miércoles, 16 de marzo de 2011

¿Cómo te trata tu empresa?



No es lo más habitual, pero en ocasiones sentimos envidia de lo que otros tienen en sus empresas. ¿Qué es lo que hace felices a los empleados que presumen de sus compañías?

Por: Tino Fernández

Las clasificaciones de las mejores organizaciones para trabajar nos dan algunas pistas acerca de estos supuestos paraísos laborales. Y si a esto se añade un análisis de los peores sitios, tendremos una visión completa de lo que las firmas nunca deben hacer.

El mensaje de bienvenida de Senji Miyake, presidente y CEO de la compañía cervecera japonesa Kirin, recuerda que el eslogan de su espíritu corporativo es "el buen sabor te hace sonreir". Si atendemos a los resultados de la clasificación de mejores y peores empresas para trabajar de la revista Fortune, este eslogan es algo que no parecen compartir los empleados de esta corporación fundada por el noruego de nacionalidad estadounidense Johan Martinius Thorese en 1864.

Kirin Holdings ocupa los últimos lugares de admiración y los primeros entre las peores compañías, sobre todo en lo que se refiere a gestión de personal, calidad de management o responsabilidad social corporativa. Sus prácticas corporativas han debido quedar ancladas en el siglo XIX.

Por lo que se refiere a RSC, la compañía de gas y petróleo Statoil ocupa el primer lugar. La española Ferrovial es la segunda más admirada en RSC, según Fortune, por delante de Walt Disney, Edison o ENI.
La cervecera Kirin Holdings, junto con su competidora Asahi Breweries y Carlsberg figuran entre las "menos admiradas" en RSC, un dudoso honor que comparten también en lo que se refiere a gestión de personal, categoría en la que destacan, en la parte positiva, Goldman Sachs, Apple, Walt Disney, Google y Nike.

Los valores son el ADN de las compañías, y estos no se cambian por el entorno económico, aunque cambie el mercado de trabajo y los elementos de atracción y retención

En calidad de management, Fortune asegura que McDonalds, Exxon Mobil y WW Grainger son las más admiradas. Kirin Holdings, Asahi Breweries y China South Industries Group aparecen como las menos admiradas en este sentido.

Valores en alza

Para empezar, los valores de la compañía se deben mantener, tanto en tiempos de crisis como de bonanza. Hoy los empleados –y esto incluye a los miembros de las nuevas generaciones– valoran la sostenibilidad de las empresas. La compensación ya no es tan relevante. Precisamente las nuevas generaciones que se incorporan al empleo cualificado, cada vez están mejor preparadas, construyen su carrera sobre la base de compañías que coincidan con sus objetivos y expectativas profesionales. Si no es así, seguirán en otra empresa.

Parece ya aceptado que las generaciones del futuro restan importancia al dinero; se vuelven enormemente exigentes al perseguir otros factores, como el tipo de tareas que se asignan; quieren implicarse en proyectos en los que sus miembros puedan aprender, pero también desean trabajar "con amigos", algo que las compañías deberían tener en cuenta, tanto como el entorno laboral que fomente la diversión.

Para los jóvenes no hay ascenso ni dinero que compense el trabajo tradicional; otorgan una gran importancia al orgullo que se siente por la empresa, que lleva a preferir un lugar en el que uno se sienta importante.

El concepto de felicidad guarda relación con la decisión de trabajar en una compañía de forma comprometida, y hay un denominador común cuando se analiza qué es lo que más valoran los empleados en una organización: Por un lado está la flexibilidad –puede ser horaria, o en el espacio (teletrabajo), o se refiere a los medios que pone la empresa para la ayuda familiar–, y hay otros factores, como el desarrollo y las oportunidades de formación y crecimiento –que son las que harán que más tarde la retribución sea mayor– o los aspectos culturales, mucho más apreciados por las jóvenes generaciones, con sus formas de entender la relación entre empleado y empleador.

Los valores, por tanto, son el ADN de las compañías, y estos no se cambian por el entorno económico, aunque cambie el mercado de trabajo y los elementos de atracción y retención. Cualquier medida drástica que se tome ahora puede pagarse en el futuro.

Las políticas de recursos humanos no deben depender del entorno económico, han de ser parte fundamental de la política general de la empresa. Ahora hay más oferta de talento y menos demanda, pero estamos en un momento crucial para mantener a los empleados motivados, para seleccionar sobre la base de la capacidad que se tiene para ser optimista y para adaptarse al cambio.

Los empleados quieren transparencia y que les diga la verdad en un escenario en el que se asume la restricción en política de costes y de otros aspectos.

Lo que no se debe hacer

Desde una perspectiva negativa, también se puede determinar qué es lo que las organizaciones deberían evitar para hacer felices a sus empleados. Un estudio de Tatum Consulting Group e Interban Network señala algunos males de las compañías, como el estrés, que implica ritmos asfixiantes y empleados en estado de tensión permanente provocado por la sobrevaloración de capacidades, la escasez de personal cualificado, la falta de información o las pérdidas de tiempo. Los síntomas más claros son el absentismo, las bajas por estrés, el síndrome del burn out, o el mal ambiente de trabajo.

A esto se pueden añadir la osteoporosis organizacional –la estructura de la empresa se debilita por falta de recursos–, la miopía –falta de capacidad para reconocer con antelación los cambios que se dan en el mercado– y la artrosis, típica de las organizaciones con escasa capacidad de adaptación a los cambios del entorno. Sin olvidar la esquizofrenia (el discurso y la realidad no coinciden, ya que existen personas inseguras en la dirección, y se advierte una incapacidad para comunicar la realidad y gestionar todos los conflictos) o la anemia, que es una disminución del compromiso en la organización causada por el incumplimiento de promesas laborales, la insatisfacción retributiva, la falta de reconocimiento y el robo de méritos.

Compañías como Apple, Google, Berkshire Hathaway, Southwest Airlines y Procter & Gamble, que ocupan las primeras posiciones en la clasificación general de las organizaciones más admiradas del mundo, según Fortune, no parecen sufrir (o eso aseguran sus empleados) de males como la sordera (exceso de autoestima y falta de autocrítica y de orientación al cliente o excesiva burocracia); depresión (organizaciones sumidas en crisis con una situación de desánimo generalizado que viene provocado por la dirección por amenazas, la presión excesiva, la lucha de egos o el miedo al cambio),; anorexia (excesiva racionalización de costes afecta al desarrollo y crecimiento, causado por haber sobredimensionado la plantilla en el pasado; obesidad (la acumulación de grasa en tiempos de bonanza es un lastre que se produce por una pérdida del sentido de la realidad, el exceso de relajación y el incremento desmedido de costes o impotencia: organizaciones que "quieren" pero no "pueden", por falta de recursos financieros, tecnológicos y humanos.

Fuente: Expansión

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