sábado, 29 de enero de 2011

Atajos para encontrar empleo

En la habitual presentación editorial del número de la revista Forbes dedicado a la lista Forbes 400, el director general de producto, Lewis D'Vorkin cuenta cómo acabó trabajando aquí. «Tomé un lápiz de cera naranja y marqué con vigor tres números de la revista para, después, sugerir formas de hacer que una marca comercial con solera fuera todavía mejor —escribe— y luego le envié el trabajo a Jim.»

Por  Susan Adams 

 Se refiere a Jim Michaels, difunto editor de la revista, una leyenda. Poco después, Jim le pidió a Lewis que se acercara a la oficina para charlar. Pasó un tiempo, pero 10 años después, el teléfono de Lewis sonó: era Jim Michaels, ofreciéndole un trabajo.

El caso de Lewis es una historia clásica de contacto directo que conduce a un gran empleo. No encontró su puesto a través de un anuncio, ni siquiera a través de una red de contactos. Por el contrario, sabía dónde quería trabajar, averiguó quién era la persona al mando y se puso directamente en contacto con ella, presentando argumentos convincentes sobre por qué podría resultar útil, con un simple lápiz de cera naranja.

Un método eficaz pero poco utilizado

Según Kate Wendleton, fundadora y presidente del Five O'Clock Club, la empresa de asesoría profesional nacional, son pocas las personas que emplean este método para encontrar trabajo. «Lo primero que las personas hacen es responder a un anuncio en internet —explica—. Probablemente, esta es la opción menos eficaz.» Menos de un 10% de las personas que buscan empleo lo encuentran de esa forma, afirma.

Muchos de nosotros hemos encontrado un empleo a través de contactos directos. Quizás conozca la experiencia de recorrer tienda tras tienda de un centro comercial y hablar con un gerente tras otro para pedir empleo de dependiente. O quizás haya visitado todos los restaurantes del barrio para trabajar de recadero o camarero. Este método sigue siendo eficaz a medida que avanzamos en nuestra vida profesional.

Sigue estos procesos, son importantes

Wendleton afirma que las personas confunden los contactos directos con las redes de contactos. La red de contactos es una forma eficaz de encontrar trabajo, afirma, pero puede ser un camino más largo. A lo mejor, un amigo de un amigo trabaja en producción en una empresa donde nos gustaría trabajar, quizás en marketing. Desde luego, hay que llevar a ese amigo a comer. Quizás pueda hablarle bien de nosotros a nuestro posible jefe; sería estupendo, claro. Pero que eso no nos impida dirigirnos directamente a la persona para la que nos gustaría trabajar.

Para iniciar un plan de acción de contacto directo, Wendleton afirma que hay que hacer una lista de las empresas donde nos gustaría trabajar, averiguar quién es el jefe de la división que nos interesa en cada una de ellas, y ponernos en contacto. Five O'Clock Club recomienda hacer una lista exhaustiva, de 50 a 60 empresas, y dividirlas en tres grupos, A, B y C. El grupo C debería incluir las empresas que querrían contar con nosotros aunque quizás no nos interesen. La lista A es donde querríamos trabajar.

Wendleton recomienda empezar con la lista C y pasar después a la B. Cuando lleguemos a la lista A, deberíamos tener ya bastantes ofertas. Así, cuando lleguemos a las empresas de la lista A, podremos decir «Tengo 4 ofertas, pero realmente quiero trabajar con ustedes».

Introducción "atractiva"

Hay que dirigir una carta a cada empresa concreta e, idealmente, a la persona a la que queremos contactar. Wendleton sugiere: «Podríamos decir, por ejemplo, "Veo que las ventas internacionales de muchas empresas del sector han bajado. Yo tengo una experiencia de 10 años en marketing internacional dentro del sector y he sido capaz de mejorar las ventas en todas las empresas en las que he trabajado".» Es lo que Wendleton llama una introducción «atractiva». Después, deberíamos enumerar algunos logros concretos de nuestra carrera profesional. Por ejemplo, «Cuando trabajé en The Gap, aumenté las ventas un 35% en el Reino Unido en un periodo de dos años, de 2002 a 2004».

En el caso de la lista de empresas C, Wendleton afirma que podemos permitirnos ser algo menos agresivos que con las empresas de la lista A. En la despedida de las cartas de las empresas de la lista C, podemos decir algo en la línea de «Imagino que estarán muy ocupados, por lo que no me pondré en contacto con ustedes para hacer un seguimiento. Sin embargo, si están interesados en conocerme, no duden en llamarme». Y deberíamos adjuntar nuestro currículum vítae.

En las cartas a las empresas de la lista A, la despedida puede ser: «En breve me pondré en contacto con ustedes por teléfono». Wendleton recomienda enviar las cartas duplicadas, por correo electrónico y correo ordinario. En el correo electrónico podemos anunciar que llegará copia en papel de la carta.

Unos consejos más

Wendleton tiene muchos consejos para esas llamadas a las empresas de la lista A. En primer lugar, sugiere ponerse en contacto primero con el o la asistente de nuestro contacto, antes de enviar la carta y el correo. Hay que tratar al asistente siempre con respeto: presentarnos, explicar el motivo de nuestra llamada y pedirle que busque nuestra carta, si no le importa. Incluso podemos darle alguna pista rápida sobre nuestra experiencia: tengo 10 años de experiencia en marketing internacional y creo que puedo ayudar a su empresa con este reto.

Después, podemos preguntar, con educación pero insistiendo, si no le importaría estar atento/a a la llega de nuestra carta. También es buena idea poner un Post-It en la carta, de modo que cuando abra el correo del jefe, tenga un mensaje dirigido exclusivamente a él o a ella.

Al menos 15 llamadas

Asimismo, Wendleton recomienda dejar un único mensaje telefónico al contacto. Para hacer el seguimiento, podemos llamar al asistente, pero sin dejar mensajes. Cada vez que llamemos podemos decirle que volveremos a llamar y preguntarle si sabe qué momento sería el más adecuado. Una buena idea es llamar temprano, antes de que llegue el asistente, o a última hora del día. Tenemos que estar preparados para hacer al menos 15 llamadas antes de poder hablar con el jefe, explica Wendleton.

El objetivo, en el método del contacto directo, es concertar una cita con la persona que tiene la autoridad para contratarnos y convencerla de que podemos ser un activo para su equipo. Recientemente, Wendleton se encontró con una persona que buscaba trabajo y que, para Wendleton era como una «dinamo». Estaba buscando a alguien para cubrir un puesto de nivel bajo, un asistente que concertara las citas de ventas. Sin embargo, se quedó tan impresionada con esta «dinamo» que creó un puesto para él, como director de marketing. «Supuso un cambio radical en nuestro planteamiento», afirma.

Fuente:Yahoo Finanzas

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