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jueves, 25 de noviembre de 2010

¡Se Buscan Modelos!


¿Eres un buen modelo? Si tienes una posición gerencial tu respuesta debería ser un rotundo “Si”, sólo el tener un diploma o título en tu pared no te convierte en un líder efectivo. De acuerdo a inversionistas de People, sólo el 34% de los empleados ve a sus gerentes como un modelo a seguir. De hecho, uno de cada 20 trabajadores acusa a sus gerentes de mal comportamiento incluyendo una incapacidad para comunicarse con el personal e incluso de robar las ideas de sus empleados. Para evitar ser etiquetado como un “gerente amenaza” necesitarás predicar con el ejemplo.

Las Características de un Gran Líder.

Mientras que algunos dicen que un buen líder nace, en realidad lo que se necesita es tener y mostrar las características correctas. Un buen enseñará con el ejemplo. Muéstrale a tus trabajadores como conducirse en la oficina siendo entusiasta respecto a tu trabajo y destacando para motivar a quienes te rodean. Evita agendas ocultas y ser encarado con tus compañeros siempre.

Un buen líder es seguro de sí mismo como persona y como modelo a seguir. Deberías parecer cómodo y competente en tu rol como gerente e inspirar confianza en aquellos a tu alrededor. Para cumplir esto necesitas saber que se espera de ti en tu rol de gerente. También necesitarás tener conocimiento sobre las labores de quienes te reportan, para ser capaz de responder a sus preguntas y dirigir cualquier duda de manera eficiente.

Haz de la comunicación un camino de dos vías.

Un gerente efectivo ha aprendido a pulir sus habilidades para escuchar y comunicarse. Anima a los empleados a darte una retroalimentación honesta sobre los proyectos y a que se acerquen a ti con sus propias ideas. A las preocupaciones que tengan tus trabajadores  deberías  dar una consideración razonable, y deberías hacer esfuerzos para una rápida y efectiva solución. Cuando comuniques ideas o instrucciones con otros, harás bien en aprender las preferencias de comunicación de tus oyentes. Algunos trabajadores responden bien a instrucciones cortas y precisas, mientras que otros responden mejor a una conversación más personalizada. Ajusta tu estilo para adecuarse al suyo y encontrarás que tus ideas se transmiten más eficientemente.

Se responsable por el accionar tuyo y de tu equipo.

Una de las características primordiales de un buen líder es que es alguien que se responsabiliza por sus acciones y las de aquellos que le reportan. Si el trabajo de tu equipo se queda corto primero debes preguntarte si hiciste con ellos lo suficiente en cuanto a motivación y dirección se refiere.

Cuando miembros de tu equipo se quedan cortos debido a sus propias fallas necesitarás manejar la situación de manera consistente y justa. El trato preferencial hacia cualquier empleado sólo fomenta desconfianza y sentimientos negativos. Por otro lado, si tu equipo está siendo culpado injustamente de cualquier situación, necesitarás levantar la voz y defender a tus empleados. Que ellos sepan que estas de su lado ayudará mucho a crear confianza entre quienes te reportan directamente y tú.

La motivación es la clave

Si bien es cierto que toda oficina tiene sus altas y bajas, mantener una actitud positiva en el lugar de trabajo es primordial para tener empleados felices y productivos. Como gerente, debes empezar por ti. Evita hablar negativamente acerca de tu trabajo, la oficina u otros compañeros delante del personal. Cuando los empleados comiencen sus propios disgustos no permitas que continúen; la negatividad puede resultar en un ambiente de trabajo tóxico para todos. En cambio dirige la conversación a un tono más positivo y habla en privado con cualquier empleado descontento para tratar de resolver los problemas de fondo.

Promueve estrategias de equipo

Para que un negocio prospere necesita tener estructuradas estrategias efectivas para el futuro de la compañía y sus empleados. Las mejores estrategias son aquellas que animan a cada empleado a evaluar su posición dentro de la compañía y anticipar su siguiente movimiento. Establecer metas y buscar caminos para mejorar sus posiciones crea una fuerza de trabajo proactiva e innovadora. Permite a cada empleado dominar su posición y cosecharás las recompensas.

Inspira a tu equipo estableciendo tus propias metas y estrategias, tanto para tu posición como para el equipo, y enlista la ayuda requerida para tus empleados en el alcance de esas metas. Cuando cada miembro del equipo siente que contribuye, se crean trabajadores motivados que aspiran a un desarrollo profesional mayor. Como gerente tu trabajo es asegurar que cada miembro del equipo esté consciente de su valor y el de sus compañeros; en un equipo en el que se aprecian unos a otros, es más probable la cooperación y ayuda mutua cuando las cosas se ponen difíciles así como la unión para alcanzar metas comunes.

Aprender a ser un buen líder no se logra de la noche a la mañana, toma años de trabajo, práctica y autoevaluación. Depende de ti seguir los pasos para ser un buen modelo. La posición de gerente no es sencilla, pero con la actitud y habilidades correctas puedes estar orgulloso de tu trabajo e inspirar a otros.

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