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sábado, 6 de noviembre de 2010

¿Necesita realmente coaching?

No es la panacea para ser un buen líder ni ayuda a ser mejor persona. El coaching es una metodología formativa muy válida que permite descubrir virtudes y defectos, pero otras veces no es necesario recurrir a ella.

Por: Montse Mateos

Hace quince días, mobifriends.com, un portal gratuito dedicado a establecer contactos entre personas, estrenó un nuevo blog. A través de él, los usuarios, solteros o parejas, pueden compartir sus vivencias a partir del asesoramiento consejo de expertos en coach emocional. Poco o nada tiene que ver este tipo de ayuda con la que reciben los directivos.

El coaching es un método que consiste en dirigir, instruir y entrenar a una persona o a un grupo de ellas, con el objetivo de conseguir alguna meta o de desarrollar habilidades específicas. En este caso, como en otros muchos, el ejecutivo que recibe este tipo de formación debe estar predispuesto, de lo contrario el éxito no está garantizado. El coaching es un lujo –estos programas rondan una media de 12.000 euros- y a menudo no es la solución. ¿Necesita realmente coaching?

Los detonantes

Para Rafael González, director de People Excellence, el detonante más importante que justifica un proceso de coaching es la necesidad percibida por el directivo de una mejora, un cambio o un avance en su carrera profesional”. Javier Martín de la Fuente, socio de Persona, señala que este tipo de programas están pensados para situaciones en las que "la persona tiene que enfrentar nuevos retos, precisa un cambio de conducta frente a los demás o debe afrontar el desarrollo de habilidades o competencias necesarias para el desempeño profesional".

El coaching es un proceso de desarrollo que sirve para que las personas consigan la excelencia y liberen su talentoPor estas razones, María García, socia de Seeliger y Conde Consultoría, apuesta por el coaching grupal como complemento al individual: "Cada vez son más los directivos que quieren crecer y para ello necesitan una visión estratégica y, algo que pocos mandos dominan, aprender a delegar". Para García, estas cualidades impactan de tal manera en la organización que se impone la necesidad de conjugar el coaching individual, con el grupal y el de equipo, porque "sólo así se consigue cambiar la cultura corporativa y fijar una nueva estrategia si es necesario. El coaching es un proceso de desarrollo que sirve para que las personas consigan la excelencia y liberen su talento".

La teoría de esta coach profesional se basa en que las organizaciones del siglo XXI quieren conseguir que sus líderes gestionen el capital humano con comportamientos que den ejemplo y que generen culturas participativas en las que las personas sumen talento. "Por este motivo, los primeros que tienen que experimentar el coaching son los directivos de primer nivel, pues consigue que estos líderes sean la mejor versión de sí mismos, que se miren al espejo para reconocer sus fortalezas y potenciar sus áreas de mejora", matiza García.

Euprepio Padula, presidente de Padula & Partners, opina que el coaching es un proceso personalizado, un traje a medida que sólo profesionales con experiencia pueden ofrecer: "Se trata de un proceso artesanal que no tiene que ver nada con un trabajo de psicología. Sí que se requiere cierta confianza entre coach y coachee (persona que recibe la formación), pero el éxito está basado en que ambas partes estén predispuestas al cambio y den lo mejor de sí mismas". Martín concreta que "el coaching se basa en el presente y el futuro de la persona. Nunca trabaja sobre el pasado de ésta, es un proceso en el cual la persona se preguntará siempre por el valor que le aporta alcanzar una nueva situación".

Todos estos coach profesionales coinciden en que el coaching es un proceso de aprendizaje diseñado para ejecutivos con cierta madurez. En el caso de personas más jóvenes recomiendan cursos de formación en liderazgo.

Por el bien de la organización

Existen varias situaciones empresariales que justifican un programa de coaching. Según los coach consultados, éstas son algunas de las más comunes:

- Cuando el profesional desea alcanzar un nuevo nivel de competencia o de responsabilidad.

- Cuando la organización necesita algún tipo de cambio, éste sólo se consigue a través de las personas.

- Cuando se necesite un nuevo tipo de liderazgo que marque un nuevo rumbo a la gestión.

- En las empresas familiares en planes de sucesión.

- En procesos de gestión del cambio tras una fusión o adquisición empresarial.

Las frases

"La premisa para iniciar un programa de coaching es la aceptación por parte del directivo de que todos somos vulnerables, no hay nadie infalible" (María García, socia de Seeliger y Conde Consultoría) 

"En ocasiones no somos del todo conscientes, estamos en un estado de inconsciencia incompetente, no sabemos que no sabemos. Para salir de este estado necesitamos autorreflexión y feedback de nuestro entorno". (Rafael González, director de People Excellence)

"Para que nuevos aprendizajes den lugar a cambios, el individuo debe cambiar. Podemos formar a alguien en nuevas técnicas de liderazgo, pero esto es sólo aprendizaje sin transformación personal, acumulación de conocimientos". (Javier Martín de la Fuente, socio de Persona)

"Existen situaciones específicas en las que se necesita coaching, pero a veces no es necesario que se dé esa premisa. Es algo que puede demandar un directivo independientemente. La falta de autogestión o un mal ambiente en la oficina pueden ser algunos de los detonantes". (Euprepio Padula, presidente de Padula&Partners)

Fuente: Expansión y Empleo

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