lunes, 3 de enero de 2011

Me han despedido… y ahora qué

Ante un despido muchos profesionales creen que su carrera ha tocado fondo. Sin embargo, no tiene por qué ser así.

Por: Tamara Vázquez y Ángela Méndez

Hay que verlo como un punto y aparte y asumir que el relanzamiento dependerá de que el profesional planifique una estrategia de búsqueda activa de empleo y no pierda la confianza en sí mismo.

El despido representa, posiblemente, el momento más delicado de una carrera profesional, no sólo porque supone una pérdida de ingresos o por la incertidumbre laboral que implica, sino porque el trabajo es la actividad que realizamos durante más tiempo, el lugar donde desarrollamos casi todas nuestras relaciones personales y una de las principales bases sobre las que se asienta nuestro reconocimiento social.

"Se trata de uno de los episodios laborales más duros porque, aunque el afectado lo intuya, el factor sorpresa siempre juega en contra", dice Ignacio Álvarez de Mon, profesor de IE Business School y autor del libro ¡Eduardo, estás despedido! En su opinión, todos los profesionales son susceptibles de vivir una experiencia de este tipo a lo largo de su vida laboral y deben aprender a gestionar esta pérdida: "No en vano, el despido es la situación laboral más democráctica, porque puede afectar a cualquier persona, independientemente de su posición".

Recomendaciones para el momento del despido

Nadie está preparado para el momento en el que le comunican que debe dejar su puesto de trabajo, pero conviene no perder la compostura y asumir que el enfrentamiento no servirá para nada. "Una vez es llamado para ser despedido, el empleado tiene que entender que la decisión está tomada y que no tiene vuelta atrás", explica Diego Boluda, uno de los autores del libro Punto y seguido.

"Es recomendable que tenga la cabeza fría, porque deberá prestar atención a muchos detalles y recabar una información importante de cara a las gestiones que realizará a continuación", dice Boluda, quién concreta que el profesional "deberá comprobar, por ejemplo, que todos los papeles estén debidamente preparados, firmados y sellados por los responsables, así como analizar cuidadosamente tanto el finiquito como la carta de despido".

En caso de desacuerdo con esta misiva -que representa la notificación oficial del despido-, los expertos recuerdan que el empleado puede firmarla indicando "no conforme", presentar una demanda o papeleta de conciliación al Servicio de Medición, Arbitraje y Conciliación y buscar ayuda legal, teniendo en cuenta que la ley está de su parte.

Por otro lado, si la extinción de la relación laboral se debe a causas objetivas del negocio, Boluda aconseja que el afectado solicite una carta de recomendación, "que aclare que su despido no está relacionado con su desempeño o competencias", y la inclusión en un programa de recolocación, "que le ayude a encontrar una nueva ocupación".

Condición necesaria: asumirlo

Una vez que el profesional llega a su casa comienza el momento más duro: asimilar que, definitivamente, su relación laboral se ha acabado. Por tanto, en el plano psicológico es conveniente aclarar que todo despido suele llevar asociadas dos fases: la de negación -frustración, enfado y rechazo que el profesional debe dejar aflorar- y la de asunción de responsabilidad -el problema se ve en perspectiva y el trabajador comienza su recuperación personal-.

En todo caso, como recuerda Álvarez de Mon, "la pérdida de autoestima es el miedo más peligroso y dañino de los que aparecen durante un despido". Para superar esta situación, Carlos Viladrich, director de recursos humanos del grupo Adecco, explica que se debe pensar más en el futuro que en la sensación de fracaso que se vivió en el pasado. "Para esto, lo más recomendable es contar con ayuda profesional. La búsqueda de trabajo es una verdadera ocupación que requiere el mismo ímpetu y entrega que se demostraba en el empleo anterior, por lo que hay que planificarse, actuar de forma muy activa, actualizando la red de contactos y sin alterarse por los resultados a corto plazo", dice Viladrich.

Comenzar de nuevo

El primer paso es actualizar el currículo y adoptar una actitud proactiva. No vale con acudir al Servicio Público de Empleo. El profesional debe confeccionar una auténtica estrategia de búsqueda diaria a través de portales de empleo, prensa especializada, webs de consultoras de selección, bolsas de trabajo de escuelas de negocios, redes profesionales online, empresas de trabajo temporal, etcétera.

Álvarez de Mon incide también en la necesidad de combatir el síndrome del orgullo malsano, "aquél que le dice que tiene un caché al que no debe renunciar. Las oportunidades sólo aparecerán cuando esta persona deje de creer que es la mejor en su área y tenga una concepción real sobre sí misma".

Una vez en la entrevista de trabajo, lo importante es ser positivo y actuar con calma, confianza y naturalidad. El despido puede suponer una oportunidad para mejorar aunque para esto, como recuerda Ignacio Álvarez de Mon, "el profesional tiene mucho sobre lo que trabajar, empezando por sí mismo".

Fuente: Expansión

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