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sábado, 20 de noviembre de 2010

¿Es necesario el 'coaching'?


El 'coaching' permite descubrir virtudes y defectos, pero antes de confiar en este tipo de formación hay que averiguar el modelo y cuándo se necesita.

Empresa y coaching son una combinación cada vez más común. Esta metodología de formación es parte de la estrategia de muchas organizaciones, pero el problema es que, a veces, se confía en ella como si fuera la panacea para ser un buen líder o mejor persona.

Lo que hay que tener claro es que el coaching es un método que consiste en dirigir, instruir y entrenar a una persona o a un grupo, con el objetivo de conseguir alguna meta o de desarrollar habilidades específicas. En el caso de que se dirija a directivos, el ejecutivo que recibe esta formación debe estar predispuesto, de lo contrario el éxito no está garantizado. Hay que tener claro que el coaching es un lujo –estos programas rondan una media de 12.000 euros– y a menudo no es la solución. Por eso, la cuestión primordial que hay que plantearse es: ¿Necesito realmente coaching?

Los detonantes

Para Rafael González, director de People Excellence, "el detonante más importante que justifica un proceso de coaching es la necesidad percibida por el directivo de una mejora, un cambio o un avance en su carrera profesional". Javier Martín de la Fuente, socio de Persona, señala que este tipo de programas están pensados para situaciones en las que "la persona tiene que enfrentar nuevos retos, precisa un cambio de conducta frente a los demás o debe afrontar el desarrollo de habilidades o competencias necesarias para el desempeño profesional".

Los primeros en experimentar el 'coaching' deben ser los altos cargosPor estas razones María García, socia directora de Seeliger y Conde Consultoría, apuesta por el coaching grupal como complemento al individual: "Cada vez son más los directivos que quieren crecer y para ello necesitan una visión estratégica y, algo que pocos mandos dominan, aprender a delegar". Para García, estas cualidades impactan de tal manera en la organización que se impone la necesidad de conjugar el coaching individual, con el grupal y el de equipo, porque "sólo así se consigue cambiar la cultura corporativa y fijar una nueva estrategia si es necesario. El coaching es un proceso de desarrollo que sirve para que las personas consigan la excelencia y liberen su talento".

La teoría de esta coach profesional se basa en que las organizaciones del siglo XXI quieren conseguir que sus líderes gestionen el capital humano con comportamientos que den ejemplo y que generen culturas participativas en las que las personas sumen talento. "Por este motivo, los primeros que tienen que experimentar el coaching son los directivos de primer nivel, pues consigue que estos líderes sean la mejor versión de sí mismos, que se miren al espejo para reconocer sus fortalezas y potenciar sus áreas de mejora", matiza García.

Fuente: http://www.expansion.com/

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