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jueves, 23 de diciembre de 2010

El sistema de aptitudes de la inteligencia emocional. Enfoques y propuesta.

mente.jpg (302×320)“Las normas que gobiernan el mundo laboral están cambiando. En la actualidad no sólo se nos juzga por lo más o menos inteligente que podamos ser ni por nuestra formación y experiencia, sino también por el modo en que nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás” - Goleman.


Por: Alexis Codina

Goleman, (1996) define una “aptitud emocional”, como “una capacidad aprendida, basada en la inteligencia emocional, que origina un desempeño laboral sobresaliente”. Aclara que el término incluye también las aptitudes sociales, “… del mismo modo que Howard Gardner utiliza el término “inteligencia personal”, para denominar tanto las capacidades intrapersonales como las interpersonales”.

Hay varios enfoques sobre el sistema de aptitudes que integran la Inteligencia Emocional (IE). Los más difundidos en la literatura especializada son:

   1. Los cuatro componentes de la IE y “Los Diez Atributos de la Inteligencia Ejecutiva”, formulados por D. Ryback en “EQ. Trabaje con su inteligencia emocional. Los factores emocionales al servicio de la gestión empresarial y el liderazgo. (1998).

   2. Los cuatro pilares de la inteligencia emocional, propuestos por R.K. Cooper y A. Sawaf en: “La inteligencia emocional aplicada al liderazgo y las organizaciones”. (1998).

   3. Las cinco dimensiones y las 25 aptitudes emocionales, presentados por D. Goleman en: “La inteligencia emocional en la empresa” (1998). H. Weisinger en: “La inteligencia emocional en el trabajo” (1998), tiene un enfoque muy parecido, pero con una diferencia en la parte de “aptitudes sociales”.
Resumiremos los planteamientos principales de estos enfoques y, al final, el “modelo” que al autor de estos comentarios le ha resultado más didáctico, para “operacionalizarlo” en programas de capacitación de directivos en esta esfera.

1-Los cuatro componentes de la IE y los “10 Atributos de la Inteligencia Ejecutiva”, de Ryback.

Ryback (1998) presenta su enfoque sobre los componentes de la IE como “el modo en que cada uno de los cuatro componentes de la inteligencia emocional puede beneficiar a la vida personal del individuo, además de su vida laboral”. Los resume en los siguientes:

   1. Agudizar su propio instinto:
          * Comprensión más profunda de los sentimientos propios y del modo que afectan a los demás.
          * Proceso más efectivo para la toma de decisiones personales.
          * Mayor sensibilidad ante las diferencias interculturales.

   2. Controlar las emociones negativas:
          * Control de la ira que surge en los conflictos en el hogar.
          * Crianza más eficaz de los hijos.
          * Menores enfrentamientos conyugales.
          * Relaciones tranquilas con la familia política.
          * Mejor autoimagen y confianza en sí mismo.
          * Vida más larga y sana.

   3. Descubrir sus aptitudes:
          * Planteamiento más compasivo de las relaciones personales.
          * Mayor probabilidad de emprender y culminar programas de educación continuada y de mejora personal.
          * Llevar a cabo con éxito los proyectos personales.

   4. Habilidades de dirección superiores:
          * Capacidad de mediar en los conflictos familiares.
          * Mejora de las habilidades de comunicación.
          * Más aprecio por parte de los amigos, por dar sensación de justicia.
          * Menos transgresiones éticas. 
Después de esto, en que enfoca las potencialidades del IE en los planos personales y familiares, que fue el enfoque de Goleman en su primer libro, retoma su aplicación en el plano gerencial, que es su interés declarado desde el principio. Para esto, acude a sus investigaciones y experiencias personales, con abundancia de anécdotas (al igual que Goleman). Las introduce como “… el modo en que los ejecutivos integran en sus estilos de liderazgo las características de la inteligencia ejecutiva..”.

