martes, 1 de febrero de 2011

Las huellas del talento en la empresa

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En ellos residen las claves del talento, de la excelencia, del éxito de un directivo, o de su nivel meramente mediano o, en su caso, de fracaso y, en ambos casos, de su capacidad para aportar valor y talento a la organización.

Por Jose Medina

¿Cuáles son los primeros indicadores del talento y de la excelencia de estos directivos en la empresa?

1. Dejan huella, hay un antes y un después de su paso.

Nunca mejor dicho, aunque parezca redundante. Lo primero que destaca es que los directivos con talento dejan huella en las empresas por las que pasan. A veces esta huella trasciende más allá de ellos mismos, como el Quijote trascendió a Cervantes y La Iliada y La Odisea trascendieron a Homero.

Los directivos con talento dejan obras consolidadas o a punto de consolidar por sus sucesores. Son personas que influyen en su contexto y lo modifican: las cosas son distintas después de que ellos pasan. Hay un “antes” y un “después”, una fisura, un escalón, una discontinuidad y un cambio generado e impulsado por el liderazgo de estas personas. Son muchas las instituciones que cambiaron radicalmente tras el paso por ellas de un líder clave.

Sin necesariamente alcanzar estos niveles de cambio radical y profundo de una institución, los directivos con talento dejan su huella, su impronta, en mayor o menor grado, en cada una de las organizaciones donde han trabajado a lo largo de su carrera.

Por el contrario, el directivo mediano apenas deja huella. Su paso por la empresa suele ser intrascendente. Pasa desapercibido, o, a veces, deja las cosas peor que las encontró.

 Procura dejar huella en cada etapa de tu carrera

Que tu vuelo sea de águila, no de gallinácea

 2.  Impacto en forma de donuts: proactividad e iniciativa

Todos sabemos lo que es un “donuts”.  La parte interna es la condición necesaria para no fracasar, pero no la condición suficiente para el éxito.

La parte externa, rellena, la más mollar del “donuts” es el área de posibilidades, de oportunidades de ejercer la libertad y la iniciativa y donde residen las principales teclas y claves del éxito de un directivo. Son las oportunidades que nadie nos exigirá ni echará en cara si no las cumplimos, pero que constituirán el éxito si las aprovechamos o la simple medianía si las dejamos pasar.

El espacio externo muestra nuestra oportunidad de cambiar las cosas, de ir más allá de los límites del deber, de tratar de alcanzar todo nuestro potencial, que sigue siendo nuestra responsabilidad fundamental en la vida, que siempre va más allá de nuestro deber, de la misma forma que el donuts es mayor que su núcleo interno. Suficiente nunca es bastante. Cuando has terminado tus obligaciones, no has acabado, porque siempre hay más.

El impacto de estas personas en la empresa va mucho más allá de lo previsto en la descripción del puesto oficial y objetivos encomendados: no solamente cumplen con sus obligaciones del puesto  sino que, sobre todo, aprovechan una serie de oportunidades no previstas, que tienen un impacto mucho mayor en los resultados de la empresa.                        

 Pon un donuts en tu vida y en cada etapa de tu carrera.

La próxima semana exploraremos otras dos huellas del talento en el directivo como son la de seguir la ley de Pareto en su gestión sin darse cuenta, y construir cultura y equipo.

Fuente: Expansion

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