lunes, 17 de enero de 2011

También la lluvia: Luchadores contra la adversidad

El rodaje de una película es una de las experiencias de gestión más salvajes que existen. Es management puro, enfrentarse a las peores circunstancias, a la máxima presión posible y a lo peor del ser humano. De eso trata 'También la lluvia' que, dirigida por Icíar Bollaín, desvela los instintos de las personas cuando son expuestas a situaciones límites.

Por: Alberto Córdoba, socio-director de DBM Spain

El día a día del rodaje de un largometraje supone tener un accionista que recuerda a cada minuto los riesgos y las limitaciones, trabajar con un equipo que apenas se conoce y que sólo va a serlo durante un tiempo y contar con un presupuesto ajustado hasta para cubrir las necesidades básicas. También es sinónimo de unas jornadas laborales en las que la conciliación del sueño es la única conciliación posible (y casi nunca alcanzable). Implica unir a un centenar de personas con objetivos opuestos, con egos infinitos y con familias rotas por culpa de su profesión y, en definitiva, supone un sueño colectivo al que sólo el azar y una gestión perfecta puede llevar a hacer realidad.

Esta es la esencia de También la lluvia, que cuenta el rodaje de una película, de cómo hacer realidad un reto laboral, de cómo hacer frente a todos esos conflictos profesionales y salir vivo, de cómo hacer el sueño realidad en una Latinoamérica devastada desde Colón hasta Evo. De cómo construir algo que perdure en el tiempo, que genere empleo y orgullo, felicidad y marca. De cómo hacer una empresa viable.

El director, Sebastián -Gael García Bernal-, es un director general y tiene un objetivo global:

hacer su película, un filme que cambie el mundo, que haga que se alteren para siempre las condiciones de los indios americanos. Sin embargo, su desafío desciende en plena dirección por objetivos hasta cien retos distintos.

El principal es el financiero, papel que asume el productor, Costa –Luis Tosar-:

Pragmático y cínico insiste en hacerlo al menor coste posible y en el plazo programado. Por otra parte, se encuentran los objetivos de los actores. Los españoles quieren hacer crecer a su personaje, ganar premios, elevarse por encima de los demás; mientras que los bolivianos pretenden aprovechar la coyuntura para reivindicar su situación, levantar su voz al mundo y lograr acabar con el robo sistemático que sufren de los recursos mínimos para sobrevivir. Y es que también la lluvia les es robada.

A esta película dentro de una película le sucede lo mismo que a tantas empresas con sus políticas de RSC, que dicen una cosa y acaban haciendo otra.Sólo ante el peligro

Un director se enfrenta a todos estos problemas pero debe procurar salir ileso de la situación. Para conseguirlo tiene que seguir cinco recomendaciones básicas:

1.Mantener su sueño intacto, pese a quien pese. A pesar de la extrema vigencia de lo que cuenta y de darse cuenta de que está haciendo justo lo que quiere denunciar. A esta historia, que no es más que una película dentro de una película, le sucede lo mismo que a tantas empresas con sus políticas de RSC, que dicen una cosa y acaban haciendo otra. Que aseguran que lo primero son las personas, pero luego cuando las despiden, sólo les dan dinero y un adiós. Que comunican campañas de ayuda al Tercer Mundo al mismo tiempo que a sus trabajadores en esos mismos países los explotan de forma inmisericorde.

2.Tiene que anticipar los riesgos. Lo hace desde la selección. Es capaz de prever los problemas que va a generar cada persona, de manera que se prepara para cuando vengan. Los sufrirá, pero no le pillan por sorpresa. Tiene un plan B. Lástima que se parezca demasiado al plan A.

3.Debe lograr claridad. Que cada uno conozca su rol. Que sepa hacia dónde ir y cómo hacerlo. Para ello, empieza por reunir a todos y consensúa con el grupo la visión colectiva.

4.Tiene que ganarse el compromiso del grupo porque siempre surgen conflictos. Para gestionarlos, el director recurre a la relación, otras a la jerarquía y, casi siempre, a la autoridad. Pero sobre todo tira de su equipo, consigue que no todo dependa de él. De esta manera, en También la lluvia logra que su productor se vuelva eje y que su protagonista influya sobre el resto de actores. Pero pese a sus intentos el peligro es excesivo, lo que impide tener a todos fidelizados y no tiene más remedio que ser él quien dé el primer paso.

5.Debe dar ejemplo. Ante las peores circunstancias o el peligro real que puede acabar con sus vidas, un buen líder debe ser el último en abandonar el barco y en olvidar su sueño, pero tiene que ser el primero en seguir adelante para conseguir su objetivo. No todos le seguirán y, en su camino, deberá seguir ganándose a muchos. De esta manera logra que su sueño se haga realidad, que aun en las peores circunstancias, el management le sirva para solventar lo peor del ser humano y encontrar lo mejor de él mismo. Para conseguir un objetivo, cambiar el mundo, aunque en el proceso quien tenga que evolucionar para lograrlo tenga que ser él.

Fuente: Expansión

No hay comentarios:

Publicar un comentario