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viernes, 26 de noviembre de 2010

¿Quién quiere tener siete trabajos en una sola vida?

Mezcle la certeza de que tendremos que trabajar más años; de que el empleo para siempre se acabó; que las profesiones de éxito en 2010 no existían en 2004; que las generaciones de reemplazo son cada vez menos aptas y cualificadas...

Por: Tino Fernández

Con ese cóctel algunos expertos en el mercado laboral nos invitan a beber una pócima amarga (o no, según se mire): en el futuro tendremos hasta siete trabajos distintos y una sola vida laboral.

¿Quién quiere eso?

La vida implica tomar decisiones, y determinar qué trabajo nos hará felices es probablemente una de las más importantes y difíciles. Las circunstancias para acertar en esto no han mejorado precisamente, porque el escenario sociolaboral y sus cambios vertiginosos dificultan dar en la diana de qué carrera debemos tomar y en qué empleo tendremos que pasar cientos de miles de horas.

Los trabajos para toda la vida comienzan a ser historia en un panorama en el que resulta complicado orientar a los candidatos hacia una salida laboral que les garantice un desarrollo profesional adecuado. Es cada vez más difícil guiar a los candidatos para que encuentren estabilidad en el mismo puesto, porque esta ha dejado de existir.

Difícil de aconsejar

Nicholas Lore, fundador del Rockport Institute, explicaba recientemente en The New York Times que "la manera en la que la gente escoge su carrera hoy es increíblemente primitiva, y no es de extrañar que así haya tanta gente descontenta con su trabajo". Barbara Safani, propietaria de la firma de management Career Solvers, argumentaba en este mismo diario que "cada vez más gente que odia lo que hace, aborrece para qué lo hace. Necesitan trabajar en la gestión de sus relaciones antes que en cambiar su carrera".

La manera en la que la gente escoge su carrera hoy es increíblemente primitiva, y no es de extrañar que así haya tantos descontentos con su trabajo

Es evidente que la recesión ha precipitado transformaciones vertiginosas, y una de ellas es la nueva relación entre empleado y empleador, basada en el hecho de que el colocarse se acabó. Las dinámicas de otros tiempos desaparecen y los ciclos de permanencia en las organizaciones se acortan; se imponen nuevos conceptos de lealtad a la empresa, de carrera profesional y de compromiso . Para Ignacio Bao, presidente de Bao & Partners, "la sociedad evoluciona y los empleados tienen cada vez menos apego a sus trabajos. Antes, la relación entre empleador y empleado era de por vida. Ahora la media de duración no llega a cinco años. Todo esto se transmite a las organizaciones, y hay cada vez más gente que se siente abierta a diferentes opciones y a moverse en el mercado".

Según algunos expertos en el mercado laboral, cambiarse de trabajo o de carrera profesional podría llegar a ser como cambiar de coche.

Un informe de la Binghamton University en New York explica que definir un cambio de carrera es algo ciertamente difícil, porque hay trabajadores que adquieren nuevas responsabilidades sin abandonar su campo de actividad habitual; otros cambian de carrera mientras siguen con el mismo empleador; y los hay que cambian de empleador sin variar de carrera. Pero a pesar de este trabalenguas, algunos expertos aseguran que el común de los empleados en el mercado estadounidenses tendrán varios trabajos a lo largo de su vida. Siete es el número en el que coinciden mayoritariamente. Otros, como Solomon Polachek y Stanley Siebert, economistas de la Binghamton University, elevan a 10,5 la media de empleos que cada estadounidense tendrá dentro de dos décadas.

La mayor parte de los trabajos que eran una garantía de éxito a comienzos de este milenio han desaparecido de las listas de las ocupaciones que más crecen, y la dificultad para encontrar un empleo seguro se da efectivamente si nos referimos a un empleo estable en el tiempoLo cierto es que los cambios de carrera profesional o de trabajo son más comunes en los primeros estadios de la vida laboral. La Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos certifica que tres de cada cuatro adolescentes entre 16 y 19 años, y la mitad de los que tienen entre 20 y 24 han permanecido con su empleador durante menos de un año. Curiosamente, en esa franja de 16 a 24 años se concentra en España un 14% de NiNi, que ni estudian ni trabajan y que son un lastre para conseguir un relevo generacional suficientemente cualificado.

La garantía ya no existe

Kim Cameron, profesor de organización y management de la Universidad de Michigan, aseguraba el pasado mes de junio en el Congreso Nacional de Aedipe dedicado a la felicidad en el trabajo que "la garantía de un empleo para siempre nunca ha sido el factor de motivación para los más productivos". Y Sonja Lyubomirsky, profesora de Psicología en la Universidad de California explicaba que "aunque hay factores importantes como la autonomía en el trabajo, el sentido que tiene este, las relaciones con los colegas y los jefes, el salario, la flexibilidad o los horarios, aquellos que tienen un trabajo para siempre pueden ser un poco más felices en su puesto". Para Lyubomirsky, "la pérdida del trabajo para toda la vida no tiene por qué afectar gravemente a la felicidad. Además, esa seguridad en el empleo es algo a lo que nos acostumbramos rápidamente. Obtener un empleo para siempre nos puede dar un impulso de satisfacción al principio, pero nos habituamos, y termina por no ofrecer mayor aliciente".

Susana Gómez, directora de recursos humanos de Kellog´s, recuerda que "gran parte de los trabajos con más éxito en 2010 no existían en 2004". La mayor parte de los trabajos que eran una garantía de éxito y seguridad a comienzos de este milenio han desaparecido de las listas de las ocupaciones que más crecen, y la dificultad para encontrar un empleo seguro se da efectivamente si nos referimos a un trabajo estable en el tiempo. En el caso de los profesionales no cualificados habrá ciclos forzados por la dinámica del mercado. Sólo los muy cualificados decidirán sus propios ciclos.

Y a todo esto se une la inevitable realidad de que tendremos que trabajar más años, algo que ya ha generado la aparición de una "Generación U", la de los "underretired", que son aquellos que siguen trabajando después de los 65 años y que forman un grupo con nuevas exigencias y expectativas profesionales que la mayor parte de las compañías aún no saben atender.

Fuente: Expansión

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