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martes, 21 de diciembre de 2010

¿Habrá profesiones en el siglo XXII?

En un futuro en el que las capacidades profesionales podrán ser adquiridas, con entornos virtuales que permiten posibilidades infinitas y un mercado mundial de mejora del rendimiento, aparecerán sectores de actividad que revolucionarán el mundo del trabajo.

Un día cualquiera en el futuro... Puestos a soñar, las imágenes con las que nos despertaremos dentro de 80 ó 110 años se parecerán mucho a las que se ven en las escenas futuristas de Blade Runner o La Guerra de las Galaxias. Pero no todo es ciencia ficción. Tecnólogos, sociólogos, economistas, científicos o futuristas –quienes se dedican a pronosticar cómo será la vida en las próximas décadas– predicen sobre la base de datos reales y tendencias concretas numerosos aspectos de la vida cotidiana, el ocio y el trabajo que vivirán nuestros nietos.

Todo esto permite elucubrar sobre las profesiones del futuro y los sectores y actividades en los que deberíamos fijarnos ya para orientar las carreras de nuestros descendientes. En esa guía, la revista Forbes ha determinado qué ocupaciones no existirán, y en la lista negra figuran mineros, operarios de la construcción y de plataformas petrolíferas, o los pilotos de combate. Otras actividades 'de siempre' parecen incombustibles: seguirá habiendo políticos, prostitutas, empleados de pompas fúnebres, inspectores de Hacienda, artistas, peluqueros y soldados.

Habría que preguntarse si existirán las profesiones en el siglo XXII: Carlos Monserrate, socio de Ray & Berndtson, asegura que "en el futuro no se contratará a las personas, sino a sus capacidades, y por horas". Ahí surge una profesión del próximo siglo, los brókers de talento, que administrarán y venderán esas capacidades. Monserrate añade que "es posible que los talentos sean creados en vez de cazados", y esto tiene que ver con otra nueva ocupación, la del cazatalentos global, que será muy útil en el futuro para detectar las capacidades adquiridas de las naturales, porque en los próximos años, gracias a las técnicas de ADN personalizado, será posible tener más inteligencia, mejores dotes de comunicación o de memoria, adquiriendo estas capacidades en compañías especializadas que podrían llamarse SuperMind, FastMem o LearnNow.

Según The Institute for Global Futures, la economía de la innovación del futuro se basará en cuatro herramientas (Nano-Bio-IT-Neuro) y la nueva generación de intercambios comerciales dependerá de la convergencia de la inteligencia artificial, las redes ópticas de gran velocidad, los sistemas inalámbricos y las comunicaciones en tiempo real.

Carlos Monserrate cree que la tendencia a lo virtual hará que el hombre pierda cada vez más el contacto con lo real para crear mundos paralelos. El socio de Ray & Berndston predice que la posibilidad de crear escenarios virtuales eliminará la necesidad de desplazarse y añade que "el hombre vivirá en un espacio reducido, pero con posibilidades casi infinitas: viajará donde quiera y con quien quiera –ese acompañante no será necesariamente humano–, y podrá crear sus propios compañeros de viaje, e incluso de trabajo". Todos esos generadores de mundos virtuales formarán parte de una gran industria, y en ese entorno harán falta también autentificadores de identidad. Los ingenieros de simulación tendrán un papel fundamental, así como los analistas cerebrales, ya que los viajes virtuales dependerán de las sensaciones que nos proporcione el cerebro, y su conocimiento resultará básico.

Una nueva velocidad

En relación con este mundo virtual y tecnológico, surgirán profesiones relacionadas con los hologramas, que se utilizarán en la industria del cine. Los actores virtuales desplazarán a las estrellas de cine, mucho más caras y caprichosas.

Jorge Cagigas, socio de Epicteles, afirma que "existirá una nueva formación profesional de gente capacitada en oficios que tendrán que ver precisamente con la tecnología, la electrónica y el entorno virtual".

Nuevas posibilidades y hábitos condicionarán la vida cotidiana en la sociedad del futuro. Si pensamos, por ejemplo, en proyectos como el Scramjet X-43A, de la NASA –una aeronave que puede alcanzar a siete veces la velocidad del sonido–, podemos hablar de viajes intercontinentales que duran el mismo tiempo que los commuters emplean cada día para desplazarse a trabajar desde las afueras al centro de la ciudad. Toda una revolución para la movilidad profesional basada en el hecho de que da igual dónde viva uno. Esto sin contar, no ya con el teletrabajo, sino con las posibilidades del teletransporte, donde los futuristas predicen la aparición de profesiones muy reclamadas.

Las nuevas formas de viajar serán generadoras de demandas profesionales, como la de piloto de dirigible, un medio de transporte que será rescatado y revolucionará la vida y el tráfico en el futuro.

También los administradores de estaciones de hidrógeno estarán cotizados, teniendo en cuenta que se trata del combustible que moverá el mundo. Un estudio de la compañía automovilística Ford asegura que estas estaciones producirán in situ el hidrógeno, además de distribuirlo y venderlo, por lo que estos profesionales no serán simples expendedores, y requerirán de una formación técnica específica.

Y a vueltas con los viajes, el turismo espacial supone un filón de nuevas profesiones. No es un sueño: La OCDE, en su estudio Espacio 2030: explorando el futuro de las aplicaciones espaciales, concluye que en una década habrá 700.000 turistas de esta clase.

Juan Ramis-Pujol, director del departamento de Dirección de Operaciones e Innovación de Esade, se refiere a la evolución de las formas de trabajo y organización: "Venimos de modelos basados en la artesanía, luego llegó la industria, y en el futuro podríamos volver al pasado gracias a las nuevas tecnologías, regresando a formas de organización que tienen que ver con lo que se conoce como rapid manufacturing, una tendencia que lleva a que ciertos productos se elaboren en los domicilios particulares. Este hágalo usted mismo depende del abaratamiento de la tecnología, con la disponibilidad de máquinas para producir utensilios. Se trata de una democratización de la producción y del consumo".

Ramis habla asimismo de nuevos cargos directivos, como el Chief Responsibility Officer (CRO), un ombudsman de la empresa encargado de las buenas prácticas; o el CIO, con una visión global de la compañía, que promueve y gestiona todo tipo de innovación. Además, habrá directores de control interno que prevean escándalos o fraudes y ayuden a paliar sus efectos y en la búsqueda de nuevos talentos y retención de los mejores empleados. El Chief People Officer (CPO) transformará los departamentos de recursos humanos.

Los abogados y psicólogos tienen un mar de posibilidades en el mundo de la coordinación parental, una nueva profesión que nace para resolver los problemas derivados de un número de divorcios creciente que tienen implicaciones muy serias en la vida de los hijos.

Entre los perfiles profesionales que se supone serán de los más demandados, el director de continuidad de negocio estará ligado a la frecuencia y poder destructor de los desastres naturales, la aparición de nuevas epidemias, e incluso las nuevas formas del terrorismo. Serán grandes planificadores, atentos a cualquier contingencia que pueda detener la producción, la distribución o que afecte a la vida de los empleados durante cualquier crisis.

Y nuestra relación con la naturaleza también generará perfiles profesionales. Las modificaciones sobre el planeta provocarán la desaparición de especies y microorganismos. A los productores de alimentos orgánicos se unirán los ingenieros medioambientales, que ayudarán a generar artificialmente los microorganismos que compensen el desequilibrio que sufra el planeta.

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