lunes, 10 de enero de 2011

El síndrome de Simón


Acrónimo de: soltero, inmaduro, obsesionado con el éxito y narcisista

Por: Enrique Rojas

El mundo se ha psicologizado. Los psiquiatras nos hemos convertido en los médicos de cabecera. Recuerdo cuando yo era pequeño, tendría 12 o 13 años, en le colegio donde yo estaba, mis compañero me decían “hay que ver, tu padre médico de los locos, que terrible, como ha podido escoger esa especialidad”. Yo entonces no entendía nada y pensaba la materia que había escogido mi padre era demasiado dura. Los psiquiatras hemos pasado de ser los médicos de los locos, de los nervios, de los que están mal de la cabeza… a ser los médicos de la conducta y los médicos de cabecera. En esa trayectoria se resume lo que ha ocurrido con la psiquiatría en los últimos 30 o 40 años en Occidente.

Al mismo tiempo, estamos observando enfermedades o trastornos psicológicos nuevos que no existían hace unos años y citaré como ejemplo, tres: La anorexia bulimia, la obsesión por no engordar que lleva a vivir en una tiranía contra la comida y con la báscula. Por otra parte el miedo o pánico de los profesores a dar clase en los colegios públicos: al haberse derrumbado el concepto de autoridad, por un lado y al venir los alumnos selváticos de sus casas, el profesor tiene terror a dar clase ante la posibilidad de ser agredido física o lo que es peor, psicológicamente, humillado, vilipendiado, ridiculizado. Y en tercer lugar quiero exponer el caso del síndrome de SIMON, que también es relativamente reciente y que voy a tratar de definirlo de entrada y de especificarlo con detalle, de salida.

Se trata de un hombre soltero, en torno a los 30 años (de 28 a 38 años aproximadamente o separado que pasa por soltero); inmaduro desde el punto de vista sentimental (solo quiere pasar un rato con las mujeres, en plural) divertirse, jugar como un donjuán que sale y entra, pero no busca una mujer sino que se busca sí mismo; obsesionado con el éxito (quiere triunfar , alcanzar una cota profesional relativamente alta, es capaz de sacrificarlo casi todo por esta subida de peldaños en su trabajo. Y finalmente narcisista (como la planta del narciso, que se inclina en el espejo que el agua le ofrece y está mirándose continuamente así mismo, en una especie de contemplación placentera, muy centrada en la imagen, en la impresión que va a causar a los demás.

Voy a entrar ahora en detalle con cada uno de estos aspectos porque nos entramos encontrando con una muestra de la población de 28 a 38 años aproximadamente (las fronteras temporales son borrosas, desdibujadas, etéreas) que deambula con estas cuatro notas en su seno y que dan lugar a una modalidad de conducta extraña, rara, curiosa, variopinta y bastante frecuente.

1) Soltero. Para muchos la soltería es como un solar en el centro de una gran ciudad, que siempre tiene buena venta y que a medida que pase el tiempo, este se revaloriza, sube su tarifa y mejora en rentabilidad. Tengo que hacer una crítica de este concepto. Solo quien es realmente libre es capaz de comprometerse. Ser capaz de perder la soltería por un amor fuerte, sólido, atrayente, sugestivo, indica vida, fuerza capacidad de riesgo, vitalidad.

Muchos de estos jóvenes parapetados detrás de la soltería, se exhiben y pasean frente a las chicas buscando, mostrarse, desfilar por la pasarela de los que “están libres” y después que puje la que más fuerza tenga para llevarse el trofeo.

2) Inmadurez de los sentimientos

Los sentimientos son estados de ánimo, positivos o negativos que nos conducen a acercarnos o a alejarnos del objeto que aparece delante de nosotros. Los sentimientos son la vía regia de la afectividad, el camino carretero y trillado mas frecuente. Voltaire era racionalista y Rouseau, sentimental. Leibniz, decía que tout sentiment est la perception confuse de une verite, todo sentimiento consiste en la percepción confusa de la verdad.

El sentimiento es la forma habitual y ordinaria de vivir los afectos. Son bloques informativos que nos orientan en la vida. Son una vía de conocimiento y un termómetro de nuestra vida privada. Los sentimientos son como un ordenador que evalúa y nos da la cuenta de resultados de cómo va la vida y milagros de nuestra afectividad; el principal sentimiento es el amor, y este se abre en abanico, repleto de matices: amar, desear, querer, sentirse atraído, buscar, tener en la cabeza, necesitar, estar todo el día pensando en alguien…..el análisis esta erizado de dificultades.

Tener madurez sentimental significa ser capaz de estar abierto a dar y recibir amor, a la posibilidad de descubrir otra persona a la que entregarle los papeles del tesoro escondido, dándose por entero a ella y elaborar un proyecto común. Enamorarse es crear una mitología privada con alguien. Hay dos notas esenciales: tener admiración y sentir una fuerte atracción atracción. Es decirle a alguien: no entiendo mi vida sin ti, eres parte fundamental de mi proyecto. Enamorarse es necesitar a alguien, no entender la vida sin que esa persona este en el centro del cuarto de maquinas de la propia travesía.

