lunes, 3 de enero de 2011

¿Qué es un equipo de trabajo?

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Desde hace algún tiempo se ha puesto de moda el concepto de trabajo en equipo. Y, como acostumbra a suceder en estos casos, no siempre es acertado calificar de equipos de trabajo a cualquier agrupación de personas que trabajen juntas en un departamento. A veces, estas personas son un grupo de trabajo, no un equipo. A veces, ni siquiera eso. De todas formas, hay mucha confusión acerca de las diferencias entre un grupo y un equipo de trabajo. Vamos a definirlos con precisión.


Por David Olivart

Imaginemos que ocho personas están compartiendo un espacio en una isla desierta. Estas ocho personas ¿son una agrupación, un grupo o un equipo? Para que se consideren grupo, tiene que haber un sentimiento de pertenencia, una interacción y la aceptación de unas normas y valores. Así pues, ocho personas que comparten un espacio no son un grupo, necesariamente. En estos casos, hablamos de agrupación para definir a un conjunto de personas que están juntas en el espacio y en el tiempo pero sin compartir otra cosa que no sea esta coincidencia cósmica.

Estas ocho personas en una isla desierta se construirían cada una de ellas su refugio, buscarían separadamente su alimento, y tratarían cada una de ellas por sus propios medios, ser rescatadas. Decididamente, estamos hablando de una agrupación. Podría ser peor, ya que como mínimo, cada una de las ocho personas está decidida a compartir su espacio con las otras siete, aunque no quiera compartir nada más. En el caso de que, por prejuicios o por escasez de recursos, estas personas tuvieran que competir, entonces tendríamos ocho individuos enfrentados entre sí (estirando un poco más el ejemplo, es de suponer que serían ocho por poco tiempo).

Ahora imaginemos que estas ocho personas un día coinciden en un lugar concreto de la isla y empiezan a hablar entre ellas. Al hacerlo, descubren que todas padecen los mismos males. No hay tiempo suficiente para pescar, cazar, defender la morada, cultivar y pensar en el rescate. Así pues, deciden repartirse las tareas y vivir juntos. Construyen una morada entre todos, se reparten las tareas y deciden cómo van a tomar las decisiones (por consenso, por votación, etc...).

También emergerá de forma espontánea algún tipo de liderazgo, que no será autoritario, sino más bien democrático. Esta nueva forma de convivencia es lo que convierte a nuestra antigua agrupación del ejemplo, en un grupo. El sentimiento de pertenencia, la interacción, el objetivo común, la emergencia de un líder, y la constitución de normas y valores marcarán su constitución.

Continuemos un poco más allá en nuestro ejemplo. Imaginemos ahora que, al cabo de un tiempo de convivencia, los miembros del grupo se dan cuenta de que cada uno de ellos se está especializando en una tarea concreta. Un miembro del grupo cuida la morada mejor que nadie, otro caza más que nadie, otro construye una embarcación porque tenía previamente conocimientos para hacerlo, otro cultiva, etc... en este caso, los miembros del grupo no sólo están de acuerdo en su pertenencia, su interacción, etc... sino que cada uno de ellos desempeña un rol dentro del grupo.

Este rol, es aceptado por el miembro en sí y por todos y cada uno de los miembros del grupo. Además, uno de ellos es aceptado como líder (porque ha demostrado ser el mejor director en la historia del grupo, a lo largo de las distintas tareas que éste ha ido realizando). Este líder ya no dirige solamente con medios democráticos, sino que puede permitirse el lujo de ser autoritario (no nos referimos aquí a las formas sino al poder de decisión).

En este caso cuando un grupo no solamente ha interiorizado una serie de normas, se ha definido como tal, etc... sino que cada uno de ellos desempeña un rol aceptado por los demás y todos están de acuerdo en aceptar al líder. En este caso, ya no podemos hablar de grupo, sino de equipo.

Un equipo es la forma más cohesionada y comprometida de grupo que existe. Más allá del equipo, tendríamos un grupo que no querría saber nada del mundo exterior (se negarían a ser rescatados, en el ejemplo precedente), y que desarrollaría, por voluntad del líder, nuevas normas y valores, que todos los miembros del grupo acatarían ciegamente. En este caso, ya no hablaríamos de equipo sino de secta.

Así pues, tenemos un gran continuo, donde en uno de los extremos se situaría la agrupación y en el otro el equipo. A su vez, cada uno de los extremos tendría un apéndice enfermizo que sería la culminación de la relación "grupal". Puede verse mejor en el esquema siguiente:

Individuos
Enfrentados
Agrupación
Grupo
Equipo
Secta

Obviamente, la forma idónea para realizar cualquier trabajo en grupo es la forma del equipo, aunque siendo realistas, podríamos conformarnos con poseer un buen grupo. Un equipo, además de todas las características expuestas anteriormente, posee un nivel de comunicación que es formal y afectivo simultáneamente.

En el grupo, sólo hay un compromiso individual en los objetivos grupales. Una vez el miembro del grupo ha cumplido con su parte en este compromiso, simplemente espera que el resto del miembros del grupo hagan lo mismo. En un equipo hay más interacción, más ayuda mutua, sus miembros tienen compromisos con los objetivos del grupo, no solo a nivel individual, sino a nivel de todo el conjunto. El fracaso de uno de los miembros, es el fracaso del equipo.

Conseguir formar un buen equipo no es nada fácil y requiere tiempo y un buen liderazgo. Pero a la vez, el equipo rinde más y mejor, està más cohesionado y por lo tanto, no desfallece ante las primeras dificultades y aceptan sin problemas las decisiones del líder.

Si usted posee en su organización un equipo, felicidades. Si no es así, mejor llame a las cosas por su nombre en lugar de cambiar el nombre para no ver el problema.

Fuente: Sappiens

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