lunes, 27 de diciembre de 2010

Conecta contigo

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Uno de mis recuerdos mejor grabados es un combate de boxeo en el que Mike Tyson se batía contra Tyrell Biggs. Recuerdo como el presentador decía “y en esta esquina, con calzonas negras, con un peso de 218 libras, Mike Tyson”. Pesaba exactamente lo mismo que yo. Salí con el firme propósito de hacer algo con respecto a mi peso.

 Por: Oprah Winfrey



Pero no fue fácil. Durante un periodo de cuatro años, mi meta fue bajar de 200 libras. Intenté cualquier tipo de régimen imaginable. Pero poco importaba lo que hiciera, no conseguía bajar de las 200 libras. Empezaba un programa de ejercicios y, no era constante, fallaba y ganaba más peso.

Cuando me presentaron al entrenador Bob Grenn, me dije a mí misma que él debía estar pensando “qué locura ¿tengo que trabajar con ella?”, pero después de nuestra primera caminata juntos, esas dudas se desvanecieron. A menudo, mientras caminábamos, Bob y yo hablábamos de las razones por las que mi peso se había convertido en un problema para mí. Al brindarme una explicación física al respecto, me ayudó a aliviar mis sentimientos de culpabilidad. Un metabolismo lento sin ejercicio = aumento de peso. Grandes cantidades de comida, incluso la comida baja en grasas = aumento de peso.

Durante esas semanas en que entrenamos juntos, empecé a perder peso. Pero Bob no quería que me pesara. Quería que fijara mi meta en un estilo de vida más sano y que dejase de calibrar mi vida en función de mi peso. Empecé a sentirme más ligera y mejor sobre mi misma. No se trataba tanto del peso, sino en “conectar”, cuidarse y poner el mejor esfuerzo, para quererse lo suficiente y sólo así conseguir lo que es mejor para uno.

El cambio más radical que he dado es el espiritual. He logrado entender que el cuidar de mi cuerpo y de mi salud es uno de los tipos de amor más grandes que me puedo auto conceder. Y estoy viviendo una vida mejor.

Conócete y acéptate

Sólo cuando tengas consciencia de ti mismo podrás conseguir aceptarte. Sólo cuando te aceptes podrás experimentar amor propio. Si tú no sabes quien eres o lo que quieres, o estás descontento contigo mismo, o piensas que perder peso es la respuesta a todos tus problemas, el peso que pierdas volverá.

Dedica tiempo a conocerte, a comprender tus puntos fuertes y débiles, lo que te motiva, y lo que te gusta o disgusta de ti mismo. Piensa en lo que puedes o no cambiar de ti mismo. ¿Qué quieres de la vida? ¿Cuales son tus creencias espirituales? ¿Qué te hace estar feliz o triste?

Haz también una valoración física. Plántate enfrente de un espejo. La imagen que ves no solo refleja tus hábitos de comida y ejercicio: refleja tu vida. Al fin y al cabo, eres el único responsable de tu vida. Culpar a personas o acontecimientos es una pérdida de tiempo. Cuando queremos perder peso, tendemos a buscar la respuesta fuera de nosotros mismos. Queremos la solución mágica, la formula secreta. El verdadero secreto se esconde dentro de ti.

¿Qué es lo que me mantiene motivada para hacer ejercicio y comer saludablemente cada día? No quiero volver a vivir anestesiada bajo el sobrepeso. Para mí, comer de más y no hacer ejercicio era una manera de sofocar las emociones, de postergar el dolor para el día siguiente y de eludir mis verdaderos sentimientos.

Cada día intento cuidarme, hacer ejercicio y, cuando sea necesario, hacer frente a la gente, decirle a la gente la verdad y decirme a mi misma la verdad. Esto ha cambiado mi vida: me he liberado de mi propia prisión. Sin duda, alguno de vosotros se encuentra donde yo me encontraba. Has intentado todo, has fallado muchas veces y piensas que nada va a funcionar. Tienes que cambiar de percepción. No se trata del peso. Se trata del cuidado que nos dispensamos a diario.

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