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martes, 30 de noviembre de 2010

La intuición estratégica ayuda a capitalizar oportunidades imprevistas

La intuición estratégica consiste en un momento de entendimiento en el que nuestro cerebro es capaz de unir toda la información y el conocimiento que acumula para ver con claridad la solución a un determinado problema o a una determinada situación, normalmente inesperada. El profesor de management de la Universidad de Columbia Bill Duggan sostiene en un libro de reciente publicación que la intuición estratégica, aplicada a la gestión empresarial, puede ayudar a dirigir la innovación, a resolver problemas y a capitalizar al máximo oportunidades de negocio no previstas.

Por Raúl Morales.

La intuición estratégica es un flash de entendimiento gracias al cual podemos pensar con claridad la solución a un problema y ver el camino para ponerla en marcha. Esta es la definición de intuición estratégica que da Bill Duggan en su nuevo libro, titulado “The creative spark in human achivement”. Bill Duggan es profesor de management en la Universidad norteamericana de Columbia.

Recientes avances en neurociencia y en psicología cognitiva nos explican cómo funciona la intuición estratégica. Según estas investigaciones, cuando tenemos ese momento de claridad, el cerebro conecta todos los puntos de nuestra experiencia y de nuestros conocimientos y nos dice qué tenemos que hacer ante una determinada situación, normalmente inesperada.

Como explica el propio Duggan en un artículo, publicado por la Columbia Business School, hasta ahora la ciencia ha reconocido tres tipos de intuición: la ordinaria, la experta y la estratégica.

La intuición ordinaria es como un instinto que nos lleva a hacer algo sin saber exactamente por qué lo estamos haciendo de esta manera. La experta nos golpea y nos hace reconocer, al instante, algo familiar que nos permite tomar una decisión. Cuando un tenista reacciona ante la velocidad y el arco que describe la bola que se le viene encima, eso es intuición experta.

Para nuevas situaciones o para innovar, dice Duggan, es importante no usar esta intuición experta. Al contrario de lo que ocurre con la intuición experta, la tercera, la que nos ocupa, la intuitiva, ocurre lentamente. Un ejemplo: solemos tener nuestras mejoras ideas en la ducha, en mitad de un atasco, viajando en tren... Es decir, cuando estamos obligados a parar. Es en ese momento, cuando no estamos en plena acción, es cuando nuestro cerebro puede resolver un problema que estaba abierto desde hacía meses. Sentimos, de repente, que todas las piezas casan dentro de nuestra mente.

La ocurrencia de Ford

Duggan cuenta que es eso, justamente, lo que le ocurrió a Henry Ford cuando inventó la cadena de producción de vehículos, una idea que cambió la manera de fabricar cosas durante siglos. Ford sacó su idea de un matadero. Allí, vio por primera vez como las reses muertas “viajaban” a través de un rail y como varios operarios las iban descuartizado. Entonces, se le ocurrió la feliz idea de aplicar ese concepto en lugar de para “destruir” para construir. Así creó la cadena de producción.

Ford no sólo imitó esa idea y la exportó al mundo de la industria del automóvil. Lo que hizo en realidad fue un poco más complicado: buscó en su mente todo lo que había observado y aprendido en el corral de ganado y en el matadero y tuvo ese momento de tranquilidad y de lucidez para combinarlos.

La intuición estratégica sobre todo sirve para saber qué hacer ante una nueva situación. Y esto proviene básicamente de ese momento de lucidez interior del que tanto habla Duggan. Así es como resolvemos los problemas en un mundo tan rápido como el de hoy.

El concepto de “lucidez interior” no es nuevo. Ha sido tratado en muchos libros durante siglos, sin embargo, para Duggan la mejor descripción la hizo el general prusiano Clausewitz en su famoso libro de estrategia militar “De la guerra”. Allí, resume los cuatro pasos en los que la intuición ocurre. En primer lugar, tommos “ejemplos de la historia” y los colocamos en nuestro cerebro. En segundo lugar, hay que librar a la mente de todos las presuposiciones respecto a un problema y sus posibles soluciones. En tercer lugar, tiene lugar ese flash interior que toma esos ejemplos de la historia y los une al mismo tiempo para resolver el problema (el cuarto paso, según Clausewitz)

A la vez

Para Duggan, la clave de la intuición estratégica está justamente ahí. Es decir, es capaz de unir diferentes puntos al mismo tiempo. A este respecto, el profesor de la Universidad de Columbia asegura que hay tres ideas equivocadas respecto a cómo el pensamiento estratégico funciona. Él los llama “perseverar, idear y actuar”. El primero sería ir más allá de las rutinas diarias para analizar desde un punto de vista más amplio y con mucha más información un determinado problema. Idear sería invertir tiempo en definir unas metas, nuestra misión o nuestros objetivos. Finalmente, actuar significa abandonar nuestro modo de pensar habitual para poner en marcha una solución.

Para Duggan esas tres ideas son erróneas. El truco sería poder hacer esas tres cosas al mismo tiempo. Eso es ese “flash de entendimiento”. Así es como el cerebro hace algo nuevo a partir de una información real y proyecta ese algo estratégicamente. Así funciona la intuición estratégica.

Puma y la moda

Según Duggan, la intuición estratégica es valiosa porque nos ayuda a capitalizar al máximo una situación totalmente inesperada. Para ilustrar esta idea pone el ejemplo de lo que le ocurrió a la empresa de ropa deportiva Puma. El director ejecutivo de Puma, Jochen Zeitz, heredó la empresa cuando estaba ya moribunda. Lo primero que hizo fue crear un plan quinquenal para salvar la empresa. Ese plan se basaba sobre todo en recortar los gastos de producción trasladando la fabricación de Alemania a algunos países asiáticos.

Cuando ese plan llevaba en marcha un año, un grupo de música, los Beastie Boys, dieron un concierto vistiendo uno de los modelos de zapatillas deportivas creados por Puma. La repercusión de aquel hecho, totalmente inesperado, fue enorme. Esas zapatillas se convirtieron en la última moda.

¿Qué hizo entonces Jochen Zeitz? Pues, se dio cuenta de que el negocio no estaba en ser una marca de ropa deportiva, sino en ser una marca de moda. Hoy, Puma vende bolsos para ir a clase de yoga por 300 dólares. Zeitz, tubo una intuición estratégica y no se conformó con su plan quinquenal, sino que hizo borrón y cuenta nueva y dio un giro radical a su empresa. Fue, en definitiva, flexible.

Para Duggan, la estrategia se aplica a todos los campos de nuestra vida, a cualquier propósito en el que nos vemos obligados a llevar a cabo una acción para conseguir algo que consideramos valioso o importante. La intuición estratégica es otra manera de conseguirlo.

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