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martes, 9 de noviembre de 2010

¿Tú jefe es alérgico a las nuevas ideas?

La comunicación entre jefes y empleados suele variar por un sinfín de razones, pero afortunadamente, en la mayoría de los casos los jefes y supervisores están dispuestos a tomar en cuenta la opinión de las personas con las que trabajan, tanto porque saben que sus ideas pueden ser productivas como porque aprecian la participación de su equipo de trabajo.


Pero cuando un jefe lleva mucho tiempo siendo el jefe, suele mostrar renuencia a varias dinámicas laborales que no está acostumbrado a practicar, como escuchar y tomar en cuenta nuevas ideas por parte de sus empleados. 
Cuando un jefe escucha las ideas de sus colaboradores pero siempre tiene un motivo para desecharlas, los empleados comienzan a sentirse desanimados e incluso temen hacer nuevas propuestas por el antecedente del rechazo o pasar por encima de él para plantear las propuestas a sus superiores.

Lo peor es que esto no sólo resulta perjudicial para el ambiente laboral sino para la empresa y su crecimiento.

Hoy en día, muchas compañías "están buscando la innovación", dice Alexander Hiam, consultor creativo cuyos clientes (entre los que se encuentran General Motors y la Guardia Costera de Estados Unidos), buscan activamente formas más astutas de hacer las cosas. "Las nuevas ideas y posibilidades de crecimiento son lo que hará que la economía vuelva a moverse".

Pero este tipo de jefes que se resiste al cambio son más abundantes de lo que creemos. "Muchas personas me preguntan qué hacer con este tipo de jefes en seminarios de liderazgo", dice Hiam, autor de Innovación de negocios para tontos, una guía paso a paso para poner en marcha tus ideas nuevas. "En la mayoría de las organizaciones, el obstáculo no es sólo el jefe; muchas compañías tienen una cultura dominante y legendaria de evitar las innovaciones", y agregó que parte de la solución para sentirse menos oprimido es reconocer el contexto.

El primer paso puede ser adaptar tu estilo a uno que sea fácil de manejar para tu jefe. "Una persona muy conservadora y precavida tiene dificultades para digerir ideas nuevas. Para evitar que se sienta aplastado o que se ponga a la defensiva, sólo debes ajustar el ritmo de tu presentación", dice Hiam. "Si eres una persona creativa, debes mencionar una idea a la vez para no ahogarlo en sugerencias, debes hacerlo por escrito y con información que respalde tus sugerencias".

Si puedes presentar una idea como una medida de recorte de costos, sería mucho mejor porque los gestores a todos los niveles suelen estar presionados para reducir costos, así que éste es el tipo de innovaciones que están dispuestos a tomar en cuenta, dice.

Ver tus propuestas desde su punto de vista también puede ser de ayuda. "No olvides que la innovación es riesgosa. El hecho inherente es que los nuevos enfoques a los retos viejos suelen fracasar, y quizás tu jefe teme que las consecuencias para él sean desagradables si tus ideas no producen los resultados que tú crees", dice Hiam. "Nunca prometas de más, y sé cauteloso al principio. Comienza pidiendo su aprobación para buscar alguna solución nueva, o sugiere ponerlo a prueba a una escala reducida".

Si eso sigue siendo muy radical para tu jefe, Hiam recomienda que atiendas tus inquietudes con la persona que está sobre él, porque las posibilidades indican que los que están sobre él, genuinamente querrán poner en marcha las innovaciones. En algún lugar hay alguien que sabrá escucharte, dice. "Si no puedes convencer a tu jefe, deberías ir con la persona que pueda ser tu aliado natural". Si haces una cita con un gestor para discutir tus ideas, Hiam dice que tu jefe no podrá hacer mucho al respecto y estarás protegido.

También puedes atacar el problema de forma indirecta, si eso te hace sentir más cómodo. Como muchas compañías hoy en día están dispuestas a promover las asesorías, Hiam aconseja pedir a un superior entusiasmado con la innovación que se convierta en tu asesor, y comparte con él tus problemas, comunícale tus ideas, "y hazle la pregunta temida: ¿cómo hago que mi jefe escéptico considere ideas nuevas?". Lo más probable es que tu nuevo mentor te pregunte a qué te refieres y de qué ideas hablas, y ahí es cuando puedes compartir tus propuestas".

Si nada de esto da resultado, siempre puedes escribir tus mejores ideas, con información que las respalde, y enviarlas de forma anónima a alguien que creas que pueda tener una mente abierta a tus propuestas. "Si esta persona está de acuerdo en que vale la pena intentarlo, pasará tu idea a tu jefe. Si la idea viene desde arriba, en vez de desde abajo, tu jefe no tendrá más opción que tomarlo muy en serio".

Claro que así no te llevarás el crédito, pero si tu objetivo es ver que tus propuestas sean puestas en práctica, lo habrás logrado. La idea puede ser el principio de algo que irá más lejos y logrará implementar otro tipo de cambios. Como dice Hiam, "deja que los más poderosos que tú sean los que hagan que tu jefe cambie la estructura de tu departamento en una nueva dirección que tú ayudaste a crear".

¿Te parece maquiavélico? Ya se te pasará. "Necesitas protegerte a ti y a tu carrera", dice Hiam, y agregó que la negatividad es contagiosa. "Con el tiempo, al recibir muchos rechazos, puedes perder mucha energía sin darte cuenta". Él sugiere que pongas un límite a cuánto estás dispuesto a sofocar tu creatividad. "Dale seis meses o un año, y si ves que aún no avanzas, a pesar de todos tus esfuerzos, es hora de buscar otro empleo".

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