Para introducir su propuesta empieza preguntándose <¿Cómo se convierte uno en un ejecutivo emocionalmente inteligente?. Considera que los atributos de lo que llama inteligencia ejecutiva, puede llenar toda una vida de trabajo ordenado, salpicado de caídas y desvíos, seguidos, con suerte, de rectificaciones y del aprendizaje de cosas nuevas. Plantea que, para esto, es necesario trabajar sistemáticamente en lo que considera que son “Los Diez Atributos de la inteligencia ejecutiva”, que se resumen a continuación:

   1. La actitud libre de juicios de valor: Sacar lo mejor de los demás.

      Aceptar a cada individuo sobre la base de lo que éste ofrece en el momento presente, y no en función de lo que piensen los demás que pueda haber sucedido en el pasado.

   2. La perceptividad: Ayudar a los demás a que se comprendan a sí mismos.

      Comprender a los demás y, con la sabiduría que les otorga su experiencia, les ayudan a comprenderse a sí mismos, haciendo que se sientan valorados.

   3. La sinceridad: Fomentar la honradez genuina.

      Significa expresar con honradez los sentimientos e intenciones propios.

   4. La presencia: Asumir la responsabilidad personal.

      Se identifica como la “apertura” ante cualquier hecho o sentimiento que se presente en un momento dado, ocuparse personalmente de los problemas que corresponden a sus responsabilidades y establecer un contacto directo con los más afectados.

   5. La relevancia: Apoyar la verdad.

      Se refiere a la capacidad de abordar el qué, el cuándo, el por qué, el quién, y el cómo de cualquier situación: los datos concretos que describen los objetivos, los problemas y las soluciones.

   6. La expresividad: Producir comunicaciones regulares.

      Ser abierto y directo, aunque con sentido claro de la oportunidad, midiendo constantemente el efecto que tiene su expresión personal sobre el público. El propósito no es encontrar un público que preste atención a nuestras ideas sino, más bien, animar a los demás a alcanzar niveles más elevados de energía y dedicación.

   7. El apoyo a los demás: Fomentar la lealtad y un sentimiento de aportar algo.

      Además de compartir sus sentimientos y opiniones personales, hacer que las personas sientan que son algo más que adecuadas, que son unos individuos singulares que están realizando un aporte significativo a la causa de la empresa.

   8. La audacia: Resolver pronto los conflictos.

      Significa adoptar una postura de desafío sincero cuando resulta adecuado, sin ser virulentos. Puede resultar necesario cuando existen discrepancias claras entre los requisitos de un puesto de trabajo y la actuación presente del que lo desempeña. Asumir la iniciativa de hacer frente a las discrepancias antes de que otros las hayan observado, escuchar sin prejuicios los datos relevantes. Reaccionar con calma ante los intentos de engaño y de evasivas.

   9. El celo: Presentar un modelo de liderazgo efectivo.

      Enfrentar los conflictos y problemas en el primer momento en que es posible. Sentirse intensamente involucrados a lo largo del día y sensibles, tanto a sus propios sentimientos como a los de los que le rodean. Capacidad de ver las situaciones desde diferentes puntos de vista, animar a los demás a que tengan amplitud de miras.

  10. La confianza en si mismo.

      Esto posibilita que los demás se sientan tranquilos y seguros en sus papeles, animándolos mas a que profundicen en sus recursos personales para llevar a cabo la tarea.
Al igual que otros autores, presenta diferentes anécdotas donde se evidencia la conveniencia y efectos positivos de estos comportamientos.

Incluye un Apéndice donde presenta lo que denomina “Test Ryback de Cociente Emocional del Ejecutivo (TRCEE)” que, según informa, tiene alta validación experimental con su aplicación en muchas situaciones. En este instrumento presenta 60 situaciones para una autoevaluación, en una escala típica del tipo Likert de 1-5, (Nunca, Rara vez, A veces, Generalmente, Siempre). La autoevaluación en cada item se debe comparar con una “Respuesta correcta” y los resultados, según el total de puntos recibidos, dan una autoevaluación posible de cuatro niveles:

   1. Superestrella: se encuentra en condiciones de prestar un gran apoyo a los que lo rodean.
   2. Estrella: Con un poco de esfuerzo puede avanzar mucho.
   3. Todavía no se lleva el premio, pero al menos es sincero. Es un buen comienzo.
   4. Sólo puede mejorar: le espera un gran futuro si se aplica.
2-Los cuatro pilares de la inteligencia emocional, propuestos por Cooper y Sawaf

Al igual que Ryback, estos autores también declaran explícitamente su intención de analizar la inteligencia emocional dirigida al liderazgo. En la práctica, presentan conceptos y enfoques que son válidos en cualquier otro plano en que se quiera emplear la IE.

