domingo, 20 de febrero de 2011

No te especialices, huye de la perfección y sé un generalista

laurea-generalista.jpg (400×292)“Los adultos están siempre preguntado a los niños pequeños qué quieren ser cuando crezcan porque están buscando ideas” - Paula Poundstone
  Nos estamos convirtiendo en máquinas. Somos individuos hiper-especializados en una de las sociedades con más conocimientos (colectivamente) de la historia. Somos individuos como piezas dentro de un engranaje que conforma la máquina de nuestra sociedad.

Por Aitor Calero García

Desde pequeños, a través de la educación (familiar y escolar) se nos fuerza a contestar a la pregunta ¿qué quieres ser de mayor? La pregunta es, ¿por qué hay que ser una sola cosa de mayor? La especialización es la clave para que una cadena de producción funcione. Ford fue el primero que entendió este concepto. Chaplin, en Tiempos Modernos, ya nos apuntó los efectos que la especialización podría tener en nosotros.

¿Qué tiene de malo ser aprendiz de todo y maestro de nada? Por cierto que la famosa cita completa es “aprendiz de todo maestro de nada, normalmente es mejor que maestro de una“.

Es muy probable que hayas tenido que elegir ciencias o letras, universidad o formación profesional, y que te hayas especializado en una sola cosa durante tu vida profesional. Es la línea que nos marcan. Ahora bien, esa línea ¿Nos hace felices? ¿Nos hace individuos completos? ¿Nos prepara para los cambios o sorpresas en nuestra vida laboral o personal? Yo creo que no, más bien al contrario.

Salvo casos muy contados, el ser humano tiene una tendencia natural a la diversidad, al conocimiento, a no centrarse en una sola cosa. Si no, nuestra sociedad sería muy similar a la de los insectos coloniales. Pero no es así. Si algo premió la evolución en nosotros fue precisamente, nuestra inquietud por investigar y conocer, no por ser perfectos en una sola cosa. La cuestión es que ahora parece que es necesario ser especialista en algo para poder progresar o ganarte la vida. Aparentemente, ser un experto es lo que nos abrirá más y mejoras puertas. ¿Es así?

Buscar la perfección, saber todo de algo concreto, es lo que nos señalaría como expertos en algo. Pero, ¿qué es más efectivo? ¿conocer el 99% de algo (la perfección no existe) o el 80% de varias cosas? ¿Cuánto nos lleva pasar del 80% al 99%? Ese 19% de diferencia puede superar con creces el tiempo que hemos necesitado en alcanzar el 80%. ¿Cuántas oportunidades de crecimiento personal y mejora habremos dejado escapar por mejorar un 19%? ¿Cuánto se nos habrá escapado en busca de la perfección imposible?

Un ejemplo personal para ilustrarlo. El inglés. Por mucho que lo intente, hay aspectos de mi inglés que ya no voy a mejorar a no ser que vaya a vivir a un país de habla inglesa. Eso no significa que no intente mejorar y aprender más cada día, pero no me merece la pena emplear horas y horas en mejorar un poco mi inglés, teniendo en cuenta que el uso que hago de él hoy día cumple de sobra con mis necesidades. Por supuesto, si más adelante necesitara mejorar mi idioma por un objetivo concreto, tendría que reconsiderarlo. A día de hoy, prefiero emplear mi tiempo escribiendo un blog, o aprendiendo a jugar al baloncesto y pádel.

Muchos de nosotros no mejoramos como personas porque nos han educado en la especialización. Sin embargo, en una sociedad tan cambiante y diversa como la que nos ha tocado vivir, ser especialista en una sola cosa puede no ser la mejor opción para asegurarnos el futuro. Aprendemos un oficio y luego no queremos que nos saquen de nuestro espacio de comodidad. Es un error. El verdadero conocimiento no radica en saber una sola cosa, sino en ser capaces de conectar ideas aparentemente no relacionadas, para crear algo totalmente nuevo o distinto.

La cuestión es entonces, ¿cómo recuperar al Leonardo Da Vinci que todos tenemos dentro?

Lee cosas totalmente contrarias a lo que crees. Crees como yo, que el calentamiento global es un hecho, mira este vídeo. Eres religioso, lee a Richard Dawkins. Eres de izquierdas o derechas, lee a Fukuyama o a Marx. Cuanto más lejos de tus creencias, más se abrirá tu mente a nuevas ideas o nuevas reflexiones. No te regodees siempre en tus propias convicciones. ¿Qué libro ultimamente te ha hecho cambiar de opinión sobre algo?

Lee sobre algo totalmente nuevo. No te limites a los géneros que ya conoces. Lee ensayos, biografías, monólogos, teatro. Busca temáticas nuevas, mecánica, deportes, drogas, religiones. Hazlo cada cierto tiempo. Piensa en algo de lo que no tengas ni idea, busca referencias sobre un buen libro en la materia, y abre tu mente. ¿Qué género no has leído nunca? ¿De qué has leído últimamente sobre lo que sabías y ha sido un descubrimiento?

Haz actividades que nunca hayas hecho nunca. Pinta un cuadro, toca un instrumento, patina, escribe, haz deporte, baila. La vida tiene un montón de actividades interesantes por hacer y nuestro tiempo en ella es limitado. No lo acortes tu limitándote a lo de siempre. Mi última experiencia ha sido jugar al baloncesto “en serio” por primera vez con 35 años, ¿cuál ha sido la tuya?

Oye música que no hayas oído antes. Ópera, rap, soul, new age, étnica. Experimenta oyendo voces, ritmos e instrumentos nuevos. ¿Tienes alguna sugerencia?

Prueba comidas nuevas. No hace falta que visites El Bulli. Símplemente pide cosas nuevas en los restaurantes o busca restaurantes de otros lugares del mundo que no hayas visitado nunca. ¿Qué comida del mundo ha sido tu último descubrimiento?

Limitarnos a lo de siempre nos empobrece y limita poco a poco. Cuando somos niños estamos abiertos a todo, a medida que crecemos nos cerramos cada vez más. Vuelve a ser niño y aprende de ellos. Cuando hacemos lo de siempre, lo habitual, lo cotidiano, nuestros circuitos neuronales recorren siempre el mismo camino. En eso se basan en aprendizaje y la memoria. Por el contrario, al hacer algo distinto nuestro cerebro crea nuevas conexiones neuronales. Nuevos caminos se abren en nuestro pensamiento. Lo mejor de todo es que explorar nuevos territorios nos llena como personas y nos hace más felices.

Estamos en el mundo para ser expertos. Es cierto, pero para serlo en el sentido etimológico original, es decir, para experimentar. La vida es un experimento. No dejes que se convierta en una película que ves desde el patio de butacas. Sube al escenario y se protagonista. ¿Te has preguntado alguna vez por qué la palabra que define el rango más importante en cualquier ejército del mundo es “general”? No es casualidad.

¿Qué pensáis? ¿Hasta qué punto es bueno especializarse en algo?

1 comentario:

  1. Me gustan este tipo de reivindicaciones del generalista, las cuales hago de vez en cuando por dos razones: primero, porque soy uno de ellos (picado fundamentalmente por la curiosidad) y segundo porque creo sinceramente que, aunque el generalista no se valore profesionalmente, aportan mucho, ya que pueden generar visiones nuevas a los problemas, visiones que no se alcanzan si no es interrelacionando cosas diferentes.

    Dicho lo anterior, lo cierto es que el mercado laboral busca la especialización, busca experiencia en un sector o en un área de la empresa. Uno puede ser generalista como una especie de ocio personal, pero no creo que compense a nivel laboral. Ojala me equivoque.

    ResponderEliminar