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lunes, 23 de mayo de 2011

Fundamentos para una empresa familiar eficiente

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Las empresas familiares son organizaciones especialmente complicadas de gestionar por la mezcla existente entre lo personal y lo profesional pero también puede ser una sociedad exitosa si se logran evitar los errores más comunes planteando una filosofía de trabajo sólida. Algunos fundamentos para lograr una empresa familiar eficiente se basan en el orden y la prioridad.

Lo primordial es comprender que la familia no debe ser una empresa y que la empresa no debe ser una familia. La organización del trabajo debe basarse en fundamentos totalmente distintos a los que pueden darse en una estructura familiar y los roles deben ser independientes. Esto puede resultar difícil de asumir por algunos miembros pero hay que aparcar la emotividad y basarnos en la valía y el desempeño.

Un sistema objetivo

Dejar de ver a un hijo como un hijo es complicado dada la gran carga afectiva existente pero si nos lo planteamos como parte de su propia educación sabremos que es positivo promover un sistema justo en el que el trabajo sea recompensado y que este sea la vara de medir su relación con la empresa.

Ante los datos objetivos no cabe la discusión y en ello nos tenemos que basar para ser justos y evitar dejarnos llevar por el afecto. Podemos plantear objetivos y estudiar los resultados. Es un ejercicio sano en cualquier organización para controlar la evolución de la empresa.

Todos los miembros deben ser tratados por igual, pero no nos confundamos, esto significa que deben estar sujetos a las mismas normas. Tener un sistema objetivo servirá de argumento para desarrollar los planes de carrera o para comprobar el desempeño en los puestos asumidos.

Si todos los miembros de la familia son capaces de centrar su relación en los resultados y existe la suficiente confianza entre ellos se logrará una importante fuerza que les puede ayudar a crecer pero muchas veces se comete el error de ser excesivamente cerrados. Es bueno contar con miembros externos en las áreas estratégicas para contar con nuevos puntos de vista que enriquezcan la organización y aporten alternativas.

¿Familias grandes y empresas pequeñas?

La tasa de natalidad moderna hace que sea cada vez un problema más infrecuente pero cuando la familia es extensa y la empresa es limitada algunos tienden a inflar la organización para darles cabida a todos y esto es un error en la mayoría de los casos. Las dimensiones de la organización deben ser las lógicas para la actividad generada y tendrá que limitarse el número de miembros en ella.

Por otro lado tenemos que considerar un punto importante, que los miembros tengan valía o estén preparados para el puesto desempeñado y que , pese a lo que pasa en muchas ocasiones, sean ejemplos de buen hacer. Deben crecer con la empresa y ser formados dentro y fuera de la organización para el futuro.

Aunque planteemos un sistema de justicia entre los empleados es evidente que los miembros de la familia suelen contar con un plan de carrera que terminará situándolos en puestos de responsabilidad (aunque creo que antes de la familiaridad tenemos que fijarnos en el desempeño). Es importante que este plan se plasme y se marquen objetivos y pasos para que cuando lleguen a puestos superiores estén preparados. Hay que evitar la improvisación en lo posible.

La sucesión

Precisamente por la improvisación que existen en muchas empresas familiares puede surgir un gran problema ante el fallecimiento del dueño de la empresa. La carrera por la sucesión puede acabar con la propia empresa y no son pocos los casos que terminan en un traspaso del negocio.

El problema debe afrontarse con tiempo y no como un acto tardío o incluso sin tener en cuenta que es algo que tendrá que pasar tarde o temprano. Tomar una difícil decisión en vida es mucho mejor que dejar un problema a los herederos que entonces sí, afectará tanto a lo profesional como a lo personal.

Un negocio familiar es complicado de gestionar y pese a lo que muchos piensan se tiende a subestimar a los miembros al seguir viéndolos con “los ojos de un padre”. A estos empleados se les pide más y muchas veces se les paga menos y tenemos que pensar que hacer esfuerzos no consiste solo en esto sino en ser justos, equilibrar el tamaño de la plantilla y tirar todos en la misma dirección. Esto último si que es difícil.

Fuente: Blog de Sage

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