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domingo, 1 de mayo de 2011

3 pasos para dejar las influencias negativas de tu pasado


¿Sientes que el pasado te “pesa” y no te permite disfrutar de tu presente y crear un futuro mejor? En este artículo te propongo 3 simples pasos para que te liberes de esas ataduras y camines como protagonista hacia un futuro brillante.

En muchos casos puedes sentir que tu progreso hacia el futuro que sueñas se ve obstaculizado por las historias que has creado en tu mente a partir de cómo ves o cómo interpretas los hechos de tu pasado. Quiero mostrarte cómo esa historia, compuesta por interpretaciones y observaciones que nacen de ti mismo, está “tirando abajo” tu autoestima y poniéndole freno a tus planes del presente.

El dolor o las dudas que estás sufriendo son a causa de juicios y opiniones que tú mismo haces en base a lo que te ha sucedido y en cómo se refleja en lo que está sucediendo en tu vida en este momento.

Hoy quiero desafiarte a que veas la vida con otros ojos y que desafíes las primeras interpretaciones que estas haciendo para con tu vida. Es de esta manera que podrás elegir aquellas creencias y puntos de vista que, en lugar de derrumbar tu equilibrio, te llenarán de fuerzas para poder afrontar los retos que trae el mañana y lograr tus objetivos.

Quiero que te animes a crear interpretaciones e historias que te permitan alzarte sobre esos hechos del pasado que se interponen en tu camino hacia un futuro mejor.

Aquí te propongo pasos que puedes seguir si quieres deshacerte de la influencia tóxica de las interpretaciones negativas que haces de los hechos de tu pasado...

1. Identifica la situación de tu pasado que te esta afectando en el presente.

Para esto te recomiendo buscar papel y lápiz.

Toma nota de los pensamientos y las conversaciones internas que surgen en tu mente cuando piensas en esas circunstancias que te han “tocado” profundamente en el pasado, en aquella situación que hoy te hace sufrir.

2. Haz una distinción entre los hechos de esa situación y las interpretaciones que tú tienes de la misma.

Ten siempre en cuenta que el lenguaje que usas, para hablar y/o pensar es lo que moldea la realidad, por lo que debes aprender a separar los hechos de las interpretaciones.

Un hecho es algo de tu pasado que no puedes cambiar, mientras que la interpretación de ese hecho es subjetiva, esta arraigada a la forma en tú has vivido/percibido/sentido ese hecho. ¿Comprendes la diferencia?

Un hecho podría ser por ejemplo: “Ana nació en el año 1976”. Esto no lo podemos cambiar.

Una interpretación sobre ese hecho podría ser “Ana es una persona joven”. ¿Cómo podemos asegurar esto? No podemos, porque la interpretación “vive” en la mente de la persona que la expresa o la piensa.

Para algunos, Ana parecerá joven; para otros, Ana parecerá mayor. “Joven”, “Mayor” son calificativos que denotan juicios, interpretaciones, opiniones sobre el hecho que sí se pueden cambiar y se pueden crear miles de ellos de acuerdo a los distintos observadores que haya del mismo hecho.

Ahora que ya sabes la diferencia, trabaja con tu caso particular. Trabaja en diferenciar hecho de interpretación en tu historia.

3. Descubre como tú tienes el poder de cambiar la interpretación sobre un hecho que has vivido.

Si no eliges nuevas formas de “contarte” lo que te ocurrió, es muy probable que esa experiencia, al parecer negativa, siga obstaculizando tu camino hacia un futuro mejor.

Para generar o crear esta nueva historia puedes empezar por hacerte las siguientes preguntas:

• ¿Cuál es el futuro que proyectan tus interpretaciones sobre lo que te ha ocurrido?
• ¿Cuáles son las puertas que se te abren según tu interpretación de los hechos?
• ¿Cuáles son las que se te cierran?
• ¿Estas viviendo estas creencias como si fueran absolutamente ciertas o crees que puedes cambiarlas?

Ten en cuenta que estas interpretaciones pueden ser la base del malestar que estás sintiendo en estos momentos. Tus creencias influyen directamente en tus emociones, ya sea para sentir malestar o para sentir bienestar.

Desarma el mecanismo vicioso de interpretar el pasado inadecuadamente para que no influya en forma negativa en tus emociones del presente. Vuelve a contarte la historia, pero esta vez toma las riendas de la misma.

No te veas a ti mismo como una víctima impotente de la situación, sino como el protagonista de la misma, sabiendo que está en tus manos encontrar el aprendizaje y la oportunidad en esa historia.

Recuerda que siempre puedes preguntarte a ti mismo cuáles enseñanzas puedes sacar de esos hechos y cuáles son las posibilidades que se te abren que no habías visto antes.

Piensa seriamente en cuál fue tu responsabilidad en ese momento dado y cómo puedes cambiar tu punto de vista para que te sirva de apoyo hacia lo que quieres lograr.

Tú puedes elegir cómo interpretar tu pasado para que deje de pesarte y puedas encontrar en él una nueva oportunidad.

Te animo ya mismo a que te reencuentres con tu pasado y que empieces a “contarte nuevos cuentos” que te sirvan de soporte en el camino hacia lo que quieres ser, hacer y tener.

Fuente: Gestiopolis

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