lunes, 16 de mayo de 2011

Acción-organización-motivación


Siento que nos preparan muy bien para hacer una suma, hacer una voltereta, o decir los reyes visigodos o ríos de España de “carrerilla” pero, ¿nos preparan para tolerar el fracaso?

Mónica Martínez

En mis voluntariados me doy cuenta de la poca o nula capacidad de los jóvenes para afrontar un fracaso, para generar respuesta alternativas que les impidan paralizarse.
Y esto empeora cuando los que fueron lustrosos adolescentes crecen y llega el momento de trabajar: cabizbajos e inexpresivos, los parados hacen cola en las listas del INEM. Y me pregunto, ¿por qué sucede esto? Existe un nombre, se llama indefensión aprendida.

¡No caigamos en la pasividad
de la indefensión aprendida!
La indefensión aprendida es fruto de la capacidad para tolerar un fracaso, para resolver dificultades. Es un estado en el que la persona se paraliza cuando vive en una continua aversividad.
Todos tenemos la posibilidad de caer en esta indefensión, la diferencia está en la cantidad de aversividad que somos capaces de tolerar y afrontar.

Dicho esto, ¿cómo evitarlo? Es simple, la acción es la clave. Hay momentos de tensión: cuando finalizas la carrera, un despido… En los que existe una gran sensación de agobio, de no saber a qué atenerte, éste momento de “duelo”, de asimilación, siempre es necesario pero no puede ser superior a una u dos semanas de duración. Si este “estado” se mantiene en el tiempo, caeremos en el bucle de la indefensión.

Tras este periodo, hay que establecer una organización de todas nuestras actividades: si decides estudiar una oposición márcate unos horarios de estudio, si lo que deseas es encontrar un empleo establece un horario en el que busques por internet ofertas y otro en el que recorras las calles repartiendo currículums…
En conclusión, hay que estar siempre activos, manteniendo siempre a la vista nuestras aspiraciones y motivaciones para encontrar sentido a lo que hacemos, y marcando nuestros horarios de forma que evitemos caer en la desesperación y en la pasividad.

Sin duda, las interminables listas de los reyes visigodos quedaron muy atrás, pero es el momento de completar ésa formación y hacernos dueños de nuestras vidas porque NUNCA es tarde para tomar esta determinación, recordad: acción-organización-motivación.

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