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martes, 12 de octubre de 2010

VIVIR EN POSITIVO, Como recuperar el timón de la vida



El día que vi a Mauricio, padre de dos niños y líder comunitario en una ciudad de Jalisco, sus ojos habían perdido el brillo, así que pensé que algo andaba muy mal en su vida. En efecto, me contó que tenía problemas de dinero, que su matrimonio estaba en riesgo y que unos resultados médicos lo obligaban a trabajar menos.


Por Julio Bevione

“He perdido el timón de mi vida”, dijo con angustia. Le recordé que todos podemos cambiar lo que no nos gusta si nos empeñamos en ello; que Dios nos da fuerzas cuando las perdemos, y que, sobre todo, debía revisar cómo estaba viviendo y dejar de tomar decisiones irreflexivas. No importa dónde estemos parados: el caos puede ser el mejor escenario para poner en orden las piezas de nuestra vida y hacer que funcione.

He aquí las preguntas que le hice a Mauricio para ayudarlo a salir de su dura situación:

¿Qué podemos hacer con los recursos que tienes?

Muchas veces creemos que las circunstancias en las que nos criamos o en las que vivimos impiden que nuestra vida funcione. Esto ocurre porque pensamos sólo en lo que nos falta, y no en lo que ya tenemos. Todos disponemos de lo necesario para entrar en acción; deseo, voluntad y perseverancia. No es el dinero ni una buena escolaridad lo que nos hace destacar, sino esas tres cualidades que, en mayor o menor medida, ya están desarrolladas en cada uno de nosotros.

¿Quién tiene el poder en tu vida?

“No puedo”. Esta frase nos decimos cuando nos invade la negatividad. Si nos sentimos sin poder, es que lo hemos perdido. Preguntémonos si estamos enojados por algo o con alguien. A esa persona le hemos dejado nuestra atención mental y emocional, y si no la sacamos de nuestro pensamiento, no podremos recuperarlo.

¿Estás dispuesto a dejar ir lo viejo?

No podemos tenerlo todo al mismo tiempo. Debemos elegir con qué nos queremos quedar y qué debemos soltar, sean cosas materiales, creencias o un empleo. Cuando algo nos resulta muy pesado de llevar, es que estamos cargando con lo que ya no necesitamos y hay que soltarlo.

¿Qué piensas de ti mismo?

Lo que creemos de nosotros mismos le da forma a nuestra vida. Si pensamos que somos impuntuales, lo confirmaremos llegando tarde a nuestras citas. Revisemos esas creencias, y borraremos de nuestra mente las que nos ayuden a ser mejores. Así, pensaremos de otra forma y nuestra autoestima crecerá. Si somos más amables con nosotros mismos, la vergüenza y la culpa que tanto nos dañan se disiparán.

¿Puedes visualizar tu futuro?

Si no podemos imaginarlo, no podremos crearlo. Tener una idea clara de lo que queremos atrae pensamientos que refuerzan esa idea y nos impulsan a actuar. Visualicemos nuestra vida dentro de uno, cinco y hasta 10 años. Esto nos infundirá ánimos y confianza en nosotros mismos.

¿Buscas pretextos para no actuar?

Las excusas nos paralizan. Cuando decimos “no es el mejor momento”, “no tengo tiempo” o “me falta dinero”, es por miedo, pero hay que vencerlo y actuar. La voluntad acaba con las excusas. Hagamos lo que podamos, pero hagámoslo.

¿Tendrás paciencia para cambiar?

Al tratar de hacer cambios podemos presionarnos demasiado y errar el rumbo; por ejemplo, reaccionar con ira al intentar ser compasivos. Hay que darnos tiempo. Los cambios duraderos se logran paso a paso.

¿Estás dispuesto a pedir ayuda?

Nadie lo sabe todo ni puede hacer todo. Hay que pedir ayuda cuando sintamos que es necesario. Siempre habrá alguien que pueda aportarnos su experiencia y darnos luz para ver las cosas con claridad.

Para vivir en positivo no basta con pensar en positivo. También necesitamos estar constantemente atentos a lo que hacemos y lo que decimos. Tenemos que vivir tan atentos de nosotros mismos como del mundo que nos rodea.

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