Consideran que la Inteligencia Emocional se compone de cuatro pilares, cada uno de los cuales tiene cuatro componentes, que son los siguientes:

    * Primer pilar: Conocimiento emocional, que incluye:

          1-Honestidad emocional.
          2-Energía emocional.
          3-Retroinformación emocional.
          4-Intuición práctica.


    * Segundo pilar: Aptitud emocional, que comprende:

          5-Radio de confianza.
          6-Presencia auténtica
          7-Descontento constructivo.
          8-Flexibilidad y renovación.


    * Tercer pilar: Profundidad emocional.

          9-Potencial único y propósito.
          10-Compromiso, responsabilidad y conciencia.
          11-Integridad aplicada.
          12-Influencia sin autoridad.


    * Cuarto pilar: Alquimia emocional.

          13-Flujo intuitivo.
          14-Cambio de tiempo reflexivo.
          15-Percepción de oportunidad.
          16-Creación del futuro.
3-Las cinco dimensiones y las 25 aptitudes emocionales, de Goleman.

Este es el modelo más difundido en la bibliografía. Todos los autores reconocen que fue el pionero en “destapar” el interés por este tema, con los antecedentes anteriores que se reconocen, por el propio Goleman y los demás.

Goleman, al igual que Weisinger, divide las aptitudes de la IE en dos niveles:

Aptitud personal. Determinan el modo en que nos relacionamos con nosotros mismos, el conocimiento y dominio de uno mismo.

Aptitudes sociales. Determinan el modo en que nos relacionamos con los demás, cómo manejamos las relaciones.



La “Aptitud Personal”, plantea, “es el inicio de todo lo que se produce en nuestras relaciones con el entorno en que nos movemos”. Las tres competencias esenciales en esta esfera son:


    1- El autoconocimiento.

    Representa la capacidad que tengamos para identificar nuestros propios estados internos, preferencias, recursos e intuiciones, que incluye:

- Conciencia emocional. Reconocer nuestras emociones y sus efectos.
- Valoración adecuada de uno mismo. Conocer nuestras fortalezas y debilidades.
- Confianza en uno mismo. Seguridad en la valoración que hacemos sobre nosotros mismos y sobre nuestras capacidades. 

    2-La autorregulación (autocontrol)

    El control de nuestros estados, impulsos y recursos internos, que incluye:

- Autocontrol. Capacidad de manejar adecuadamente las emociones y los impulsos que puedan resultarnos perjudiciales.
- Confiabilidad. Mantener normas de honestidad e integridad con nosotros mismos.
- Integridad. Asumir la responsabilidad de nuestra actuación personal.
- Adaptabilidad. Flexibilidad para afrontar los cambios.
- Innovación. Estar abierto y dispuesto ante las nuevas ideas, enfoques novedosos y la nueva información.
    3-La automotivación

    La capacidad de encontrar fuentes y tendencias emocionales que puedan guiar o facilitar la obtención de nuestros objetivos, en lo que se incluye:

- Motivación al logro. Esforzarse por mejorar o satisfacer un determinado criterio de                     excelencia.
- Compromiso. Secundar y aliarse a las metas del grupo o la organización.
- Iniciativa. Disposición para aprovechar las oportunidades que se presenten y actuar con            prontitud cuando se presenten.
- Optimismo. Tenacidad para la consecución de los objetivos, a pesar de los obstáculos y   contratiempos que tengan que enfrentarse. 
    Estas habilidades tienen una secuencia lógica, actúan “en sistema”. Si usted no logra, primero, conocerse bien a si mismo, sus estados anímicos, sus emociones y los posibles efectos que puedan ocasionarle, no podrá tratar de controlarlas para, después, encontrar fuentes y energías que puedan motivarlo para seguir adelante.

Fuente:DeGerencia

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