domingo, 6 de febrero de 2011

La Grandeza de Perseverar


"Un hombre dormia en su cabaña cuando de repente una luz iluminó la habitación y apareció Dios. El Señor le dijo que tenía un trabajo para él y le mostró una gran roca frente a la cabaña. Le explicó que debía empujar la piedra con todas sus fuerzas. El hombre hizo lo que el Señor le pidió, empujaba la piedra... y ésta no se movía. Todas las noches el hombre regresaba cansado y sintiendo que sus esfuerzos eran en vano.

Como el hombre empezó a sentirse frustrado, Satanás decidió entrar en el juego trayendo pensamientos a su mente: "Has estado empujando esa roca por mucho tiempo y no se ha movido". Le dio al hombre la impresión de que la tarea que le había sido encomendada era imposible de realizar y que él era un fracaso. Satanás le dijo: "¿Por qué esforzarte todo el día en esta tarea imposible? Sólo haz un mínimo esfuerzo y será suficiente". El hombre pensó en poner en práctica esto pero antes, decidió elevar una oración al Señor y confesarle sus sentimientos: "Señor, he empleado toda mi fuerza para conseguir lo que me pediste, pero aún así, no he podido mover la roca ni un milímetro ¿Por qué he fracasado?".

El Señor le respondió con compasión: "Querido hijo: cuando te pedí que me ayudaras, te dije que la tarea era empujar la roca con todas tus fuerzas y lo has hecho. Nunca dije que esperaba que la movieras. Ahora vienes a mí, sin fuerzas, a decirme que has fracasado, pero ¿en realidad fracasaste? Mírate ahora, tus brazos están fuertes y musculosos, tus manos callosas y resistentes. Has ejercitado tu Fe en ti y en mí, la perseverancia y la constancia; a pesar de la adversidad, has crecido. Tal vez no has movido la roca, pero tu misión era hacer bien lo que se te pidió y tú, lo has hecho. Ahora, querido amigo, juntos moveremos la roca".  

Muchas veces, caminando por la vida, tratamos de utilizar nuestro intelecto para descifrar los por qué y el para qué de todo cuanto nos ocurre. Cuántas veces cuestionamos nuestro esfuerzo ante el primer fracaso o falta de resultados inmediatos, cuando en realidad nuestra misión consistía en hacer lo que tenemos que hacer con excelencia, entrega y entusiasmo, con la convicción absoluta de que hacemos parte activa de un gran plan que apenas alcanzamos a vislumbrar.  

No abandones. No importa cuántas veces o cuán profundo hayamos caído, el secreto consiste en levantarse una y otra vez, limpiándonos el polvo para continuar. Debemos ejercitar nuestra fe y caminar siempre en pos de nuestra estrella, sin desistir o cambiar de rumbo, pues la realización de nuestro sueño puede estar en la próxima esquina.

Mantén tus valores. No hay atajos, no importa si tenemos hambre o desesperación, no iremos contra los derechos de los demás, no entregaremos nuestras convicciones ante el espejismo de un camino fácil a la riqueza o al poder. Tus mayores tesoros serán tu confianza en la vida y en ti mismo, los cuales te asegurarán salir victorioso de cualquier batalla.

Ten una actitud positiva. Ten siempre pensamientos positivos, recuerda que la vida siempre está de tu parte y que todo lo que sucede siempre es lo mejor. El entusiasmo, el amor, el optimismo, la tranquilidad y la confianza forman parte del mantener una actitud positiva y además son características de las personas de éxito. Serénate. No te desesperes, en verdad no existe nada lo suficientemente importante como para perder tu tranquilidad. No te dejes afectar por las circunstancias, convierte tus problemas en oportunidades y acepta lo que no puedes cambiar, pues las situaciones inesperadas e inevitables son parte del crecimiento. Eres el hacedor de tu destino.

No te desanimes. Mantén el ánimo siempre en alto. Apóyate en lecturas positivas o acompáñate de amigos optimistas y entusiastas que refuercen tu decisión de continuar adelante para alcanzar tus metas. Practica la relajación para despejar la mente y liberar las tensiones, vive momento a momento sin preocuparte tanto por lo que vendrá después.

Apóyate en tu Dios o en lo que crees. Solos es más difícil. El contacto con la presencia de lo sagrado en nuestro interior nos permite aclarar los pensamientos, relajarnos y fortalecernos con la certeza de la presencia de Dios en nuestro interior. No importa cuántos errores hallamos cometido, lo verdaderamente importante será que nos levantemos para corregir y dar lo mejor de nosotros a los demás.

Tienes todo lo que necesitas para conseguir tus sueños, eres poseedor de una gran pasión y coraje, dispones de confianza en ti mismo, tienes las habilidades, la fe y la determinación para triunfar... ¿qué esperas? Suelta el pasado, vive el presente, la vida es maravillosa y ¡todo va a estar bien!

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