lunes, 24 de enero de 2011

Escoge tu historia

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Si te digo el nombre de Billy Flynn seguramente no significará nada para ti. Pero déjame que te diga que es sin duda uno de los mejores personajes de cine de los últimos tiempos, si del tratamiento negativo o manipulado de la influencia social estamos hablando.

Billy Flynn es el abogado más codiciado de toda la ciudad de Chicago. Un genio de la influencia, la gestión de la imagen y un artista a la hora de crear la historia apropiada para sus defensas. Astuto, inteligente, encantador y manipulador, consigue meterse en el bolsillo a cualquier jurado por muy complicado que el caso sea. No le importa la inocencia o no de sus clientas, simplemente le importa si éstas pueden pagarle. Pone su foco principal en la meta y no en como llega a ella.
Roxie Hart (que ha asesinado a su amante) y Velma Kelly (que mató a su marido y a su hermana gemela) están dispuestas a todo, la una para evitar la pena de muerte, en el caso de Velma y para lo mismo y convertirse en una celebridad en el caso de la otra (Roxie). Dispuestas a todo… Incluso a inventarse su propia historia siguiendo el consejo de su nuevo abogado Billy. Pondrán el foco principal en meta y no en como llegan a ella.


Cuando hablamos recurrentemente de la influencia social, solemos decir que hay que saber exactamente qué queremos decir y aprender a escoger la parte de nuestra historia que más nos interesa ofrecer para hacer interesante y prioritaria nuestra opción y mensaje. En ningún caso hablamos de inventar o engañar. No todo el mundo necesita saber todos los episodios de nuestra vida, y de aquellos que están interesados, debemos saber escoger la parte que más nos conviene compartir. Es decir, a la hora de comunicar estratégicamente, debemos enfrentarnos a la elección y a la sabia selección de historias.
No estoy hablando de las relaciones personales, ni de nuestras amistades, ya que es evidente que estas técnicas las utilizaremos siempre para conseguir nuestros propósitos profesionales. Aunque piensa un poco… Cuando conoces a alguien, ¿le cuentas lo enfadado o enfadada que te despiertas? ¿le cuentas que a tu última pareja le mentiste? ¿Que a tu último jefe no le soportabas y que dejaste de rendir al 100% meses antes de dejar tu puesto de trabajo? Evidentemente no.
Durante toda nuestra comunicación, escogemos nuestra historia, elegimos aquello que queremos que los demás tomen en relieve. La vida social se basa en la selección de la historia adecuada.


Sólo hay una cosa que nos diferenciará del genial rol de Billy Flynn, nosotros no debemos mentir. No importa lo fácil que nos parezca o lo cerca que nos deje de nuestra meta. Todo nuestro castillo de naipes se puede derrumbar por no tener algo bien amarrado. Escogemos la información y seleccionamos las partes que queremos contar. La omisión de algún dato, siempre que no haga daño a nadie o no vaya contra el perjuicio del fin mismo de nuestra comunicación, no es equivalente a una mentira. Piensa que una vez que pase todo, debes poder seguir recorriendo tu camino sin miedo a que te desenmascaren.
Pero también puede ser que este consejo llegue tarde, así que sólo puedo recomendarte una cosa, trabaja eficazmente para hacer realidad aquello que en su día investaste porque de esa manera podrás continuar con tu vida eficazmente. Recuerda que los datos biográficos no son lo más importante que tenemos y por tanto lo que más nos interesa mostrar y demostrar, pero habrá personas que necesite dichos datos y los pongan en relieve. No debes basarlos en el engaño o tendrás que trabajar el doble para conseguirlos.
Pon tu foco en como llegas a la meta y no en la meta es si misma.
Centra tu mensaje en valores y habilidades que sí tengas, muestra tu historia desde un prisma positivo y siempre orientado al fin que buscas o que en tu entrevista de trabajo o reunión te interese. No des más datos de los estrictamente necesarios, controla tus nervios y la necesidad de rellenar los silencios. Si éstos se producen, redunda en tu discurso. Escoge con sabiduría tu historia y ésta te ayudará a conseguir tus metas, por muy duras o difíciles que parezcan.


Cuando un bailarín se presenta ante un número, escoge el movimiento más apropiado, un director de cine elige el plano más potente, y un músico los instrumentos que más encajen y enriquezcan al show. Hay más movimientos, más planos y más instrumentos, pero la correcta selección es clave para el éxito del show.
Sólo cuando sabemos escoger eficazmente nuestra historia, cuando elegimos sobre realidades y sobre experiencias vividas. Sólo cuando centramos el foco en el camino y no en la meta final, nuestra historia sonará como un buen jazz.

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