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martes, 18 de enero de 2011

El perfil del Emprendedor

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Si tuviera que destacar un denominador común entre los grandes emprendedores con los que me he cruzado durante los últimos quince años sería su personalidad o, mejor dicho, su carácter de espíritu inquieto; no quiere depender de nadie, se rebela ante la autoridad y las estructuras jerárquicas, lee y analiza su entorno en busca de oportunidades y tiene una enorme capacidad para desarrollar ideas innovadoras.

A una mente emprendedora le molesta la dependencia laboral y los límites a la libertad que ésta le impone. En palabras de Erich Fromm, «mientras que el hombre ha pedido y logrado cada vez más derechos y más libertad, cuanto más gana en libertad (...) y cuanto más se transforma en individuo, tanto más se ve en la disyuntiva de unirse al mundo del trabajo creador o bien buscar alguna forma de seguridad que acuda a vínculos tales que destruirán su libertad y la integridad de su yo individual».

Pero no sólo un individuo puede ser un emprendedor, sino que un colectivo de personas puede resumir en sí este conjunto de características que definen el espíritu emprendedor. En definitiva, emprender es una actitud marcada por ciertas características, ya sea encarada de forma individual o en equipo.

Para David McClelland el emprendedor se caracteriza por:

Asumir la responsabilidad individual por el resultado de sus acciones (logro personal), por tanto, prefiere aquellas situaciones en las que los resultados que se consiguen dependen de sus propias aptitudes, esfuerzo y decisiones.

Aceptar riesgos moderados, en función de sus capacidades y no del azar; especialmente de su capacidad de decisión.

Poseer capacidad de innovación. No le interesan las tareas fáciles y rutinarias, ya que éstas, al exigirle muy poco esfuerzo e implicación personal, no le permiten experimentar sentimientos de logro.

Desear conocer el resultado de sus decisiones y acciones, y de la eficacia conseguida en la realización de sus tareas, es decir, quiere retroinformación (feedback). El dinero lo considera como una medida de los resultados y de su éxito.

Anticiparse a las posibilidades futuras, es decir, tiene interés en planificar a largo plazo y capacidad para hacerlo.

Visión, innovación, creatividad, planificación y apuesta por el riesgo son los elementos fundamentales del espíritu emprendedor.

Ésta es una matriz de los niveles de innovación y creatividad para los emprendedores:

Está claro que el ideal es la persona ganadora, con el mayor nivel de creatividad e innovación, pero éste es un perfil que no se da en la mayoría de la gente, por lo que los emprendedores con más éxito son generalmente:

- Personas innovadoras creativas: dado su alto nivel de creatividad, logran un hueco en el mercado.

- Personas imitadoras creativas: copian y adaptan principalmente éxitos establecidos en el mercado, pero aportando algo nuevo y propio.

Para un espíritu emprendedor, lo más importante es conocer a fondo su idea y su público objetivo. En este análisis hay interrogantes que el emprendedor debe responder antes de comenzar su proyecto:

1. ¿Mi idea es diferente e innovadora?

2. ¿Qué aporto yo y qué aporta mi idea al público objetivo para que la elijan por encima de las demás?

3. ¿Cuáles son las estrategias para poner en marcha mi idea?

4. ¿Con qué recursos cuento para hacer realidad mi idea?

Fuente: WinRed

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