jueves, 14 de abril de 2011

Nuestro eterno miedo al fracaso


Esta mañana leyendo uno de los complementos del periódico "el Mundo" me fijé en uno de sus artículos en el comunicaban la visita de estudiantes de Standford a nuestro país con el fin de conocer la situación actual y visitar algunas de las empresas más prestigiosas.

Por Mónica Martínez

Tras la entrevista a algunos de ellos surgió con fuerza la misma conclusión: "desconocimiento", "falta de actividad emprendedora", y es así: lo estudiantes españoles o bien soñamos con ser funcionarios o con suerte trabajar en una empresa que otros han creado: `la crisis´ nos convencemos, ¿pero eso justifica la falta de innovación, la inexistencia de empresas que se proyecten a nivel internacional? Tenemos un miedo ATROZ al fracaso.

Los que son psicólogos clínicos y los que queremos o pretendemos serlo sentimos un cierto "rechazo" a todo lo que nos suene a empresa: técnicas de mercado, recursos humanos... Y ése rechazo es absurdo, porque ésa es la clave para ejercer en nuestra profesión.

Pongamos un ejemplo: si hacemos un cuadro comparativo entre dos psicólogos clínicos, uno ejerciendo en barrio céntrico de Madrid y otro en Vallecas posiblemente nos encontremos con que ambos cuentan con la misma capacidad para curar a su paciente, pero la posición estratégica de la consulta es la que marca la diferencia. Y eso no es más que un estudio cuidadoso del mercado y el desarrollo de una marca fiable y perceptible por la población, que es al fin y al cabo de donde vendrán los pacientes.

Tenemos que entender que lo clínico y lo organizacional se entrelazan, y eso es imprescindible si queremos hacernos un hueco entre tanta oferta, como dicen algunos: es cuestión de "reciclarse o morir".
Pero la pregunta clave es: ¿estamos dispuestos a correr el riesgo?

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada