miércoles, 8 de diciembre de 2010

La identidad digital puede arruinar su carrera


No se trata sólo de colgar fotos o hacer comentarios subidos de tono o inapropiados. Hay quien, creyendo que hace un uso adecuado de las redes,asume un altísimo riesgo profesional.

Por Tino Fernández

El pasado mes de septiembre Mark Hurd era fichado por Oracle como copresidente de la compañía y miembro de su consejo de dirección. Hasta ahí podría parecer un nombramiento más, si no fuera porque un mes antes el directivo había tenido que abandonar su cargo de CEO en Hewlett Packard a causa de un escándalo sexual. Hurd, que llevó a cabo varias adquisiciones clave para HP –y reconoció que en ocasiones no había estado a la altura de los estándares de confianza– fue recibido sin atisbo de duda por Larry Ellison, consejero delegado de Oracle, quien declaró que "no hay un ejecutivo en el mundo de las tecnologías de la información con más experiencia que Mark".

El episodio de Hurd, sus antecedentes y la llegada a una nueva compañía con su prestigio profesional prácticamente intacto demuestran que algunos individuos construyen su identidad real a prueba de bomba.

En tiempos en los que todos podemos estar expuestos al escaparate global de las redes, la identidad digital que desarrollamos (y de la que algunos se preocupan más que de la real) puede ser un impulso, pero también un obstáculo para lo que somos en realidad. Pedro Herraiz, associate principal de Signium International, recuerda que "hay determinadas personas en la red que se pasan el día actualizando su estado, contando dónde están, qué piensan y qué comen. Nuestro trabajo está en la vida real, no en la red".

Joaquín Moral, director general de Oerreeme, una consultora especializada en la gestión de la reputación online, asegura que "una carrera verdaderamente sólida es muy difícil de arruinar. Otra cosa es lo que pueda suceder con una profesión que está comenzando, en la que se tiende a la presencia en redes, a colgar fotos y comentarios comprometidos. Eso puede llevar a que un empleador que se fije en tí pueda escoger finalmente a otro candidato".

Daniel Pérez Colomar, director general de Xing, cree que el peligro "viene del mal uso, de la falta de honestidad, sentido común y transparencia. A alguien se le puede escapar alguna información inconveniente, pero estoy pensando más bien en alguien que no juega limpio, que no dice la verdad y que finalmente genera una sensación de falsa modestia o de falsa identidad".

Para Andrés Pérez, experto en posicionamiento personal, "la clave es la identidad, no ‘lo digital’. Antes, si arruinabas tu reputación en tu pueblo, podías irte de allí. Ahora ya no hay escapatoria; directamente, se malogra la identidad".

¿Quién vigila?

La cuestión es si a estas alturas los usuarios van más rápido que las empresas, y si la mayor parte de estas pueden y quieren dedicarse realmente a investigar con seriedad la información que proporcionan las nuevas herramientas. August-Wilhelm Scheer, presidente de Bitkom, asegura en un estudio realizado por su compañía en Alemania que «internet es una fuente de información importante para conocer a los posibles futuros trabajadores de una empresa». Según esta investigación, la mitad de las firmas alemanas espían a sus futuros empleados en la red.

En este sentido Andrés Pérez cree que "estamos viviendo en un mundo ficticio. Es verdad que internet permite dar muestras de tu trabajo y demostrar que eres un buen profesional. Pero la mayor parte de organizaciones y directivos ni está ni se les espera en las redes. No saben porque no están al tanto". Pérez insiste en que estamos hablando de un pequeño microcosmos en el que hay pocas personas: "El resto ni está ni quiere estarlo, y funcionará el día que deje de ser sólo una anécdota porque, entre otras cosas, supone mucho trabajo. Por ejemplo, Twitter no da una imagen sólida de lo que es uno mismo. Cuanto más solvente es esta imagen, más trabajo cuesta, y esto se consigue mucho mejor con un blog, o con presencia en eventos".

Katie Ledger, miembro del 'BrandYou Board' de LinkedIn y periodista de la BBC, explica que "todas las dudas quedan disipadas en el momento en el que existe el contacto visual; la intuición y el sentido común siguen jugando un papel estelar en el paradigma de comunicación. Cambian los modelos, pero los pilares permanecen. La web aporta luz sobre muchas zonas que antes estaban oscuras; ofrece una visión en dos ó tres dimensiones del candidato, y ese es uno de los valores reales de la comunicación digital. Todo se resume en crear oportunidades de comunicación con uno u otro fin".

Joaquín Moral recuerda las conclusiones de algunos estudios que hablan de que el 60% de los directivos piensa aún que internet es un peligro para las compañías: "Se sigue pensando esto porque en gran parte de las organizaciones no se entienden aún las redes sociales y profesionales. El único peligro es que se puede perder el tiempo, pero es cuestión de medir a los empleados no en términos de presentismo, sino de productividad".

Pedro Herraiz concluye que "el problema es pensar que las redes son la única herramienta para acceder al mercado laboral. Son importantes, pero se trata de una más. La entrevista personal sigue siendo necesaria, y eso no lo bate ninguna tecnología, ni se dejará de hacer".

Presencia eficaz

Éstos son los pilares de una identidad digital sólida y verdaderamente efectiva:

- Basada en la verdad: Joaquín Moral, director general de Oerreeme, asegura que la clave es trabajar y creerse la imagen que se construye. Para Pedro Herraiz, 'associate principal' de Signium International, resulta fundamental ser sincero, no tergiversar y ser capaz de contar lo que uno es y hace, y contrastarlo.

- Ser genuino: Tiene muchas ventajas. Katie Ledger, miembro del 'Brand-You Board' de Linkedin, opina que de esta manera la identidad digital será mucho más atractiva y carismática. Por definición será más propensa a atraer a seguidores o a terceras partes que estén interesadas en interactuar con uno mismo.

- Ganarse la confianza: Andrés Pérez, experto en posicionamiento personal, cree que "ser fiel a nuestros principios y valores impide generar desconfianza", que es el camino más rápido para arruinar la propia reputación.

- Identidad consistente: Hay que evitar los vaivenes. Lo que se pone debe ser claro y ha de ayudar a entender el perfil profesional.

Fuente: Expansion

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