miércoles, 12 de enero de 2011

El factor humano incide en la eficacia de máquinas e inmuebles

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Las fallas provocadas por el uso de máquinas e instalaciones a menudo tienen su origen en factores originados por los humanos que entran en contacto con el activo o tienen intereses en el mismo.
Al planificar el mantenimiento una de los principales aspectos a tener en cuenta es la evaluación del contexto.
Para establecer este contexto operacional,  es necesario evaluar:
El factor Humano. A menudo se cree que los problemas con los activos son técnicos pero en su mayoría estos conflictos tienen su origen en el factor humano.

El mantenimiento basado en la gente implica que:
El hombre diseña las máquinas,
El hombre opera las máquinas
El hombre repara las máquinas

Pero también:
Exige a las máquinas productos o servicios para los que no fueron diseñadas
Opera mal las máquinas causando su rotura
Por acción tardía o incorrecta empeora el funcionamiento

El factor Riesgos. Cuando uno quiere establecer un concepto operativo, el factor humano no se puede ponderar igual que el factor riesgo. No es el mismo riesgo el de la central Atucha que un banco o un hotel. Por ejemplo la industria también tiene que ver cone esto. En la industria alimenticia el riesgo es la contaminación del producto, mientras que en la industria petrolera el riesgo es provocar un grave daño ambiental.

El factor Wallet. Es el factor para liberar fondos para realizar acciones.

Entre los paquetes de implementación más conocidos están:

1)    PTM (Mantenimiento del Producto Total, por sus siglas en inglés) tiene que ver con cambiar la cultura de las personas e involucrarlas de lleno en la gestión de activos. Este procedimiento nació en Japón hace 60 años. Pretende cambiar hábitos, paradigmas desactualizados con la realidad o con lo que requiere. Cambiar actitud de la gente. El período de implementación es de 3 a 5 años.

2)    RCM: Mantenimiento centrado en la confiabilidad. Técnica más breve que puede llevar 6 meses o un año. Genera el plan de mantenimiento y preservación. Propone que se tenga en cuenta el factor humano. Nació en la aviación comercial.
Los ingenieros o técnicos de activos deben asociar estos programas al factor humano o la confiabilidad humana. Es necesario que los gestores cambien la metodología para el mantenimiento de un modo más eficaz y certero teniendo en cuenta las pautas culturales de la empresa, el clima laboral, las relaciones interpersonales. Hay empresas que tienen una cultura más de control, orientada al cumplimiento de objetivos, verticalista mientras que otras tienen una cultura más horizontal, con una relación más plana entre los integrantes de los equipos, etc.

La explotación de un activo no puede depender de una sola persona, y a partir de la interacción  se logran los resultados.

El índice de fracaso en el mantenimiento de un activo está relacionado con no tener en cuenta la parte humana. Es muy difícil llevar esta noción esta nueva metodología a la práctica pero es necesario hacerlo.

Un caso para ejemplificar esta visión: varios jefes de una gerencia de mantenimiento tenían un problema para llevar adelante un plan de mantenimiento porque están muy enfrentados al sindicato. Entonces hubo que hacer un coaching de negociación y explicarles que en la vida y para gestionar activos muchas veces hay que negociar y negociar en forma permanente.

Otras capacitaciones que se recomiendan es: comunicación, inteligencia emocional, liderazgo, cultura organizacional, negociación, PNL.

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