas posiciones y los intereses reales de ambas partes es una de las funciones de un buen responsable”, puntualiza.

Ocho horas de media en el trabajo dan lugar a diferentes situaciones que pueden derivar en conflictos. Esto es un hecho. Y es importante saber que “los problemas de índole profesional pasan a ser de carácter personal, y viceversa, si no se resuelven”, apunta Viladrich. Por ello, el director de recursos humanos de Adecco aconseja que el responsable de un equipo trabaje de una manera cercana con su plantilla. “Un buen director huele el conflicto antes de que aparezca”, asegura Viladrich, “porque trabaja de cerca con su equipo”. Prevenir antes que curar sería el primer paso a tener en cuenta a la hora de evitar que los ‘rifirrafes’ entre compañeros originen problemas de mayor envergadura.

Pero no siempre estar encima de la plantilla asegura un ambiente agradable. Por eso, cuando estalla un conflicto entre compañeros, “el líder tiene que hablar de ese asunto con los implicados e intentar incitar a los mismos a que lleguen a una solución”, indica Pilar Jericó. “Lo ideal sería que las partes resolvieran el conflicto”, señala la directora general de Be Up.

Viladrich también cree que uno de los primeros pasos que debe dar el jefe para resolver una rencilla en el trabajo es “sentarse con las dos partes del conflicto”, pero “por separado”, pues es la mejor manera “de intentar objetivar el problema”. Normalmente, si se hace así “surgen más posibilidades de influir para llegar a una solución, que a través de una reunión en conjunto que, en muchas ocasiones, puede derivar en un careo”.
Cada problema con su solución
Para llegar al mejor resultado “hay que determinar las causas de la disputa”, explica Claude Viala, consejero delegado de la empresa especializada en recursos humanos BPI. “Si se trata de un conflicto colectivo, se deben poner en marcha soluciones relacionadas con las políticas de comunicación y/o proyectos de cambios organizativos”, apunta. Si un equipo no funciona habrá que reestructurar el organigrama, pues pueden surgir nuevas rencillas.

“Si se trata de un conflicto vinculado al comportamiento de un manager, aconsejaríamos un coaching con el fin de ayudarle a cuestionarse su modo de gestión y liderazgo, en particular su estilo de comunicación con sus equipos”, afirma Viala.

“Si el problema procede del comportamiento individual inadecuado, podemos aplicar soluciones que permitan aprender a conocerse mejor y así identificar la fuente del problema”, indica el consejero delegado de BPI. A veces, los conflictos de carácter puramente emocional pueden derivar en la “revisión de objetivos y cambios en la organización”, señala Jericó, “y en algunas ocasiones, este tipo de conflictos implican la realización de talleres” para que los empleados se entiendan y generen empatía.

Una vez tratado el asunto, por separado o en conjunto, el responsable debe llegar a la solución que mejor convenga a la organización y a ambas partes. Éstas deberán acatar la determinación del jefe y “asumir el compromiso para evitar que el conflicto resurja”, recuerda Jericó.

No obstante, la solución no es el final del conflicto. “El jefe debe realizar un seguimiento de la situación”, dice Viladrich, “y tutelar el proceso con cercanía para evitar que resurja el problema”. Y es que ya se sabe que donde hubo llamas queda siempre rescoldos.

Los compañeros
Un problema entre dos o más compañeros nunca es ajeno al resto del equipo. La rutina diaria crea vínculos que pueden llegar a romperse cuando surgen rencillas entre colegas de profesión. Por eso mismo, los expertos consultados aconsejan que cuando surja un conflicto en el trabajo, el resto de la plantilla se mantenga al margen. “Hay que evitar ponerse de un lado porque se crean parcelas de oposición y se radicalizan los problemas”, explica Jericó.

También es tarea del jefe, apuntan los expertos, intentar que el resto de compañeros no se meta demasiado en una discusión particular entre dos empleados. Para ello, “hay que generar la cultura de la diversidad”, recomienda el director general de recursos humanos de Adecco. “Deben participar en la solución del conflicto como un proceso normal de disparidad de opiniones y saber que en este tipo de situaciones no hay ni vencedores ni vencidos”, concluye.

Fuente:Expansion

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