domingo, 28 de noviembre de 2010

Lady Gaga: Diva o fenomeno social


Stefani Joanne Angelina Germanotta nació en Nueva York el 28 de marzo de 1986, en el seno de una familia acomodada. Estudió en la iglesia católica y privada y a los 17 años ingresó en la Escuela de Arte Tisch pero a los pocos meses lo dejó, quería dedicarse a la música y el espectáculo. Empezó así su andadura escénica por clubs y shows nocturnos hasta que firmó contrato con Intescope Recors. Stefani cambió su nombre por el del tema Radio Ga Ga y dejó paso a una nueva diva del pop, Lady Gaga.

Por: Esteve Ripoll

Muchos son los adjetivos que se han utilizado para describirla, fashion, teatral, dramática, transgresora… pero la realidad es que sus conciertos y sus videos no dejan indiferente a nadie. Mima a sus fans y se comunica con ellos a través de las redes sociales, se ha convertido en su musa y es noticia constantemente.

No es una artista cualquiera,- escribe, compone, diseña su propio vestuario y se encarga de la dirección artística de sus vídeos-, controla todos los detalles del proceso creativo, para ella forma y contenido son un todo indisoluble. Con su esfuerzo, y con un solo disco The Fame, a conseguido proclamarse como el nuevo icono del pop, y lejos de parecer un fenómeno pasajero parece indicar que el reinado no ha hecho más que empezar.

Alejandro (Video) sigue sonando sin descanso por la radio, sus videoclips son los más vistos de la historia por internet, y en Facebook su popularidad supera a la de Obama. Lady Gaga se ha convertido en el nuevo icono de la cultura pop en un tiempo récord, y con tan sólo un único disco de estudio editado, The Fame. Además, su incomparable éxito se presenta en un pack muy elaborado en el que música, moda, redes sociales y talento se dan la mano. Parece que la precocidad siempre ha acompañado a Stefani Joanne Angelina Germanotta, quien aprendió a tocar el piano de oído a los cuatro años. Ya entonces bailaba constantemente, buscando ser el centro de atención en cualquier acontecimiento familiar.

Criada con sus padres en el selecto Upper East Side de su Nueva York natal, en su adolescencia confirmó un fuerte sentido musical al empezar a componer temas propios. Se trataba de canciones interpretadas con el piano y de corte mustio, obras que nada tienen que ver con el pegadizo electropop hedonista que la ha encumbrado a lo más alto de las listas de ventas. Tras cursar sus estudios en la escuela católica –y privada– Convento del Sagrado Corazón, como las hermanas Paris y Nicky Hilton, a los 17 años ingresó en la Escuela de Arte Tisch de la Universidad de Nueva York. Ni su buen expediente académico ni su disciplina consiguieron aliviar su inseguridad, y a los pocos meses lo dejó. Sentía que no encajaba en ese ambiente y en su cabeza sólo tenían cabida la música y el espectáculo. De aquella experiencia escolar recuerda las burlas a las que era sometida por su sobrepeso, por el prominente tamaño de sus senos y por su nariz. Y no perdona que los maestros la discriminaran por su aspecto y le prohibieran vestir faldas cortas.

Se marchó de casa, empezó su andadura escénica con shows nocturnos de carácter burlesque y pases de gogó, y conoció a Rob Fusari, un productor que terminó por romperle el corazón y que acaba de demandarla reclamando 30 millones de dólares. Es entonces, en pleno apogeo de una rebeldía que irritó a su padre, un empresario de internet de origen italiano, cuando nace la artista más mediática del momento. Fan declarada de Queen, tomó prestado su nombre artístico del tema Radio Ga Ga. Stefani se desvanecía. Definitivamente.

Firmado su contrato con Interscope Records, una compañía del grupo Universal, aquella chica morena que había compuesto canciones para artistas como Britney Spears, Fergie o Pussycat Dolls, decide poner la directa. Harta de las comparaciones con Amy Winehouse, se tiñe el pelo de rubio, en la tonalidad Warhol, uno de sus principales referentes artísticos, y empieza a trabajar en su debut, The Fame. Como el genio del pop art, Gaga considera imprescindible encontrar la belleza, y jamás ceja en su empeño. Para ella, forma y contenido son un todo indisoluble, por eso su música y su imagen están tan íntimamente ligadas. Sin performance, no hay canción, y viceversa.