En el síndrome de Simón nos encontramos con una persona que puede tener una adecuada madurez profesional (ama su trabajo, lo cuida lo cultiva, es un buen profesional, etc.), pero que no tiene madurez afectiva: no sabe que es el mundo sentimental, no sabe expresar sentimientos, no sabe que el amor es un trabajo de artesanía psicológica, desconoce que los sentimientos hay que trabajarlos con dedicación y esmero, porque si no se volatilizan. El inmaduro no sabe dar y ni recibir amor y sobre todo no sabe como mantenerlo…

En estas brumas de estas características del Simon, asoma, emerge, salta y se levanta huracanado, otro cuadro clínico que se desgaja de este y que remata la faena del siguiente modo: commiment panic syndrom, el síndrome del pánico a comprometerse con otra persona. Me decía un joven de 35 años que lleva saliendo dos años con una chica, de su mismo nivel social, que ella le había propuesto casarse, después de esos dos años de andadura y el respondió: “He tenido ansiedad, pellizco gástrico, dificultad respiratoria, pellizco en la tripa … y un gran miedo, porque yo creo, que no estoy preparado y que lo que quiero es seguir por el momento así, hasta que pase el tiempo, no me veo en condiciones adecuadas para dar un paso tan serio, no estoy preparado ….”.

Se han multiplicado los hombres que se adscriben a este terror al compromiso con otra persona, la sociedad actual, ha ido fabricando cada vez mas hombres inmaduros (que no mujeres), que viven centrados en sus trabajo, en sus amigos, salir y entrar, algo de cultura y pasarlo bien. Son los tiempos que corren. La mujer sabe mucho mas de los sentimientos que el hombre y quiere buscar un amor verdadero, autentico, para siempre… pero esto es lo que hay, el patio está de esta manera, se ha producido en los últimos tiempos lo que yo llamaría una cierta socialización de la inmadurez sentimental en el hombre, divertida y escandalosa, juguetona y dramática, banal y kafkiana. Esto es lo que hay.

3) Obsesionado con el éxito:

La prioridad de esa persona es fundamentalmente encontrar una posición económica adecuada y situarse. Y sacrificarlo todo por esto. Hago una enmienda a la totalidad: es evidente que es importante trabajar el proyecto profesional, pero que ese sea el único elemento fundamental parece pobre, flaco, poco consistente. La parte es tomada por el todo. Hay una nota escondida aquí, que es la obsesión por el cuerpo, que lleva en muchos casos a una cierta fobia a su tipo corporal e incluso a las partes faciales (a esto se le llama clínicamente con el nombre de dismorfofobia). Esto lo saben bien los médicos de cirugía estética, pues buscan una intervención quirúrgica que palie esa impresión subjetiva…esto se conecta igualmente con la 4 nota de este singular síndrome. Me decía esto el Dr. Juan Peñas, uno de los cirujanos plásticos más importantes de nuestro país, como están viendo gente con esta patología sumergida, desdibujada, trivial y sin fundamento.

4) Narcisista

El narciso es una planta exótica con hojas largas, estrechas y puntiagudas que crece en la cercanía de los lagos y se inclina hacia él, mirándose en el espejo que el agua le ofrece. Plotino hablo del mito del narciso: cuidar tanto la fachada, la portada, la apariencia, la imagen…. que lleva a producir una idolatría de lo exterior.

Narcisista es el que tiene un amor y una preocupación desordenado hacia si mismo, y que vive en, por, si, sobre, tras la cima de una autoestima cada vez mas grande. El narcisista gira permanentemente sobre si mismo, siempre preocupado por causar una buena impresión a la gente que le rodea y además reclamando elogios, admiración y reconocimiento. El patrón de conducta se vertébra en torno a la necesidad de reconocimiento por parte de la gente de su entorno.

De esta secuencia descriptiva asoma el complejo de superioridad: Que es un sentimiento que hace que ese sujeto se vea muy por encima de los que le rodean, hay una seguridad y una arrogancia enormes. El narcisista es vanidoso y sus afirmaciones, de superioridad. Se trata de una persona muy pagada de si misma que necesita cada vez mas elogios y todo le parece poco en ese sentido, pretenciosa, creída, petulante… y cuando se le pregunta su opinión por alguien tiende a la descalificación inmediata y rotunda del otro. Muchos narcisistas se dan entre tipos hipermimados y superprotegidos, en donde están muy acostumbrados a recibirlo todo de palabra y de hecho, a no ser corregidos ni criticados por sus progenitores.

Los criterios para diagnosticar un narcisista: son un patrón general de grandiosidad, necesidad de admiración, falta de empatía con los demás, fantasías de éxitos ilimitados y es fatuo, pedante y engreído, que siempre espera recibir un trato de favor especial y si este no se da, decae su interés por esa o esas personas.

Esta tetralogía, soltero, inmaduro, obsesivo y narcisista, constituye una sinfonía de instrumentos desafinados, un tipo de hombre que ha construido su personalidad con unos materiales de poca solidez, pero que de lejos: brilla y suena y asoma e interesa.

Pero de cerca: es una modalidad nueva del hombre light, una versión de los albores del siglo XXI.

Lo psiquiatras somos perforadores de superficies, nos metemos debajo de la conducta para descubrir que se esconde tras ella y desenmascarar a la persona para captarla en su realidad.

Y en la otra cara de la moneda esta la mujer soltera, sana y normal, que quiere encontrar un hombre adecuado, con el que compartir su vida, un amor para siempre, sin fecha de caducidad.

Veo cada vez mas a muchas mujeres desencantadas ante este tipo de hombre, que me dicen lo siguiente: “yo busco un hombre que venga con los deberes hechos, no quiero un adolescente que tenga que educar como si fuera su madre”.

Todos tenemos 3 caras: lo que yo pienso que soy (autoconcepto), lo que otros piensan que mi (imagen) y lo que realmente soy (la verdad sobre mi mismo).

Enrique Rojas, Catedrático Psiquiatría que desarrolla su actividad docente en el Centro Universitario Villanueva de Madrid, adscrito a la Universidad Complutense.

Fuente: http://enriquerojas.com/

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