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jueves, 11 de noviembre de 2010

¿Como influyen las emociones "negativas" en un proceso cambio?

Estudios recientes en neuropsicología muestran que es posible cambiar desarrollando respuestas “más saludables” ante situaciones estresantes y comportamientos “más efectivos” ante situaciones cotidianas. Para conseguirlo no basta con identificar las deficiencias y trabajar para superarlas El cambio real se produce con la esperanza y la excitación, no con la frustración y la desesperación. De hecho, las investigaciones muestran que las emociones tienen un profundo efecto en lo que decidimos cambiar de nosotros mismos.

Muchas personas deciden hacer cambios en su comportamiento y en sus vidas cuando se enfrentan con problemas, cuando creen que están fracasando, o cuando otras personas quieren que cambien. Estos objetivos son a menudo, cosas que DEBERIAMOS hacer en lugar de cosas que QUEREMOS hacer. Rápidamente, esos objetivos empiezan a ser agobiantes e irritantes, y eso IMPORTA. De hecho, un estudio reciente en neuropsicología muestra que cuando estamos “atrapados” por emociones negativas como frustración, inseguridad y resentimiento, la energía mental y física disminuye. Se pierde foco y concentración, impidiendo que permanezcamos “fieles” a los objetivos.

El estudio también muestra que la esperanza y las emociones positivas provocadas por el deseo, aumenta la capacidad de “resistencia”, creatividad, foco y orientación al objetivo. Es lo que los investigadores han bautizado como Atracción Emocional Positiva, un proceso neurológico complejo que ayuda a funcionar de forma más efectiva incluso ante situaciones de estrés y cambios importantes en el trabajo.

Podemos pues afirmar que las emociones juegan un rol principal en la intención de cambio. Despiertan interés, focalizan atención, alertan de la necesidad de cambio y mueven a la acción. Las emociones influyen sobre el modo en que se lidian los retos y los miedos, se fijan nuevos objetivos, se aprenden nuevos modos de comportamiento y se recurre a otras personas en busca de ayuda o apoyo. Consistente con la teoría del cambio intencional (Boyatzis 2004, 2001) parece coherente afirmar que las emociones positivas y negativas influyen el proceso de cambio a través de dos “atractores” emocionales, el atractor emocional positivo y el atractor emocional negativo (Boyatzos,2004), que la Teoría de Cambio Intencional los define como:

- Atractor Emocional Positivo: esperanzas personales, sueños, posibilidades, fortalezas, optimismo y objetivos de aprendizaje auto-dirigidos que dan forma a al YO IDEAL (Boyatzis 2004) Un ejemplo es la concepción de lo que aspiramos ser y llegar a ser (Brockkner y Higgins, 2001)

- Atractor Emocional Negativo: realidad actual, miedos, problemas, bajones, pesimismo y objetivos de mejora que constituyen el YO REAL (Boyatzis 2004) Por ejemplo, la concepción que se tiene de lo que se es en la actualidad, en la vida diaria (Brockner y Higgins,2001)

Howard (2006) sugiere que la activación recurrente del yo ideal y del yo real llevan a intenciones de cambio positivas y “sostenibles” cuando el proceso de cambio es motivado principalmente por atractores emocionales positivos y cuando el atractor emocional negativo es secundario. En este sentido, las emociones positivas y negativas trabajan “juntas” ayudándonos a pensar, aprender y gestionar momentos de estrés, reto y cambio (Schulking y otros, 2003) En este sentido, la teoría del cambio intencional (Boyatzis, 2004) establece que los atractores emocionales positivo y negativo son el eje sobre el que gira la intención de cambio. Primando el yo ideal (Ferguson y Bargh, 2004) el atractor emocional positivo impulsa el cambio autentico, con sentimiento, intrínseco, despierta pasiones esenciales y motivaciones que impulsan hacia la mejor versión de uno mismo. Por el contrario, primando el yo real, el atractor emocional negativo impulsa el cambio pragmático, instrumental, extrínseco, y que estimula respuestas adaptativas que ayudan a reconocer los problemas, a superar las necesidades y a lidiar con los retos.

El atractor emocional positivo y negativo estimulan respuestas psicológicas diferentes. El atractor emocional positivo despierta el sistema nervioso parasimpático, reduciendo el ritmo de la respiración, bajando la presión sanguínea, haciéndonos sentir en calma y aumentando la variedad de ideas y posibilidades que ocurren en el momento. Por otra parte, el atractor emocional negativo despierta el sistema nervioso simpático, acelerando la respiración, aumentando la presión sanguínea, contrayendo los músculos faciales y reduciendo los momentos de foco y atención (Boyatzis 2004)

La premisa central en la teoría del cambio intencional es que los atractores emocionales positivos anclan el proceso de cambio en procesos psicológicos y cognitivos constructivos que llevan a un aprendizaje y cambio robusto y que los atractores emocionales negativos hacen a la persona más fuerte y flexible a la hora de superar los problemas actuales, las debilidades y los miedos. Esta situación pone de manifiesto que el énfasis de los atractores emocionales positivos en un primer momento aumenta el compromiso con el cambio y que la entrada en escena de los atractores emocionales negativos en un segundo estadio proporciona una segunda atención, resultando beneficiosa la activación de ambos, y siendo la secuencia de ambos lo que da lugar a la activación.

Referencias

Boyatzis, R.E. (2001), “Unleashing the power of self-directed learning”, in Sims, R. (Ed.), Changing the Way We Manage Change: The Consultants Speak, Quorum Books, Armonk, NY.

Boyatzis, R.E. (2004), “Intentional change theory from a complexity perspective”, unpublished manuscript, Weatherhead School of Management, Case Western Reserve University, Cleveland, OH.

Brockner, J. and Higgins, E.T. (2001), “Regulatory focus theory: implications for the study of emotions at work”, Organizational Behavior and Human Decision Processes, Vol. 86 No. 1, pp. 35-66.

Ferguson, M.J. and Bargh, J.A. (2004), “Liking is for doing: the effects of goal pursuit on automatic evaluation”, Journal of Personality and Social Psychology, Vol. 87 No. 5, pp. 557-72.

Howard, A. (2006) “Positive and negative emotional attractors and intentional change” Journal of Management Development, Vol. 25 No. 7, 2006, pp. 657-670

Schulkin, J., Thompson, B.L. and Rosen, J.B. (2003), “Demythologizing the emotions: adaptation, cognition, and visceral representations of emotion in the nervous system”, Brain and Cognition, Vol. 52, pp. 15-23.

Fuente: http://www.activa-tse.com/

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