sábado, 1 de enero de 2011

Andropausia y Síndrome del Hombre Gruñón

Después de los 45 años los varones se vuelven más irascibles y malhumorados.

Por: Dr. Oscar Riva


La andropausia o menopausia masculina (del griego andros que significa masculino y pausia que significa cesación o corte) es un término que busca equiparar el fenómeno fisiológico que experimentan las mujeres, que conlleva trastornos orgánicos y de humor, originados en cambios hormonales.

Si bien esto es conocido desde hace más de 40 años, sólo en la última década se han producido novedades sustanciales en su interpretación, pronóstico y tratamiento.

El cambio en el hombre es un proceso lento, paulatino y progresivo, en donde se producen alteraciones manifiestas de carácter físico y psíquico, que pueden extenderse por décadas.

La hormona masculina, llamada Testosterona, es producida en los testículos y glándulas suprarrenales. Su disminución paulatina a partir de los 45 años, a un ritmo del 1% anual, es la responsable de un cuadro clínico que se manifiesta en un 30% de los hombres mayores de esta edad, con distintos grados de intensidad.

El 25% de los hombres mayores de 50 años tienen déficit variado de hormona masculina.

En sangre debe medirse la Testosterona Total o la Testosterona Biodisponible. La Andropausia se relaciona con niveles (biodisponibles) bajos de esta fracción de Testosterona.

Los síntomas y signos más frecuentes se encuentran en la esfera sexual. La disminución de la libido (deseo sexual) disfunción eréctil, menor producción seminal, retardo en la eyaculación, son acompañados de la disminución de la fuerza muscular, aumento de la grasa abdominal, dolores osteoarticulares, y osteoporosis.

La presencia de alteraciones psíquicas, hipersensibilidad, ansiedad, frustración e irritabilidad, conforman el Síndrome de Hombre Gruñón (Grumpy man) descrito por primera vez en el año 2002 por el científico escocés Gerard Lincoln. En 2004 el psicoterapeuta estadounidense Jed Diamond lo definió como el Síndrome del Hombre Irritable, en reconocimiento del síntoma predominante, la irritabilidad desmedida.

La sintomatología depresiva, con rabietas, control excesivo de los afectos, sentimientos de fracaso o ruina, desesperanza, sumadas a los trastornos físicos mencionados, amargan al que los padece y preocupan a su entorno.

Muchos hombres perciben estos cambios pero no consiguen entender que les ocurre. Su vida doméstica, afectiva y social puede llegar a deteriorarse mucho. A nivel emocional se cambia la forma de entender la vida, se la siente poco placentera y genera un clima de pareja, de familia o de vida poco eficaz.

Estos cuadros de cáracter físico y psíquico se han subdiagnosticado. En parte por los propios pacientes, con síntomas vagos, que no consultan o lo hacen disfrazando síntomas. Y médicos no suficientemente informados que adjudican los síntomas a otras dolencias, al natural envejecimiento, muchas indiciendo a los pacientes "a que ya no son unos bebés" condenándolos a un mal diagnóstico y una terapia ineficaz.

Esta situación está cambiando. Se dispone de nuevos métodos de pruebas de sangre y un mayor interés de la comunidad médica en el envejecimiento masculino.

La terapia de reemplazo hormonal, mediante el uso de parches de Testosterona o inyecciones de testosterona de depósito (con acción de varios meses) minimiza o suprime la sintomatología orgánica y psíquica andropáusica.

Si Ud. se reconoce con la sintomatología descrita no dude en consultar a su médico.

La terapia actual con indicación precisa, es inocua y eficaz.

Fuente: Los recursos Humanos

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