En eso tampoco esconde –en declaraciones a través de su web– que David Bowie y Queen han ejercido una enorme influencia sobre ella. “Veo a esos artistas como iconos del arte. No se trata sólo de la música. Se trata de la actuación, la actitud, el look; es un todo. Así es cómo lo vivo como artista y eso es lo que quiero conseguir.” Siguiendo a rajatabla esos principios, esta neoyorquina de 24 años decide tatuarse en su brazo izquierdo estos versos del poeta checo Rainer Maria Rilke extraídos de Cartas a un joven poeta: “En la hora más profunda de la noche, confiésate a ti misma que morirías si te prohibieran escribir. Busca en el fondo de tu corazón, donde se extienden sus raíces, la respuesta, y pregúntate a ti misma, ¿debo escribir?”.Lo cierto es que Gaga escribe, compone, diseña su propio vestuario y se encarga de la dirección artística de sus vídeos. En definitiva, es una artista –y empresaria– total, una apasionada de su trabajo que controla con sumo cuidado todos los detalles del proceso creativo. Gaga defiende su trabajo y dispara: “No soy la próxima estrella salida de un programa de televisión. He hecho las cosas como es debido, trabajando duro. Me involucro en cada aspecto de mi trabajo. No soy como algunos cantantes, que lo único que hacen es poner su voz en canciones de otros”.

Devota de Donatella Versace, a quien también le une un cierto parecido físico, en la gala de los MTV Video Music Awards, en la que recibió ocho galardones, subió al escenario con ocho osados vestidos, uno de ellos confeccionado con carne. Y es que la moda y el arte de la performance tienen la misma relevancia en su universo artístico. Por eso, con el fin de tenerlo todo perfectamente amalgamado, dio vida a Haus of Gaga, un equipo de producción cuya función es crear todo su imaginario estético: vestuario, maquillaje, estilismo...

Aunque Amy Macdonald es un ejemplo de todo lo opuesto a excentricidad y provocación, la escocesa no duda del talento de la autora de Bad Romance. La joven cantautora, que en el 2008 triunfó en Europa con This is the Life, afirma al Magazine: “Creo que es genial. Es buena porque es diferente y no se parece a nadie más. Últimamente han salido muchas cantantes siguiendo el estilo de Amy Winehouse, copiándola, y creo que eso se debe sobre todo a los intereses de la industria musical, que muchas veces no ve más que la caja. 

Si Amy Winehouse vende, hay que lanzar a otra que cante parecido. Por eso pienso que Lady Gaga es refrescante, porque hace lo suyo, que es completamente diferente al resto. Sin embargo, no creo que yo tuviera la paciencia de maquillarme como ella. Seguramente tiene que levantarse muy temprano para maquillarse de esa forma”. 

En febrero del 2009 actuó por primera vez en Madrid ante 400 personas y, al saber que habían quedado seguidores fuera del local, dio un segundo pase Aparte de la música y de la imagen, si hay algo que Lady Gaga ha sabido aprovechar como nadie hasta el momento, eso son las redes sociales. A través de ellas mantiene un contacto prácticamente diario con sus fans, a quienes apoda cariñosamente little monsters. Más de 21 millones de adeptos en Facebook y siete millones en Twitter –donde lanza consignas de apoyo y agradecimiento a sus seguidores– la convierten en la reina indiscutible de estas redes cibernéticas. Sin ir más lejos, en el último Halloween, celebración norteamericana que estuvo anunciando con insistencia en Twitter, uno de los disfraces más repetidos fue precisamente el de su personaje. Ella, para la ocasión, optó por uno más clásico, el de Cruella de Vil. 

Ahora que tiene la sartén por el mango y que figura entre los diez primeros lugares de las mujeres más poderosas del planeta, según una lista elaborada por la revista Forbes, Lady Gaga quiere devolver a su público todo lo que éste le está dando. La artista no esconde que durante sus años en el instituto sufrió las burlas de sus compañeros y se sintió totalmente inadaptada. Según ella, era como un bicho raro. En cambio, actualmente se ha convertido en un espejo para aquellos que no encuentran su lugar y, sobre todo, para la comunidad homosexual, a la que defiende a capa y espada, que la ha encumbrado como su nueva diva. Y es que también en el apartado sexual, Gaga no pasa precisamente inadvertida. Además de los rumores que apuntan que es hermafrodita, la cantante ha declarado abiertamente su bisexualidad, aunque recientemente suenan campanas de enlace con su novio, Luc Carl. Muy en la línea Gaga.

