martes, 7 de diciembre de 2010

Actitudes que a veces olvido


Confianza – Para creer en lo que haces aunque te digan que estás equivocado. Posiblemente quieran cambiar tu forma de actuar o modelarla; pero a veces el precio que se paga por no confiar en uno mismo y en los demás es demasiado alto

Humildad – Para reconocer cuando te equivocas y pedir ayuda aún sabiendo que muchos los entenderán como signo de debilidad y aprovecharán para debilitarte. La soberbia siempre ha sido mala compañera de viaje.

Fuerza – Para no decaer cuando todo está en contra, para aguantar la presión y manejarla de la forma más coherente posible. Para “luchar” por lo que merece la pena.

Constancia – Para que la fuerza, como en Star Wars, te acompañe. Es muy probable, seguro más bien, que no aciertes a la primera ni a la segunda o que no funcionen. La mitad de las veces es por falta de constancia.

Ilusión – Necesaria para poner toda la pasión en lo que hagas. Probablemente encontrarás muchas piedras en el camino. Seguramente pasarás por momentos en que parece estar perdida, pero mira siempre si te la hicieron perder o tu la perdiste porque no ignorar las palabras anteriores.

Sacrificio – Nada se consigue sin esfuerzo y si es así, al final, siempre se tendrá una sensación de vacío porque en realidad lo que te llega no es un resultado tuyo sino de las circunstancias. Cuando pintan bastos hay que renunciar a algunas cosas y sacrificar otras.

Empatía – Para saber que no eres el ombligo del mundo y que todos tenemos nuestros propios problemas, nuestras frustraciones; que lo que para ti no es importante para otro si lo es y que sólo entendiendo a las otras personas podrás juzgar de forma ecuánime, si es que la ecuanimidad existe.

Generosidad – La generosidad para ti y para los demás. Si solo piensas en ti, al final estarás sólo aunque te creas rodeado de gente. Todo lo que no se da se pierde.

Paciencia – En el sentido de saber esperar el momento adecuado y no precipitar decisiones por el único hecho de cambiar pensando que así se solucionan los problemas. Cada cosa, al final, encuentra su sitio: otras veces no habrá que esperar.

Alegría – Como vitamina que te “ponga las pilas” y te ayude a enfrentarte a cada día. La alegría es contagiosa y una de las principales motores para la motivación. Sonríe y transmite tu sonrisa. Los que están a tu alrededor te lo agradecerán.

Lo malo de todo esto, es que a veces estas actitudes, estas palabras me las dejo en casa. ¿y vosotros?

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