viernes, 21 de enero de 2011

Abriendo tus muros

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Nadie mejor que tú construye muros sólidos a tu alrededor. Eso es una evidencia que conoces y reconoces. Sin embargo no por cierta debe ser eterna: Atrévete a mirar por encima de tu muro y descubrirás un universo fabuloso del que enriquecerte y nutrirte.

Por Rubén Turienzo

Permitidme mirar una vez más a mi última experiencia con la Plataforma de Mujeres Artistas por la Paz. El magnífico viaje a tierras palestinas que se realizó en fechas navideñas y en el que se vivieron momentos maravillosos como los que conté hace unos días en mis perfiles de las redes sociales o los que llenan las mentes y corazones de las ochenta personas que formaban parte de tan rica expedición o de las cientos con las que compartimos experiencias y nos abrieron sus vidas por unos instantes. Vitalidad, emociones, sentimientos ajenos y empatía. Risas, gargantas compungidas, piel erizada y abrazos.

 Miradas, descubrimientos, canciones y caricias. Bailes, gritos, esperanza y ánimos. Colores, sprays, enriquecimiento personal y compromiso. Baterías para un año que será increíble. Experiencias para derribar muros que coartan las libertades y sesgan las ilusiones. Muros impuestos. Muros levantados con miedos e incertidumbres. Muros autoimpuestos…

No quiero que nadie sienta no haber alcanzado su espacio. No deseo que exista una sola persona incapaz de conseguir su estrella. Esa estrella que siempre brilla detrás de su muro y que pocas personas se atreven a conseguir. Porque dentro de nuestros muros pensamos que estamos protegidos, pero somos prisioneros. Porque dentro de nuestros muros creemos que conocemos, pero nos volvemos ignorantes. Porque dentro de nuestros muros sabemos que tenemos el control, pero somos vulnerables. No hay nada dentro de nuestros muros que nos haga crecer. No hay muro que merezca permanecer en pie.

Paseando por Ramallah o por Bethelem compruebas el dolor creado por un muro… Un muro gris repleto de mensajes que sólo engrandecen el sufrimiento y recuerdan a sus habitantes la desgracia en la que viven. Un muro sólido y vigilado que no deja grieta a la libertad. Un muro que daña a propios y extraños… Pero ¿acaso no estás tú haciéndote el mismo daño cuando permites que tus inseguridades levanten muros en tu conducta?

Este 2011 que en apenas unas horas comienza es el año de desgarrar los muros. Es el año de crecer, de tomar el control, de conocernos y ser valientes… De ponernos en pie y conseguir nuestras estrellas, nuestras metas, nuestros objetivos o algo mucho más sencillo, nuestra felicidad. Porque nuestra felicidad la conseguimos con momentos sencillos como la mirada de una niña que mira por encima del muro sin reconocer el miedo.

Pero no pienses que nadie llegará a derribar tu confort amurallado. Sólo tú tienes el poder de subirte a un taburete y mirar lo que sucede al otro lado. Sólo tú eres quien puedes agarrar el mazo de la valentía y golpear con fuerza los cimientos de mediocridad y de incertidumbre. Sólo en tu mano está la decisión de desnudarte frente a un espejo y reconocerte… sin desear que el vaho tape aquello que no quieres ver. Sin pensar que aquello que no ves, deja de existir o te deja de hacer daño.

¡Abramos el muro! Pero como es evidente, llevará esfuerzo, perseverancia y algunos momentos duros. Pero merece tanto la pena… Saber que has ganado tu libertad… La fórmula es sencilla (I-M) x (T+ S) / E – A
I = Inquietud por descubrir nuevas experiencias.
M= Miedos que te paralizan y que debes eliminar.
T= Tolerancia por otras formas de entender la vida.
S= Sinceridad con quienes te rodean y contigo mismo.
E= Estrés que te producirá cada incursión fuera del muro.
A= Ayuda que deberás pedir siempre que lo necesites.

Nunca des nada por sentado. No creas que tienes la razón absoluta. No temas lo desconocido. Atrévete a descubrir a sentir, a vivir… Pero sobre todo, a conocerte. Cada instante merece la pena ser disfrutado. No pienses en lo que te pierdes, piensa en lo que vas a vivir. No pienses en los riesgos, piensa en tu enriquecimiento interior. No pienses en lo que otras personas pueden hacerte, piensa en lo que tú puedes hacer en otras personas.
Tu influencia social no puede labrarse rodeada de muros asfixiantes. Llegó la hora de abrir esos muros y dejar pasar el sol. Yo estoy preparado para seguir derribando los pequeños muros que dentro de mí persisten. Cada día tengo menos miedo, menos inseguridad, menos cadenas emocionales. El sonido que produce cada muro al caerse, genera música para mi alma, que baila cada día más libre. Yo estoy comprometido con mi felicidad y quiero conseguir mi estrella. Yo derribaré mis muros… ¿Y tú? ¿Te atreves a abrir los tuyos?

Atrévete a descubrir a personas fabulosas y enamórate sanamente. Observa a quien te rodea y expresa tu respeto y admiración. Vive situaciones y comparte pensamientos con personas de otras culturas, edades o ideologías. Podrás descubrir a un cantante de rock que se le cae la baba cuando habla de su pequeña.

 Podrás enriquecerte de un grupo de escritoras de graffiti que flotan desde dentro, regalando su enorme sensibilidad en cada inscripción de sus sprays. Podrás reír a carcajadas junto a un cantante de hiphop, capaz de desearte la mejor vibra con pedazos de cultura desconocida. Podrás admirar la sensibilidad de un cantautor y su entrega al recitar con el único acompañamiento de una guitarra frente a una tenebrosa realidad. Podrás enriquecerte de la grandeza de una actriz que aprende cada día a interpretarse con matices puros y cercanos. Podrás ser más grande si comprendes la inocencia de una pequeña fotógrafa. Podrás escribir en tu interior textos llenos de vida a mano de unos periodistas que se dejan el alma en cada trabajo, la piel en cada historia, el corazón en cada mirada. Podrás sentir la valentía de una cantante que ha dejado su pasado encerrado en una maleta y ha decidido forjar un enorme muñeco de nieve en otras latitudes. 

Podrás escuchar música que no escuchabas a manos de unas jóvenes cargadas de futuro y miradas alegres o realizar actos que anteriormente no imaginabas gracias a la generosidad de unos hermanos unidos por el arte. Podrás observar la vida desde otros ojos gracias a la pericia y al corazón de unos fotógrafos que inmortalizan la vida de paisajes y personas lejanas. Podrás disfrutar de la vida interior de unas personas serias y comprometidas que dibujan una sonrisa aun siendo azotadas por la maldad. Podrás vivir la generosidad de una persona pública que se expone para cambiar el mundo…

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