Que el tiempo pasa volando no es ningún secreto. Sin embargo, resulta cuando menos sorprendente apreciar el grado de magnificencia que ha alcanzado en poco menos de dos años. En febrero del 2009, esta cantante, compositora y productora estadounidense actuó por primera vez en España. Ante una audiencia de 400 personas congregadas en la madrileña sala Ocho y Medio, ofreció un show breve, intenso y cargado de contenido erótico. Al tener conocimiento de que fuera del recinto se habían quedado algunos fans, decidió dar un segundo pase. “Vive para su trabajo y su arte. Lo respira, lo come y lo transmite”, declara Ángel Carrión, responsable del departamento internacional en Universal y que acompañó a la artista esa noche. “No hizo ninguna petición especial para el camerino. Me pareció una persona muy normal, una artista que lo concentra todo en su trabajo. Toda la excentricidad por la que se la conoce se vuelca en el escenario para sus fans.”Ahora, Lady Gaga se encuentra embarcada en su segunda gira mundial, el Monster Ball Tour, un show multimedia que promete ser uno de los más lucrativos de la historia, con una recaudación cercana a los 200 millones de dólares. Las entradas para los conciertos de Barcelona (7 de diciembre) y Madrid (12), las dos únicas ciudades españolas donde actuará, están agotadas desde hace meses. Desde Live Nation, la empresa encargada de la producción de los conciertos, comentan que “aunque no es el concierto que congregará a más público del año, ya que U2 y AC/DC tocaron en recintos de mayor capacidad, sí es un show muy mediático. De todas formas, ha ocurrido algo anecdótico y es que Lady Gaga ha declinado conceder cualquier entrevista para televisión. Es la primera vez que nos ocurre algo así”. 

Mientras el fenómeno Lady Gaga sigue su curso meteórico, resulta obligado preguntarse qué será de ella en el futuro. Por el momento, sigue con su gira mundial y el 11 de febrero de 2011 se publicará Hello, Hello, un dueto con Elton John para la banda sonora del filme de Disney Gnomeo and Juliet. También por esas fechas, la nueva directora creativa de Polaroid e imagen de la firma de cosméticos Mac, lanzará su esperado nuevo disco, Born this Way, que ha sido grabando en los estudios Abbey Road de Londres. En definitiva, que lejos de ser un fenómeno pasajero, todo parece indicar que el reinado de Lady Gaga no ha hecho más que empezar.

La salvadora del videoclip

Lady Gaga ha vendido más de 50 millones de singles y cerca de 20 millones de álbumes, cifras impensables en un momento como el actual en que la industria discográfica se desmorona. Sin embargo, quizá más relevante que sus astronómicas ventas sea el hecho que ha logrado revivir un formato que parecía destinado al olvido, el videoclip. Además de Just Dance, Poker Face o Paparazzi, incluidas en su debut, The Fame, en YouTube –donde ha rebasado la cifra de un billón de visitas– ha destacado, por encima de todos sus vídeos, el de Bad Romance, perteneciente a The Fame Monster, una reedición con ocho temas nuevos de su primer disco. Inspirado en experiencias personales, el videoclip de esta canción se ha convertido en un clásico instantáneo en la red, logrando casi 270 millones de visitas, más del triple que el Thriller de Michael Jackson. Para el vídeo de Telephone, en la que hace un dúo con Beyoncé, contó con el director sueco Jonas Åkerlund, autor del Ray of Light de Madonna, disco que revitalizó la carrera de la mayor superestrella pop femenina de los últimos 25 años.

Diez minutos de metraje para un tema compuesto en su día para Britney Spears, que lo rechazó, en el que Gaga baila en la cárcel con unas coreografías más que picantes y ataviada con unos modelos imposibles. Y en su última aparición, en la que aparece caracterizada de monja posmoderna, se traga un rosario. Lógicamente, las reacciones de los sectores católicos al vídeo de Alejandro, que compuso en Ibiza, no se han hecho esperar. Ocurrió lo mismo cuando Madonna se enamoró de un Cristo negro en Like a Prayer.

Portadas para la polémica

Tampoco el ansia mediática escapa a los deseos de Lady Gaga, quien ha protagonizado multitud de portadas de revistas internacionales de diversa índole. Consecuente con su particular concepción del arte de la performance, en ellas la provocación está servida. Únicamente cubierta de chuletones de carne para Vogue Hommes Japan, consiguió que las asociaciones de defensa de los animales se le echaran al cuello. En Rolling Stone, Terry Richardson la inmortalizó en ropa interior y con unos sujetadores que, además, sostienen un par de rifles automáticos. Y en la más polémica, en Q Magazine, repitió con el fotógrafo neoyorquino para contraatacar los rumores que afirman que tiene pene. Gaga se colocó un consolador debajo de su única vestimenta, unos ceñidos pantalones negros, y se cubrió los pechos con la mano derecha. No pasó la censura de Estados Unidos.

Fuente: Megazine

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