viernes, 15 de abril de 2011

Los 4 roles o posiciones que intervienen en una conversación


¿Por qué fracasamos en nuestras conversaciones? El diálogo es un medio que nos ayuda a coordinar futuros y proyectos, a mejorar nuestras relaciones y a construir una inteligencia compartida con los demás, tanto si hablamos de nuestra vida personal, de la vida profesional, o de nuestras relaciones personales o grupales.

Por José Luis Pérez Huertas

Sin embargo, frecuentemente nuestras conversaciones se ven bloqueadas por la emergencia de conflictos o diferencias que nos alejan de nuestros objetivos propios y comunes.
El terapeuta familiar David Kantor considera que las personas adoptamos diferentes roles a lo largo del diálogo. Y esto nos aleja o nos acerca a nuestros objetivos.
El primer rol es el del actor (mover), un actor introduce nuevas ideas y direcciones en la conversación, lo que le permite al equipo avanzar y encontrar soluciones a los problemas con los que se enfrenta.

El seguidor (follower) continua la idea del anterior, apoyándola, ampliándola o derivándola hacia el diálogo. Es una danza a través de la cual los seguidores consolidan las ideas que los actores introducen en la conversación, exploran formas de implantarlas y mantenerlas vivas, y construyen alianzas y relaciones para su puesta en marcha.

El opositor (opposer) muestra objeciones a la idea sobre la que gira la conversación. Con este comportamiento puede bloquear el diálogo. Sin embargo, su participación en el diálogo no tiene porque ser negativa, pues sugiere problemas o cuestiones que es posible que no se estén teniendo en cuenta. La contribución del opositor reside en su capacidad de revelar posibles escenarios en los que la idea no funciona correctamente según la dirección en la que el equipo trabaja.

Finalmente, el espectador (bystander) propone una nueva forma de pensar, un nuevo punto de vista o un nuevo marco de referencia que permita desbloquear el diálogo. Su participación ayuda a ampliar el pensamiento del equipo y a mostrar el camino para que la conversación progrese, pues aporta perspectiva y fomenta la reflexión.

Las personas asumimos estos cuatro roles de manera dinámica a lo largo de la conversación. Los cuatro son necesarios para que el diálogo avance. Si no hubiese un actor, la conversación no tendría dirección. La falta de seguidores haría que las ideas quedasen como propuestas estériles sin ningún impulso para que éstas sean exploradas. Los opositores ponen sobre la mesa el pensamiento crítico y la corrección que necesita cualquier propuesta. Y los espectadores nos ayudan a no quedarnos bloqueados cada vez que nos instalamos en un punto muerto y dejamos de avanzar

Dialogar es pensar juntos, es crear una inteligencia compartida a través de la conversación. Si le preocupa el desempeño de su equipo debe estar atento a qué roles están faltando en los procesos conversacionales que gestiona. Si no los introduce, el diálogo nunca llegará a su objetivo final. Sería una pena, pues cualquier equipo o relación que no alcanza el diálogo se queda instalado en un ciclo actor-opositor que se repite hasta el infinito sin mostrar las más mínima señal de avance.

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