domingo, 27 de marzo de 2011

Productividad vs presentismo… campo de batalla, la empresa


Desde el inicio de la crisis, uno de los factores que se han puesto sobre la mesa para resaltar los problemas del tejido empresarial español ha sido el de la competitividad. Uno de los rasgos que determinan esa falta de competitividad es la baja productividad, ya que el ratio de eficicencia de la gran mayoría de los trabajadores españoles, en la relación desempeño por horas de trabajo, es uno de los más bajos de los países desarrollados.

Por tanto, una de las puntas de lanza que las empresas debían plantearse para solucionar el problema de la competitividad era, precisamente, buscar las fórmulas que permitieran aumentar esa productividad laboral. Sin embargo parece que la tendencia negativa, lejos de invertirse, se acrecienta y aparece una amenaza todavía mayor, el presentismo.


¿Qué es el presentismo?

El presentismo es ese fenómeno por el que los trabajadores alargan su jornada laboral más de lo necesario, con la única intención de hacer notar su presencia en el puesto de trabajo.

Un reciente estudio publicado por Randstad pone el acento sobre ese tema y afirma que más del 45% de los trabajadores que participaron en el mismo, manifiestaron que notan como sus compañeros permanecen más horas en su puesto de trabajo por miedo a perder su empleo.

Sin embargo ese presunto aumento de horas de trabajo no se traduce en mayor productividad, ya que los trabajadores no buscan mejorar su rendimiento sino que sólo quieren asegurar su puesto de trabajo. Por tanto la empresa no se ve favorecida por el hecho de ese incremento en la presencia del trabajador en su puesto y el trabajador, que puede estar renunciando a parte de su tiempo libre, tampoco encuentra ninguna ventaja en su actitud, más que una supuesta reafirmación psicológica.

Los peligros de presentismo

El presentismo no es más que un acto defensivo por parte del trabajador ante el temor a perder su trabajo, pero es un acto basado en la apariencia, ya que esa actitud no reporta ninguna ventaja. Al final, la empresa, si debe amortizar algún puesto de trabajo, no tendrá en cuenta esa presencia cuantitativa sino la cualitativa.

Por otro lado, si la mayor parte de los trabajadores muestra su deseo de una política de conciliación de la vida laboral y personal, esta actitud apunta en sentido contrario. El trabajador que tiene actitudes presentistas renuncia a ese tiempo libre para estar en la empresa por lo que su frustración puede aumentar con el tiempo.

Políticas que fomenten la productividad

Desde el punto de vista de la empresa, esta actitud debe evitarse. Por un lado porque se contrapone con la eficiencia y la competitividad y, por otro, porque puede ser el origen de conflictos entre los propios trabajadores. Por eso la empresa debe desarrollar políticas que fomenten la eficiencia frente a la permanencia.

La comunicación es esencial, buscar aquello que puede motivar a los trabajadores y aumentar su rendimiento, adoptar políticas de conciliación que fomentan la realización de las tareas y el disfrute del tiempo restante, así como el reconocimiento de la labor del trabajador y el reforzamiento del talento como valor.

Hay que hacer ver al trabajador que lo importante es realizar bien el trabajo y que el tiempo puede ir a su favor, en tanto que podrá disfrutar de mejor calidad de vida si aumenta su eficacia.

El beneficio de todos

Se trata de buscar un sistema de trabajo que beneficie a todos, a unos porque el aumento de productividad se traduzca en una mejora sustancial de la competitividad. A otros porque la valoración de su trabajo se mida por su calidad y eficiencia y eso repercuta en su reconocimiento ante el grupo.

Los estudios realizados, entre ellos este de Randstad, muestran que, al contrario que en el resto de Europa, durante esta época de crisis, la productividad de las empresas españolas ha mejorado. Eso sí, muy ligeramente, por lo que eso no nos permite abandonar los últimos puestos del ranking en ese aspecto.

Esos estudios inciden en que esa mejora no se ha debido a la mejora en las condiciones de trabajo, sino en la eliminación de muchos puestos de trabajo. Por eso las empresas deben poner el acento en esas políticas que busquen un mejor desempeño por parte de los trabajadores. Uno de los enemigos de ese mejor desempeño es el presentismo, así que no dejemos que se extienda.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada