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viernes, 12 de noviembre de 2010

Cuando uno se da cuenta lo válido que es!


Esta sensación de bienestar consigo mismo es lo que alimenta el carácter emprendedor. El saber que cuando el trabajo se hace bien, la actitud es la correcta y el poner toda la ilusión del mundo para que salgan las cosas, es lo que hace que uno se sienta orgulloso de tomar decisiones, de ser emprendedor.

Y mientras, hay muchos que se lo piensan. Los que estamos en la dinámica emprendedora no acabamos de entender porqué les cuesta tanto. Quizás ellos no tengan la culpa ya que no ha habido formación adecuada ni estimulante para que uno emprenda su propio proyecto y es por eso que no ven las oportunidades y el tremendo nivel de vida que uno puede llegar a tener como emprendedor. Intentaremos animarles con el presente artículo para que se pasen a este lado.
Cuando uno puede tomar decisiones importantes, se da cuenta del calado de las consecuencias de las mismas. Y en ese ejercicio de fallar o acertar se impregna de madurez y sabiduría. Lo demás,apenas representa progreso personal e intelectual. No hay nada mejor que ser responsable con las decisiones propias, especialmente en el ámbito profesional. Pero la realidad es que este tipo de situaciones apenas se dan en la vida diaria de la empresa. Son muy pocos los que deciden. Y el resto de la organización apenas ejecuta lo que han decidido los de arriba. Y en ese contexto de pobre desarrollo profesional, se produce un caldo de cultivo muy propicio para emprender. Los trabajadores talentosos tienen la excusa perfecta para iniciar su propio sueño, con el proyecto que seguramente les merodea por la cabeza.

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